En riesgo, 27% de las lenguas indígenas de México

La preservación de las lenguas indígenas como piezas de museo, la discriminación y estigmatización, aun entre sus propios hablantes, y la descomposición social, son algunos de los factores que han acelerado la desaparición de las lenguas maternas entre los grupos autóctonos mexicanos, a pesar de ser el país con mayor número de hablantes en el continente americano, coincidieron en señalar especialistas en el tema.

En México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali), existe un registro de 364 variantes de lenguajes autóctonos, 100 de ellos –casi 30 por ciento– tienen menos de mil hablantes, por lo que pueden considerarse vulnerables a la desaparición.

Actualmente existe un panorama muy difícil para varias de las lenguas indígenas en México, estimó Fernando Nava, director general del Inali, organismo descentralizado del gobierno federal que se creó en 2003 con el objetivo de promover la preservación de los lenguajes originarios de nuestro país.

El 14 de enero de 2008, el Diario Oficial de la Federación publicó el Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales, elaborado por este organismo, en el que se reconocen 364 variantes que se desprenden de 11 familias lingüísticas indoamericanas con presencia en México.

“Justamente con estas categorías del catálogo, de las 364 variantes, 100 en números redondos tienen menos de mil hablantes, por lo que pueden considerarse vulnerables a la desaparición”, señala Nava en entrevista. Es decir, tomando en cuenta las cifras proporcionadas, 27 por ciento de las lenguas indígenas en México está en peligro de desaparecer.

Además de la falta de transmisión de padres a hijos, otro factor que amenaza con extinguir las lenguas es el resquebrajamiento del entorno social de los hablantes, debido a los problemas socioeconómicos que provoca la migración, que a su vez desencadena el desplazamiento lingüístico.

Algunas de las variantes lingüísticas que merecen mayor atención son: el ayapaneco, de la familia mixe-zoque, en Tabasco; el kiliwa, de la familia cochimí-yumana, y el zapoteco, de Mixtepec.

Fuente: jornada.unam.mx