El muralismo en México

Las pinturas murales se iniciaron desde los tiempos prehistóricos cuando el hombre de las cavernas encontró la necesidad de expresarse a través de las pinturas rupestres en las paredes de las grutas donde vivía. Son famosas las de Lascaux o Chauvet en Francia como las miles que se encuentran en Baja California, México.

Recorriendo la historia universal del arte, se hace evidente que todas las épocas utilizaron los muros y plafones de sus edificios, palacios y templos religiosos, con fines decorativos y didácticos, con magnificas pinturas. El arte Bizantino cubrió de mosaicos los interiores de las iglesias, el arte gótico de Europa utilizó las esculturas y relieves de piedras esculpidas en fachadas y laterales, la decoración de la Capilla Sixtina por el renacentista italiano Miguel Ángel es famosísima, Versailles fue un ejemplo para los castillos de las cortes reales, las pirámides y templos prehispánicos de Meso América lucían esplendorosos completamente pintados de rojo, ocre y azul, en la época colonial ese modo de expresión se desarrollo con grandes oleos en conventos y catedrales.

Con la creación de la Academia de San Carlos en 1783, las nuevas generaciones de alumnos de pintura del siglo veinte tuvieron conocimiento de ese legado artístico teniendo como maestro primero a Landesio y después a José Maria Velasco, el virtuoso paisajista del valle de México. Los grabados de los talleres de Leopoldo Méndez y dibujos de Guadalupe Posada para difundir informaciones políticas o policíacas, eventos sociales e ideas revolucionarias, al pueblo muchas veces analfabeto, fue una muestra de cómo alcanzar una comunicación con un amplio publico.

Fuente: oem.com.mx