Quince años, y la lucha apenas inicia

Los pueblos indígenas llevan siglos enteros de resistencia cultural por sobrevivir, primero a una invasión y después a una explotación permanente durante los últimos 490 años. En la que se les ha desposeído no solo de sus tierras, recursos naturales, su cultura, su idioma, sino lo más importante, a su derecho a vivir, pensar y sentir.

Los primeros trescientos años por la cultura colonizadora de los gachupines y en los últimos ciento noventa años, por la cultura neo colonizadora de los criollos. Sin embargo, desde hace quince años los indígenas mayas de Chiapas han externado un sonoro ¡ya basta!

El movimiento zapatista es muy importante, no solo a nivel nacional, sino internacional. Nacionalmente es el primer estallido social indígena que se ha convertido en un movimiento compartido por algunos grupos en todo el país, ha renunciado a las armas y no busca el poder. Pero sobre todo, es el primer movimiento indígena que ha recibido el apoyo de las instituciones, públicas y privadas más avanzadas de occidente. Los principios del zapatismo son de carácter universal y luchan por un mundo más humano y justo, su camino es la organización comunitaria y la autodeterminación. Estos principios están inspirados en la sabiduría del México antiguo. No vienen del trasnochado marxismo o del patético anarquismo.

Esta es la razón por la cual, el zapatismo ha encontrado en el poder económico global, a su más poderoso enemigo. En efecto, el zapatismo es una nueva alternativa, que nace de una civilización muy antigua, por tratar de construir un mundo más humano. El neoliberalismo y la globalización económica se sienten amenazados. No son las armas, sino las conciencias las que pueden cambiar la realidad, las que pueden detener el abuso y la enajenación.

Recientemente el comandante David declaró a la Jornada (2-01-09) “Los zapatistas, los pueblos indígenas que nos propusimos luchar por un mundo mejor y más humano, empezamos a ser más perseguidos y golpeados en todos los aspectos por los malos gobernantes de nuestro país, los poderosos y los partidos políticos”.

Este es el punto, “TODO EL SISTEMA”, local, nacional e internacional, está en contra de que los pueblos digan ¡ya basta! a una forma equivocada y embrutecida de vivir en el consumo irracional, en la depredación de la naturaleza y en el embrutecimiento de los pueblos.

El zapatismo no solo lucha por los derechos de los pueblos indígenas, sino por todos los pobres y explotados del mundo. Por las víctimas de la voracidad de un puñado de poderes económicos supranacionales, que están conduciendo al mundo entero a una severa crisis, que está poniendo en peligro, no solo la existencia de la humanidad, sino la vida misma del planeta.

Para los zapatistas, su principal arma es la conciencia personal y la organización comunitaria. Los pueblos mayas que están luchando por un mundo mejor, han sido ferozmente agredidos por el SISTEMA GLOBAL, comenzando por los medios masivos, que han tratado de que el pueblo en general, no entienda y dimensione la propuesta zapatista. No solo son los caciques y los funcionarios abusivos locales, y los gobernadores y presidentes de Chiapas y México, sino de pueblos indígenas vecinos que han sido cooptados por el Sistema. Todos están en contra del movimiento zapatista…y sin embargo, sigue vivo, vigente y vibrante después de 15 años. Y este es el punto, amable lector, eso nos demuestra que el SISTEMA GLOBAL, no es tan poderoso como pretende mostrarse. En efecto, cuando un pueblo se conscientiza y se organiza; el poder económico, político y MILITAR, fracasan y son derrotados. Afganistán, Irak y Chiapas, son ejemplos, la diferencia es que el zapatismo ha abandonado las armas y eso lo hace un enemigo más difícil de vencer.

La otra gran arma que tienen los insurgentes indígenas mayas, además de la justicia y la razón, es el tiempo. Quince años no es nada para el tiempo indígena, que lleva más de ocho milenios de experiencia y sabiduría humana en el planeta.

Autor: Guillermo Marín
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