En Bolivia el racismo es violento y extremo

Las dificultades para superar las crisis del país vecino desde la diversidad. La identidad de un estado plurinacional en riesgo. Un país donde conviven distintas culturas indígenas, además de la herencia española de la época colonial.

“Bolivia es un Estado plurinacional que debe poner en práctica una revolución democrática y cultural”, asegura Pablo Groux, el primer ministro de Culturas de la historia del país del altiplano. Este especialista en gestión cultural –politólogo, fotógrafo y escritor– es el encargado de comandar la institución creada el 7 de febrero pasado por la nueva Constitución boliviana.

De visita en Buenos Aires para participar del foro de ministros de Cultura de América Latina y el Caribe, Groux dialogó con Crítica de la Argentina.

–¿Cómo puede una política cultural ser revolucionaria?

–En Bolivia, trabajando en dos escenarios: el de la descolonización y el de la interculturalidad. A partir de liberarnos de los prejuicios que hemos ido acumulando históricamente debe efectuarse una revolución cultural que nos permita crear nuestra propia identidad: eso es para nosotros descolonizar. Aquello va a generar heridas, separaciones, divisiones entre los bolivianos. Por eso creemos que la interculturalidad, a la que hemos definido como la necesidad de presentarnos para tener el gusto de conocernos, debería ser la herramienta de aproximación de los extremos porque Bolivia no está libre de estas fisuras que se van provocando en cualquier proceso de cambio institucional y estatal. El error sería no hacer nada para subsanarlas.

Fuente: criticadigital.com