Contabilidad de costes

En contabilidad, es el proceso de seguimiento, registro y análisis de los costes asociados con la actividad de una organización, donde coste se define como ‘tiempo requerido o recursos’. Los costes se miden por conveniencia en unidades monetarias.

Los costes fueron originariamente considerados como fijos ( el termino proviene de la raíz latina que significa constante ) que funcionó bien para los negocios muy pequeños. En organizaciones mayores, algunos costes tendían a mantenerse inalterados, incluso durante periodos de actividad, mientras otros se incrementaban y disminuían según el volumen de trabajo.

Una manera más adecuada para categorizar estos costes es distinguir entre fijos y variables. Los costes fijos fueron asociados con la administración de negocios, y no cambiaban durante los periodos de alta o baja actividad. Los costes variables se asociaron con el trabajo productivo, y naturalmente se elevaban y disminuían con la actividad del negocio.

A principios del siglo XX, cuando las organizaciones comenzaban a ser más complejas, los gestores necesitaron una forma sencilla de tomar decisiones sobre productos y precios. Debido a que la mayoría de los costos en aquel momento eran variables, los gestores podían totalizar los costes variables para un producto y usarlos como burda guía para la toma de decisiones.

Por ejemplo: en orden a fabricar un vagón de tren, una compañía gasta 60 $ en materias primas y componentes, y paga a 6 trabajadores con un salario de 40 $ cada uno: es decir, el coste total variable era de 300 $. Si los gestores supieran que hacer un vagón requería gastar 300 $, no podrían venderlo por debajo de ese nivel sin perder dinero.

Cualquier precio superior a 300 $ se convertía en una contribución para cubrir los costes fijos de la compañía (por ejemplo, 1000 $ al año de alquileres, seguros y beneficios del propietario). Así, la compañía podía vender 5 vagones por 3000 $ (5 X 300+1000) o 10 vagones por 4500 $ (10 X 300+1000) y obtener un beneficio de 500 $ en ambos casos.

El coste estándar apareció cuando se dividieron los costes fijos por el número de bienes producidos, tratando así la cantidad resultante como coste variable. Esto permitió a los gestores el ignorar efectivamente los costes fijos, simplificando aun más el proceso de toma de decisiones.

Por ejemplo: si la compañía de vagones producía 40 vagones al mes y los costes fijos eran de 1000 $/mes, entonces se podía decir que cada vagón incurría en unos gastos generales de 25 $ (1000 $/40). Añadiendo esto a los costes variables de 300 $ por vagón proporcionaba un coste unitario de 325 $ por vagón.

Este método tendía a distorsionar levemente el resultado del coste unitario pero, en las industrias de producción masiva que fabricaban una sola línea de productos y donde los costes fijos eran relativamente bajos, la distorsión era mucho menor.

Por ejemplo: si la compañía de vagones fabricaba 100 vagones al mes, entonces el coste unitario se convertía en 310 $ por vagón (300 $ + (1000 $/100)). Si al mes siguiente, la compañía hacia 10 vagones, entonces el coste unitario era de 400 $ por vagón (300 $ + (1000 $/10)), una diferencia relativamente inferior.

Conforme pasaba el tiempo, la práctica de pagar a los trabajadores sobre la base del conjunto de piezas realizadas, cambió en favor de pagar en función del número de horas. Esto es así, porque en una organización compleja, el trabajo de un individuo depende bastante frecuentemente de alguien y el pagar por pieza se convertía en injusto.

También las organizaciones con una amplia variedad de productos o servicios tenías varias tareas comunes a dististos productos finales, lo que hacía impracticable el pago por pieza. Los costes fijos ahora tendían a estar localizados en cosas como la estimación del tiempo empleado o la cantidad de recursos utilizados. Al mismo tiempo, el equipamiento se volvió más complejo y especializado.

Como resultado, las compañías modernas tendían a tener muy bajos costes variables (frecuentemente limitados a las materias primas, comisiones o trabajadores temporales) y muy altos costes fijos (pago de intereses, salarios, seguros). Los terminos costes directos y costes indirectos han reemplazado la terminología de costes variables/fijos, a la hora de reflejar mejor la forma en la que se colocan y calculan los costes generales.

Un efecto de lo anterior es que la práctica de colocar los costes fijos tenía un impacto distorsionador mucho mayor sobre el coste unitario de lo que tenía con anterioridad.

Por ejemplo: supongamos que la compañía de vagones pagaba a sus trabajadores un salario fijo mensual de 8000 $ (en total) y que sus otros costes fijos se incrementaron a 2600 $/mes sumando un total de costes fijos de 10.600 $/mes.

El coste unitario de hacer 40 vagones al mes se mantiene en 325 $ por vagón (60 $ material + (10.600 $/40)), mientras que el de 100 vagones tendría un coste unitario de 166 $ por vagón (60 $ + (10.600 $/100)), y 10 vagones costarían 1120 $ cada uno. Los gestores que utilizaran la figura del coste unitario basándose en el cálculo de 20 vagones al mes, rechazarían una orden de compra de 100 vagones si el precio de venta fuera sólo de 300 $ por unidad.

Si hubieran utilizado la distinción inicial de costes fijos/variables, hubieran visto claro que esta orden contribuye a los costes fijos con 240 $ por vagón (300 $ – 60 $ de materiales), resultando en un beneficio neto superior a 10.000 $.

Fuente: Wikipedia