Fiesta nacional

Que se establezca por ley constitucional la celebración del día 12 de diciembre en todos los pueblos dedicado a la patrona de nuestra libertad María Santísima de Guadalupe”, declaró el generalísimo don José María Morelos en sus Sentimientos a la Nación. Hoy pues, día 12 de diciembre, no se trata simplemente de una fiesta religiosa, sino también cívica, de acuerdo con los deseos de los jefes de nuestra Independencia.

Se puede ser buen católico sin aceptar la historicidad de las apariciones guadalupanas, pero, pienso yo, no se puede ser buen mexicano sin respetar a “la patrona de nuestra libertad María Santísima de Guadalupe”.

Vale la pena sentarse un rato a leer la narración de las apariciones: tiene todo el encanto, la ingenuidad y la poesía de las mejores páginas de Nezahualcóyotl y los grandes poetas aztecas: “Que no se perturbe tu rostro, tu corazón. ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madrecita compasiva? ¿Acaso no estás bajo mi sombra y mi resguardo? ¿Acaso no soy yo la razón de tu alegría? ¿No estás en mi regazo, en donde yo te protejo?… Sábelo, que esté así en tu corazón, hijo mío el más pequeño, en verdad soy yo la en todo siempre doncella, Santa María, su madrecita del Dios Verdadero, Dador de la Vida, Ipalnemohuani, Inventor de la Gente, Teyocoyani, Dueño del Cerca y del Junto, Tloque Nahuaque, Dueño de los Cielos, Ilhuicahua, Dueño de la Superficie Terrestre, Tlaltipaque. Mucho quiero yo, mucho así lo deseo que aquí me levanten mi casita divina, donde mostraré, haré patente, entregaré a las gentes todo mi amor, mi mirada compasiva, mi ayuda, mi protección. Porque, en verdad, yo soy vuestra madrecita compasiva… Allí en verdad oiré su llanto, su pesar, así yo enderezaré, remediaré todas sus varias necesidades, sus miserias, sus pesares”.

Fuente: milenio.com