Fascismo

El fascismo (del italiano fascio, haz, a su vez del latín fasces) es una ideología autoritaria que exalta la idea de nación y raza por encima del individuo, y que se asocia con una política de ultraderecha. El nazismo se suele considerar una forma de fascismo.

La concepción fascista se pronuncia por el Estado; y se pronuncia por el individuo en cuanto éste coincide con el Estado, que es conciencia y voluntad universal del hombre en su exigencia histórica.

Está en contra del liberalismo clásico, que surgió de la necesidad de reaccionar frente al absolutismo, y que terminó su función histórica desde que el Estado se transformara en la conciencia y voluntad popular.

El fascismo tiene un fuerte componente racista y se opone al liberalismo tradicional. Desdeña las instituciones del Estado republicano y sustituye el voto como expresión de la voluntad popular por las expresiones masivas de apoyo al líder.

No considera un valor la libertad de expresión y recurre a la violencia sistemática para obtener el poder o mantenerse en él. Mussolini, fundador del Partido Fascista Italiano, opuso a los principios de la Revolución Francesa de «libertad, igualdad y fraternidad» la consigna «creer, obedecer y combatir».

Históricamente, el fascismo hizo culto a la fuerza, al machismo y a la vitalidad, adoptó uniformes y lenguaje militar y ha manipulado las ideas de Friedrich Nietzsche sobre el poder de la voluntad y la creación del hombre superior.

En diversos lugares del mundo, los movimientos fascistas surgieron apoyados por sectores ultramontanos de la Iglesia Católica y sectores nacionalistas extremos.

En general, describieron como su enemigo a una conspiración internacional formada por judíos, comunistas y masones (la sinarquía) (aunque pueden incluir en ese entramado a cualquier organización que juzgue trasnacional) y opuesta a los intereses del Estado-nación, como el capitalismo.

La oposición a la masonería, que puede parecer anacrónica, responde sin embargo a una lógica de continuidad del tiempo histórico en el que la red de los masones permanece como custodia invisible de las ideas del liberalismo.

Los facistas sustentan una ideología de lucha entre los estados que se resuelve mediante la imposición y expansión del más fuerte.

Aunque no todo gobierno militar es fascista, el término suele usarse para designar a las dictaduras y a los partidos o agrupaciones que se expresan mediante la violencia o predican el autoritarismo y el desprecio por quienes no piensan del mismo modo.

Historia

En principio se habla de fascismo para referirse al movimiento político autoritario de Benito Mussolini, pero por extensión suele aplicarse a cualquier manifestación de autoritarismo.

Sin embargo, uno de los primeros modelos fascistas, aunque aún sin ese nombre, lo creó en Francia, a comienzos del siglo XX, el escritor Charles Maurras, con su partido Acción Francesa y su grupo de choque juvenil, al que llamó los Camelots du Roi.

A finales del siglo XIX empezó a tomar cuerpo en Italia una ideología nacionalista ultra conservadora que se denominó fascio. Tras la Primera Guerra Mundial, el país estaba empobrecido, el gobierno era débil y había muchos resentimientos porque Italia no estaba de acuerdo con las conclusiones del Tratado de Versalles.

En 1919, Benito Mussolini canalizó el descontento popular y fundó el Partido Fascista Italiano, caracterizado por su oposición violenta a las ideologías políticas liberales y al comunismo.

La alta burguesía italiana utilizó a los fascistas para desarticular los movimientos obreros organizados y Mussolini fue reuniendo partidarios, hasta que, en 1922, obligó al rey de Italia, Víctor Manuel III, a entregarle el poder, que detentó con el título de Duce (caudillo).

Las ideas fascistas tuvieron eco en otros países europeos, sobre todo en España y Alemania, donde cobraron importancia organizaciones de corte fascista como Falange Española y el Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (nazi), respectivamente.

Mussolini captó voluntades entre los jóvenes a través de la agrupación de los camisas negra, así como Adolfo Hitler tuvo sus camisas parda, como continuidad del modelo de Maurrás.

Los despliegues de masas, organizados y disciplinados, formaron parte de la liturgia fascista en Italia y Alemania.

En España, el general Francisco Franco contó con la ayuda de los fascistas italianos y los nazis alemanes para derrotar al ejercito republicano en la guerra civil iniciada en 1936, e instaurar un régimen dictatorial que duro casi 40 años y que al principio contó con el apoyo de los falangistas, de cuño fascista.

La alianza entre Hitler y Mussolini conocida como Eje Berlín – Roma fue un paso previo al inicio de la Segunda Guerra Mundial.

El fascismo en sus expresiones más tradicionales resurgió en Occidente en las décadas de los 80 y 90 del siglo XX bajo el nombre de neofascismo, aunque con formas no muy distintas a las que tuvo históricamente.

En concreto en Italia apareció bajo la forma del partido político Movimiento Social Italiano (los misinos) dirigido por la nieta de Mussolini.

Fuente: Wikipedia