La nación de los criollos

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El problema de los mexicanos es que nos sentimos occidentales, ya sea españoles o norteamericanos y despreciamos o desconocemos los valores de los pueblos y culturas originales. Desde 1521, los extranjeros han explotado a los pueblos de esta tierra y han depredado ferozmente sus recursos naturales en favor de sus imperios y sus alforjas. Se han valido de la Cultura Original para instaurar su proyecto colonizador, han usado su fuerza, sus recursos, su sabiduría y su creatividad, pero jamás le han reconocido algún mérito. La cultura originaria siempre ha sido para el colonizador: demoníaca, primitiva, denigrante, vulgar, naca y yope.

La cultura colonizadora ha enseñado a “los naturales” a despreciarse a sí mismos y esta es la principal arma para sojuzgar. Los europeos primero y después los criollos, han creado una cultura de desprecio y ninguneo a todo lo referente a la civilización vencida. La han tratado de condenar al olvido y a la extinción, haciendo de los mestizos, “indefensos extranjeros incultos en su propia tierra” y de los indígenas integrados, “indios desindianizados”. Ajenos a su historia, a su cultura a sus raíces más profundas y al mismo tiempo, los han mantenido permanentemente despreciados por la cultura colonizadora.

Los colonizadores primero y los criollos después, jamás se han interesado en conocer a las culturas indígenas. Los pueblos indígenas de ayer y de hoy, NO EXISTEN para las mentes colonizadas, a lo más, son un peligro y un lastre para “cristianizar, colonizar, civilizar, desarrollar, modernizar y globalizar” en estas tierras descubiertas para la gracia del rey de España, la gloria de Dios y el capital financiero supra nacional (FMI, BM, OMC, ONU).

Los pueblos indígenas de ayer y de hoy, son totalmente desconocidos para los criollos de México y para los mestizos “hijos del canal de las barras y las estrellas”. Acaso son vistos sólo como sirvientes, peones o figuras del folclor turístico. Ese diez por ciento de extranjeros nacidos en México (criollos), que poseen más del 40% de la riqueza de esta nación, no conocen y no les interesa para nada el problema indígena de este país.

Es una realidad que los criollos desde hace doscientos años gobiernan este país que fundaron a principios del siglo antepasado. Estos criollos, a diferencia de los pioneros norteamericanos, que salieron de Inglaterra para forjar un “nuevo mundo” a base de intenso trabajo hecho “por ellos mismos”; el criollo mexicano, es el pariente flojo, inepto y traidor de los colonizadores españoles, a quienes traicionó en 1810 y los corrió en 1825, quedándose desde entonces en la banca rota, pues jamás pudieron generar la riqueza de sus parientes nacidos en España.

Mientras el pionero ingles trabajará con sus propias manos y su sudor, el criollo mexicano explotará a los indígenas de manera más cruel que sus parientes peninsulares, pero será menos productivo. Mientras que para el primero la patria la cimentará en la “Libertad y el Trabajo por uno mismo”, para el segundo, la patria se sustentará en la injusticia y la explotación de los mestizos e indígenas.
Los criollos se han encargado de que los mestizos se sientan occidentales y desprecien sus raíces y su Cultura Madre, y por supuesto el mundo indígena. La t.v. es un claro ejemplo. ¿ha visto usted a morenos en la televisión comercial? Mientras los mestizos aspiran a ser cccidentales, los criollos presumen reiterativa y exageradamente de su origen extranjero, sea este español, libanés, italiano o francés. Mientras los pioneros ingleses despreciaron a Inglaterra, los criollos mexicanos extrañaban a su “madre patria”… la de ellos.

Los criollos durante el siglo XIX intentaron crear “SU NACIÓN” (de la cual estaban excluidos los pueblos indígenas, los vencidos), se pelearon entre sí (conservadores vs. liberales), fueron invadidos por los norteamericanos y franceses, perdieron más de la mitad del territorio que habían heredado de la colonia española, entraron en un de pauperización, que implicó la pérdida de la producción minera, la pérdida de la autosuficiencia alimentaria y fundamentalmente, el inicio de la acumulación desmedida e ilegal de la deuda externa.

Los criollos fueron tan mediocres, que en el siglo XIX, tuvo que ser un indígena y un mestizo, los que pudieron construir su proyecto de nación. Todos los gobiernos, salvo el de Díaz Mori, han tenido que pedir prestado para pagar los intereses de los intereses y tratar de gobernar desde 1825.

Al finalizar el siglo XX, los criollos liberales tocaron fondo en su ineptitud para gobernar y les han cedido el mando a los criollos conservadores, por instrucciones de sus amos supra nacionales. Los nuevos tiempos del mega imperio de “los mercaderes” esta viento en popa, ante el fracaso de los criollos liberales, hundidos en la corrupción y la ineficacia, entran en su relevo los criollos conservadores para adecuarse a los nuevos tiempos. Sí en el siglo XIX cedieron la mitad del territorio y en el siglo XX, perdieron la soberanía política, en el siglo XXI, los criollos conservadores se disponen a entregar de rodillas al pueblo y al territorio al neoliberalismo, la globalización y al capital financiero supra nacional.

El problema es que existe una piedrita en el zapato. No son los sindicatos, ni los estudiantes, ni los campesinos, menos aún los artistas e intelectuales o los sectores políticos progresistas o la anquilosada izquierda. El problema son los “canijo indios”. Que pese a su muerte histórica (en apariencia) se levantan y dicen, literalmente a todo el mundo, un… ¡ya basta!

Es así como podemos ver en la Cámara de Diputados y Senadores, unidos a los criollos conservadores (PAN) y a los criollos liberales (PRI), en contra de la iniciativa de paz de la COCOPA, que reconoce a la existencia de los pueblos y culturas indígenas en el concierto de la nación.

Los criollos conservadores pudieron luchar con las armas y a traición, por imponer en México a un emperador europeo. Los criollos liberales pudieron entregarse con humildad a la política del “Destino Manifiesto” de los norteamericanos y “venderles” por una bicoca más de la mitad del territorio nacional. Los criollos en general pueden entregar a la explotación de los capitales extranjeros al pueblo de México (maquiladoras), pueden regalar el sistema bancario a los bancos españoles y gringos, pueden condenar a pagar al pueblo por varias generaciones la ilegal deuda del FOBAPROA, pueden obligar a todos los mexicanos a pagar religiosamente más de OCHO MIL MILLONES DE DÓLARES anualmente, tan sólo para el pago de ¡!!INTERESES¡¡¡ de la deuda externa y sacrificar el bienestar y desarrollo del pueblo y la nación. Los criollos pueden cínicamente desmantelar el patrimonio que represaban las empresas paraestatales para los mexicanos y regalárselas mutuamente. Los criollos pueden sin vergüenza, cambiar la constitución para que un hijo de extranjeros pueda gobernarnos o que se venda la tierra ejidal, herencia de sabiduría de nuestros Viejos Abuelos. En fin, los criollos pueden traicionar, entregar, vender, destruir, debilitar o asesinar impunemente a la Patria y nadie, pero absolutamente nadie, dice nada, y todo mundo lo acepta con resignación, abrochándose de nuevo con mayor rigor el cinturón y sin buscar culpables.

Sin embargo, cuando los hijos más genuinos de esta patria, cuando los más desprotegidos, humillados y explotados, piden que se les sean reconocidos sus derechos históricos. Es entonces cuando los criollos (liberales y conservadores), se unen en defensa de “SU PATRIA”, porque sienten que esta siendo puesta en peligro por los más pobres y desheredados.

Los Barthle, los Fernández de Cevallos, los Jackson, los Calderón ahora se unen “en misión divina”, para defender a “SU PATRIA” de las perversas intenciones de los hijos más humildes, más desamparados, más sufridos, más injustamente tratados, los más saqueados y robados, los más engañados, los más ultrajados que después de quinientos años, piden tan sólo, que se les reconozcan con sus derechos y sus diferencias.

¿De cuando acá en México se respeta la ley? Por qué tanto miedo de tan sólo reconocerles (en papel) sus derechos.

El futuro de México es su pasado. La reserva espiritual con la que construiremos un mundo más justo y humano, será con la aportación de la sabiduría de los pueblos indios. Los mestizos necesitamos reconocernos indígenas en nuestra “otra parte” negada durante quinientos años, necesitamos apoyarnos en nuestra Cultura Madre, para destruir el colonialismo metal y espiritual que padecemos, para dejar de ser “extranjero inculto en su propia tierra”.

Este país no pude seguir siendo más de los voraces, ineptos e insensibles criollos. Tiene que ser de todos, sean estos indígenas, mestizos o hijos de extranjeros avecindados en esta milenaria tierra que les ha dado asilo, salud y riqueza. www.toltecayotl.org

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