Concilio de Nicea I

El primer concilio ecuménico se celebró en el 325 en Nicea, ciudad de Asia Menor y fue convocado por el Emperador Constantino con el consentimiento del papa san Silvestre I.

Asistieron a él más de trescientos obispos y el Papa envió un Legado para que le representase.

Casi todos los padres conciliares condenaron la doctrina de Arrio, proclamando solemnemente que Jesús era consustancial con el Padre.

Con esta fórmula como base se compuso el Credo Niceno en el que se resumía la doctrina cristiana, particularmente en lo que se refiere al Verbo.

Este símbolo o credo se propuso inmediatamente en la asamblea. Su frase fundamental era: engendrado, no hecho, consustancial con el Padre.

El emperador Constantino declaró que aquellos que no aceptasen este símbolo serían desterrados.

Fuente: Wikipedia