La Conquista engendró un alma escindida

Desde hace más de quince años, William Ospina pasa buena parte de su vida en el siglo XVI. Todo empezó cuando, a principios de los años 90, se encontró con la obra de un gran poeta-cronista de los tiempos de la Conquista, Juan de Castellanos. Tras años de investigación y reflexión, Ospina publicó Las auroras de sangre (1999, Norma), un ensayo que sumerge al lector en los relatos de aquel espeluznante choque de culturas al tiempo que indaga con lucidez en los orígenes de la identidad latinoamericana.

La Conquista engendró un alma escindida que puede dialogar consigo misma y con “lo otro” que hay en ella. Ya no podemos reclamarnos de ninguna tradición pura y mirar el mundo desde una sola perspectiva. América es desde hace cinco siglos el más grande laboratorio de fusiones culturales que se haya dado en el planeta, y todavía no ha llegado la hora de mostrar cuán útil es para el mundo ese laboratorio y cuántas cosas logró.

La cultura latinoamericana, a pesar de las dificultades que todavía afronta, es ya un ejemplo de cómo esas fusiones -musicales, literarias, gastronómicas-, que en otros tiempos se rechazaron tanto, no sólo eran y son necesarias sino que van a ser el único lenguaje para interpretar el porvenir.

Fuente: adncultura.lanacion.com.ar