Economía clásica

La economía clásica es una escuela de pensamiento económico cuyos principales exponentes son William Petty, Adam Smith, David Ricardo, Thomas_Malthus Y John Stuart Mill. Es considerada por muchos como la primera escuela moderna de economía.

Tendió a enfatizar los beneficios del libre comercio, un análisis organizado alrededor del precio natural de los bienes, y la teoría del valor como costo de producción o la teoría del valor del trabajo.

Fue desplazado en gran parte por escuelas marginalista de pensamiento (tal como la escuela austríaca) que vio el valor derivaba de la utilidad marginal que los consumidores encontraron en un bien antes que en el costo de las entradas que componían el producto.

Irónicamente, considerando la adhesión de muchos economistas clásicos al mercado libre, la escuela de economía más grande que todavía adhiere a las formas clásicas es la escuela marxista. Esto se puede deber a que Karl Marx murió antes que las teorías marginalistas se aceptaron ampliamente.

Postulados de la Escuela clásica de economía

Competencia perfecta en todos los mercados.

Precios flexibles al alza y a la baja, incluidos los salarios, lo que va a permitir que todos los mercados (de bienes y servicios, de dinero, de trabajo, etc.) estén siempre en equilibrio (si hay demanda u oferta insatisfecha el ajuste de precios se encargará de que el mercado vuelva a recuperar el equilibrio).

El mercado de trabajo está siempre en situación de pleno empleo. No hay paro, el desempleo que pueda existir es de carácter friccional (debido al tiempo que la gente tarda en localizar un trabajo acorde con su capacitación) o voluntario (gente que no quiere aceptar el salario que le ofrece el mercado).

La producción ofrecida por las empresas viene determinada por el nivel de pleno empleo (a través de la función de producción).

Por tanto, la oferta domina sobre la demanda. La curva de oferta es vertical y es la que determina el nivel de producción de equilibrio: variaciones en la demanda tan sólo producen variaciones en los precios.

La política monetaria es ineficaz (neutralidad del dinero): variaciones en la oferta monetaria sólo afectan al nivel de precios, sin que tengan ningún efecto sobre las variables reales (cantidad demandada, producción de equilibrio, salarios, etc., una vez depurado el efecto de los precios).

La política fiscal tampoco sirve ya que la economía se encuentra siempre en una situación de pleno empleo, por lo que estas medidas al final sólo se traducen en subidas de precios. En definitiva, el Estado no debe interferir en la marcha de la economía.

Este modelo es especialmente adecuado para explicar el largo plazo.

Fuente: Wikipedia