Mazahuacholoskatopunks: desdibujando los orígenes

Expresión estética de una transculturación, los jóvenes indígenas que llegan a trabajar a la capital del país rehacen con estridencia su imagen y su actitud para integrarse al entorno urbano y sobrevivir.

Mazahuacholoskatopunks es el término que Federico Gama eligió para el título de su libro —publicado por el Instituto Mexicano de la Juventud— y para referirse a un fenómeno estético-cultural: desdibujar el origen de toda una migración de adolescentes indígenas, quienes encontraron en la estridencia visual una forma de fundirse en el paisaje urbano capitalino y de permanecer en el anonimato para, así, montar una ilusión óptica que despista a los citadinos y elude la discriminación.

“Integré este término para referirme a los miles de jóvenes que llegan a trabajar en la Ciudad de México desde las comunidades indígenas y rurales (la zona mazahua va desde Atlacomulco, Estado de México, hasta Zitácuaro, Michoacán, aunque también entran en esta categoría jóvenes de Puebla, Hidalgo, Veracruz, etcétera). Los hombres se dedican principalmente a la construcción, mientras que las mujeres ocupan los trabajos domésticos”, explica el autor. “Estos chavos se ven obligados a vivir una vida bicultural desde temprana edad; nacen dentro de la cultura indígena en un mundo dominado por los mestizos. Cuando llegan a la ciudad no sólo integran elementos de su origen sino que mezclan códigos de vestimenta de las culturas juveniles que observan, como los cholos, skatos, punks, emos, darketos y todo el abanico de posibilidades estéticas que ofrece la ciudad. Todo esto con el fin de que su origen indígena pase inadvertido. Entre más exageran su vestimenta más invisibles se vuelven dentro del entorno urbano, aunque suene contradictorio. Esta transformación no sólo se da en la vestimenta sino también en el lenguaje corporal: miran y caminan de otra manera; se convierten en conquistadores, se sienten atractivos para las chicas”, asegura Gama.

Fuente: msemanal.com