Baruch Spinoza

Baruch SpinozaBaruch Spinoza, holandés de origen judío, nace en Amsterdam en 1632 y muere en 1677. Procedente de una familia de judíos exiliados de la Península Ibérica. (De hecho parece que conoce bien el castellano). Será educado en la comunidad judía de Amsterdam, cuya ortodoxia le será, con el tiempo, imposible de asumir.

En 1656 será expulsado finalmente de la comunidad judía, a la sazón dividida en dos grupos:

– Sefardíes: judíos expulsados de la Península Ibérica y grupo al cual Spinoza pertenecía. Son el grupo más tolerante ya que recibieron una educación humanista.
– Askhenazi: judíos procedentes de Europa del Este que emigraron al sufrir fuertes persecuciones durante la Edad Media. Constituyen un grupo muy cerrado y económicamente débil, lo que hace que sus normas sean muy rígidas y excluyentes. Era el grupo mayoritario en Amsterdam.

Dentro de la sociedad holandesa Spinoza recibe presiones para que no publique. Tras romper con sus orígenes entra en el grupo de los Colegiantes, grupo cristiano protestante muy liberal. Posteriormente se afirmaba que Spinoza era cartesiano.

Se dedicará el resto de su vida al oficio de pulidor de lentes. En 1663 se traslada a Voorburg. De 1670 hasta su muerte vivirá en La Haya. En 1673 se le ofrecerá una cátedra de filosofía en la Universidad de Heidelberg, que no aceptará. Un año antes de su muerte será visitado por Leibniz. Muere en 1677.

Pensamiento

Partiendo de la innegable influencia de Descartes, crea un sistema muy original, con mezcla de elementos propiamente judíos, escolásticos y estoicos. En lo que se refiere a Descartes, éste había considerado la existencia de tres substancias: entendimiento, mundo y Dios. Spinoza reduce estas tres substancias a una sola: sustancia divina infinita, que según la perspectiva que se adopte, identificará bien con Dios o bien con la Naturaleza.

Este cambio tiene la ventaja, sobre la filosofía cartesiana, de borrar de un plumazo los problemas que presenta la filosofía de Descartes para explicar la posibilidad del conocimiento: dado que entendimiento y mundo son substancias distintas, ¿cómo podemos conocer el mundo? Descartes había resuelto de una manera aparentemente gratuita, amén de insatisfactoria, este problema a través de señalar la comunicación de estas substancias en la glándula pineal.

Con Spinoza, pues, ya no existe este problema: podemos conocer el mundo porque nuestro entendimiento está formado por la misma sustancia que aquél.

Pero, a la vez, abre un tremendo problema para explicar la libertad humana. La anterior distinción de Descartes en tres substancias permitió a éste sustraer del determinismo mecanicista al entendimiento, con lo cual el ser humano mantendría su libertad.

El mecanicismo sostiene que todo el Universo está determinado por leyes, con lo cual cualquier ente que esté dentro de él también estaría sujeto a estas leyes, incluido el ser humano. Descartes y Spinoza son mecanicistas, pero el primero salva el problema a través de su postulado de tres substancias: el mecanicismo (por tanto el determinismo o ausencia de libertad) sólo afecta a la substancia extensa o mundo, pero no a la sustancia pensante o entendimiento.

Pero, al postular Spinoza una sola sustancia, ¿cómo es posible que exista la libertad humana, si todo está sometido a una inexorable regulación permanente? Spinoza acaba afirmando un determinismo (negación de la libertad humana) riguroso, aunque deja el resquicio de una definición poco alentadora y paradójica de libertad: la libertad humana aparece cuando el ser humano acepta que todo está determinado.

En parte sigue, en lo político, a Hobbes. Sin embargo su pensamiento ha tenido gran influencia en el pensamiento del siglo XVIII ya que se le considera el iniciador del ateísmo, aunque esta afirmación no es del todo correcta. Dentro del ámbito de la política se le considera precursor de Rousseau. Como filósofo comparte con Hobbes el tema del materialismo. Sin embargo Spinoza fue siempre y en todos los campos un escritor proscrito y hasta comienzos del siglo XIX no se le reconoce, especialmente por el movimiento Romántico alemán (Goethe, Jacobi, etcétera).

Su pensamiento traslada la visión del mundo de Galileo, que dice que el mundo está sujeto a unas leyes, a la sociedad, es decir, busca las leyes que regulan la sociedad. En este punto coincide en parte con Descartes y Hobbes, pero con la singularidad de que Spinoza además busca las leyes que rigen la moral y la religión. Así Spinoza entra de lleno tanto en la moral como en la religión intentando introducir la razón en ambas esferas, para lo que usa un método racional.

En su libro “La Ética” habla de Dios, el ser humano y el puesto que el hombre ocupa dentro de la naturaleza; así dice que la forma correcta de entender a los hombres es como una parte más de la naturaleza y que las acciones humanas no se deben analizar como criterios morales, sino como partes necesarias de leyes que rigen el Cosmos, esto es, que existen leyes universales de la naturaleza a las que los hombres están sujetos, por lo que no se puede afirmar que el hombre es totalmente libre. Siguiendo este planteamiento encontramos una de sus afirmaciones más importantes y que más problemas le trajo, y es que Spinoza afirma que los valores son creaciones humanas arbitrarias.

En lo político Spinoza reivindica la democracia más amplia posible, aunque dentro de ésta no incluye explícitamente a las mujeres, de las que se plantea si éstas deben tener o no derechos políticos, cosa que no tiene muy clara; finalmente se decanta por una inferioridad innata de las mujeres y afirma que el mejor gobierno es de los hombres.

No obstante deja una puerta abierta al reconocimiento de las mujeres diciendo que si finalmente sí que son iguales a los hombres, sí que pueden gobernar, pero que lo mejor es evitar el tema ya que puede generar conflictos. En su libro “Tratado Político” afirma que la democracia es el mejor sistema posible y el que más se ajusta a la naturaleza y a la razón. Según su visión, el fin del Estado es hacer a todos los hombres libres, lo que significa que el hombre ha de dejar de ser un autómata.

Dentro del campo de la filosofía Spinoza se declara materialista, esto es, no cree en la existencia de un dualismo cuerpo – alma. Para Spinoza el hombre es cuerpo y mente y todo en su conjunto en materia. También es determinista, lo que supone que no cree en el libre albedrío y asegura que el hombre está determinado por leyes universales que le condicionan mediante la ley de la preservación de la vida. Así afirma que ser libre es regirs.

Fuente: Wikipedia