Etnografía de Argentina

Gran parte de la población argentina es de origen europeo, en su mayor parte descendientes de españoles e italianos. Algunos descienden también de franceses, británicos y alemanes. También inmigraron a Argentina polacos, húngaros y rusos (muchos de ellos de origen judío), unos como resultado de las dos guerras mundiales, y otros por la disconformidad con el comunismo y socialismo de sus países de origen. Las comunidades de árabes, escandinavos, irlandeses, portugueses, belgas, holandeses, suizos y griegos son minoritarias.

A diferencia de otros países que recibieron (y reciben) grandes contingentes de inmigrantes, en la Argentina los recién llegados no formaron guetos ni mantuvieron sus descendientes las tradiciones y lengua de las patrias de sus padres. Por el contrario, se intermezclaron profusamente (por lo cual en la Argentina se habla de “crisol de razas”), y no es inusual que cualquier argentino pueda nombrar, hablando de sus antepasados, dos, tres, cuatro o más nacionalidades distintas, aunque generalmente no sale de italiana (principalmente piamontesa y siciliana) y española (sobre todo, gallegos).

Un amplio margen de la población es mestiza es decir descendientes de europeos e indígenas, aunque por razones culturales e históricas esta composición es negada o no percibida. Cualquier persona con rasgos que señalen un origen que no es de tipo puramente európido, menciona preferentemente un origen hispano debido al estigma social tradicional que tiene cualquier asociación al indio americano.

Este actitud no es exclusiva de Argentina. Por otro lado el bautismo dotaba de apellidos hispanos a los indios, y la vergüenza por el prejuicio ha cimentado el olvido de cualquier origen nativo americano. Esta composición mestiza es clara en grandes sectores de menores ingresos en todo el territorio argentino.

En el país existen más de dos millones de personas de origen boliviano cuya composición es 90% nativa, además de un número similar de origen paraguayo cuya composición es claramente mestiza; por lo que la percepción exclusivista de un país netamente caucásico está disminuyendo. Es común observar la dicotomía étnica en la mendicidad o el cirujeo de la ciudad de Buenos Aires, a modo de ejemplo.

En los sectores de mayores recursos la población mestiza es minoritaria, y no suele ser poco común el calificativo peyorativo hacia alguien que manifieste rasgos poco europeos. Hay también indígenas tobas, guaraníes y mapuches entre otros, que mantienen sus raíces culturales, pero existe una continua presión para su aculturación religiosa e idiomática.

Los nativos locales de habla quechua adoptaron ese idioma por la enseñanza de religiosos que vinieron del Perú a la provincia de Santiago del Estero; actualmente el habla del quechua está en franco retroceso. La escasa integración de este amplio margen de la población mestiza en las producciones audiovisuales de gran difusión ha fortalecido la idea de un país de población de origen únicamente europeo.

Conjuntamente esto ha acentuado un patrón de belleza que excluye a los individuos mestizos o indígenas. Tomando un muestreo de una gran variedad de revistas locales este patrón no sólo es evidente sino que expone inclusive un ideal de tendencias germánicas. Por otro lado existe una fuerte categorización social que relaciona al individuo de tez oscura con la pobreza, el analfabetismo y la delincuencia; en las provincias del norte esto adquiere niveles tan fuertes que hace que los miembros de clases sociales altas se mantengan étnicamente aisladas, rasgo que comparten con las elites blancas de los países del norte andino.

Un estudio realizado por el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Universidad de Buenos Aires determino que el 56% de la población tiene algún antepasado amerindio, mientras que el resto desciende mayoritariamente de antepasados europeos. El estudio se hizo tomando muestras de ADN al azar de un total de 12.000 personas provenientes de 11 provincias. La razón por la cual siempre se mantuvo que la población era mayoritaria o exclusivamente de origen europeo es que esta composición no siempre se manifiesta fenotípicamente, esto es con rasgos distinguibles. El estudio también determinó que un 10% de la población tiene sangre amerindia pura.

Fuente: Wikipedia