Inocencia y pureza de la diferencia

La cultura occidental, donde los mestizos colonizados hemos sido reducidos por el eurocentrismo a la obediencia debida, con la gran salvedad de hacerlo con simulacros, engañifas, artificios, mímicas y burlas, ha girado siempre alrededor de la igualdad y su otro: la desigualdad; de la libertad y su otro: la esclavitud. Sus luchas han sido juegos de poder dentro de lo “mismo”.

Lo que diré a continuación sobre este tema, voy a ilustrarlo en tres cuadritos sencillos, tipo comics de Condorito y está dedicado a las personas que no les gustan los temas complejos que, estoy claro, son la mayoría.

Cuadro No. 1: Condorito se dirige a Ungenio : La diferencia
La diferencia moderna tiene una tradición en Europa que va de Durkeim (diferencia dentro de las sociedades orgánicas) a Heidegger (diferencia entre el ser y el ente), pasando por Levi Strauss (la diferencia articulada a la mismidad), Derrida (la “diferancia” en la escritura como espaciamiento y temporización a la vez), Lyotard (el diferendo como juego de lenguaje), Lévinas (el “Otro” absoluto) y Lacan (el Gran “Otro”). Los dos últimos, rompieron la diferencia del “otro” con el “mismo” de modo radical, hasta independizarlo completamente del ego, sea como respeto superior y debido por encima de uno mismo, como decía Levinas; o, como el gran determinante de nuestros actos, como pensaba Lacan.

Fuente: elnuevodiario.com.ni