Una visión mestiza de la auténtica igualdad entre el varón y la mujer

En este mes de marzo se celebró en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer de acuerdo a como quedó instituido por las Naciones Unidas, y la fecha se hace propicia para la reflexión par tratar de darnos una idea de lo que ha estado sucediendo en el planeta con relación a este asunto.

Vale la pena comenzar con la observación de que el término equidad ó igualad de género en esta materia tiene varios “ asegunes ”, primero porque la igualdad en el sentido estricto de la palabra es una falacia, dado que el varón y la mujer no pueden ser estrictamente iguales , empezando por la constitución de sus cuerpos hasta las funciones diferentes que cada uno realiza en la generación de vida en la reproducción, pasando por las diferentes acciones que de acuerdo a su naturaleza cada uno realiza en otras áreas del comportamiento humano; entonces hablar de igualad de género entre el varón y la mujer nos remite de manera inmediata a un concepto mas preciso de lo que ésta representa, en función de las marcadas diferencias antes mencionadas.

Primero, tenemos que partir del concepto de que una es la igualdad de seres vivientes, y otra es la igualdad de seres de una misma especie, o sea que todas las expresiones de vida tienen sus preceptos de igualdad y equidad, los seres humanos como tales, también los tienen, y que en su expresión masculina y femenina se dan con la aceptación de las discrepancias que de acuerdo a la condición de ambos existen, lo queramos ó no.

Segundo, es cierto y verdadero que el varón desde su aparición en el planeta ha “sometido” a la mujer, abusando de su condición de diferentes maneras, y que a pesar de los esfuerzos que éstas, en colaboración con otros, han impulsado en todo le orbe, aún estamos lejos de erradicar tan repugnantes prácticas.

Tercero, cierto es también que en ambos actores del problema se dan los excesos sin importar que tantos sean de un lado ó del otro, el asunto es que suceden y desgraciadamente tenemos que convivir con ellos hasta hoy en día.

Por ejemplo en nuestra cultura Iberoamericana tenemos un componente muy marcado de matriarcado imbuido por la religión católica a través del rol que ésta le da a la virgen María, tanto en la sagrada familia, como en el proyecto de salvación que su hijo Jesucristo trajo para cada uno de los creyentes, para desgracia nuestra, esta concepción del modelo familiar se ha distorsionado en el ámbito familiar de Iberoamérica, y es muy fácil comprobar que en la mayoría de los hogares se vive un “matriarcado machista”, donde el varón supuestamente es muy macho pero siempre se hace lo que dice la mujer a final de cuentas, no importa que para esto hasta haya abusado de su condición por cualquier vía, es tan ilustrativo el ejemplo de aquél macho mexicano que ya bajo los efectos del tequila repetía a los cuatro vientos la tan famosa frase: “todas las mujeres son unas &%*#!}=”.’.,.. menos mi madre que es una santa”, ¿quieren hacer una prueba sencilla para comprobar lo anterior?, bien hagan un análisis de los hogares de la calle donde viven, y se van a sorprender de que al menos en 8 de ellos se hace lo que dicen las mujeres.

Por lo tanto, si realmente queremos una auténtica igualdad del varón y la mujer, tenemos que replantearla de una marea diferente a como se ha venido tratando el asunto hasta la fecha, empezando por el reconocimiento de las diferencias ineludibles que existen en ambas expresiones de seres vivientes, para después establecer que el accionar de los dos en las actividades cotidianas de la existencia convergen en un propósito común, que es el de generar vida e través de la reproducción, así como propiciar el desarrollo evolutivo de la especie y su trascendencia al paso por ésta manifestación de vida; que ninguno tiene supremacía sobre el otro y que el espíritu de justicia y equidad debe acompañar toda relación humana cualquiera que sea se contenido, que sóloeliminando los abusos de cualquier lado, se logra un ambiente de armonía que es necesario para cumplir con éxito las tares de los dos, y que por lo tanto,una auténtica igualdad sólo se dará cuando se practique de manera espontánea y generosa, la verdad como cimiente del progreso del género humano con vocación amorosa de su condición.

Mestizo Cósmico.