México se nos escapa de las manos

A mis noventa años, en que empiezan las obsesiones testamentarias conteniendo las últimas consideraciones y sintiéndome ya muy próximo a rendir la gran cuenta final, estoy convencido —y así se lo manifiesto con la mayor sinceridad— que: México se nos escapa de las manos.

Es decir: creo que por nuestro egoísmo, por nuestra reticencia a actuar, por nuestra indiferencia, por nuestro conformismo, estamos perdiendo —posiblemente en forma irremisible— a nuestra Patria. Entendiendo por perder, dejar de considerarla un refugio adecuado para ser nosotros.

No estamos intentando ser dignos de ella, ni sintiéndonos descendientes de una notable cultura mestiza que esperábamos, desde los inicios del siglo XIX, nos llevaría a conformar una América mexicana (como nos bautizó José María Morelos y Pavón) que iluminaría con su sapiencia a un continente libre e independiente, ante todo.

Me dirijo hoy a numerosos mexicanos, entre los cuales incluyo a usted con total convicción, porque creo que con el poder energético que conlleva una enorme capacidad de influir en nuestras posturas y en nuestras decisiones, sí se tiene la voluntad social de transformarnos en el gran país que merecemos ser.

Son palabras que sinceramente me salen de lo más profundo de mí ser, como último llamado que manifestaré a los que realmente creen en México y en los mexicanos.

Fuente: milenio.com