Gran depresión

La gran depresión fue una crisis económica mundial iniciada en octubre de 1929, y que se prolongó durante la primera mitad de la década de 1930.

Migrant Mother, foto de Dorothea Lange, muestra a los desposeídos cosechadores de arvejas de California, centrándose en Florence Owens Thompson, de 32 años, madre de 7, en Nipomo, California (marzo de 1936).

Son muchas las causas esgrimidas para justificar su estallido. Es un hecho claro que el fenómeno se inició en Estados Unidos, tras una década de crecimiento económico y de especulación bursátil, con beneficios rápidos y fáciles.

La fecha exacta señalada como inicio es el 4 de octubre de 1929 (“jueves negro”), con el desplome de la bolsa de Nueva York y la pérdida vertiginosa del valor de las acciones allí cotizada.

Ello motivó una reacción en cadena, con los pequeños ahorristas intentando desesperadamente vender sus títulos antes de que perdieran aún más valor. Las empresas que cotizaban en el mercado de valores se vieron por tanto descapitalizadas, generándose así una sensación de desconfianza generalizada que llevó al país a la quiebra.

Las consecuencias fueron una década de depresión, de enormes cifras de desempleo, de trabajadores deambulando de un estado a otro de la Unión huyendo de la miseria y en pos de la supervivencia.

Las consecuencias de la gran crisis económica no quedaron circunscritas a los Estados Unidos. La dependencia financiera de una Europa que aún no había curado del todo las heridas causadas por la Gran Guerra , y el efecto psicológico que la quiebra de las grandes empresas industriales motivó en el conjunto de la economía occidental llevó a los países europeos a una situación similar.

Sin embargo, ninguno de ellos sufrió nada comparable a lo que sucedió en la Alemania de entreguerras. Allí, una serie de factores condujeron a un crecimiento desbocado de la inflación, que dio al traste con los esfuerzos de los políticos de la República de Weimar por sacar adelante al país tras la derrota en la Gran Guerra.

Es conocida la anécdota de las amas de casa berlinesas que iban a comprar el pan cada mañana provistas de su carrito repleto de billetes de cientos de miles de marcos.

Fue esta desastrosa situación la que favorecería el ascenso de los políticos y las ideologías extremistas, creándose así el caldo de cultivo necesario para que Hitler ganara las elecciones de 1933, acaparando posteriormente todos los resortes de poder y aplicando una política de terror interior y expansionismo exterior que llevaría a Alemania a su segunda derrota militar en un siglo.

Fuente: Wikipedia