Historia de Indonesia

Una vez que la corona holandesa otorgó en los años cincuenta la independencia a este país, conformado por 16.000 islas, poniendo el poder en manos de Ahmed Sukarno, líder político y moral de los indonesios, se pensó que la soberanía traería consigo a un buen gobierno, capaz de unificar a las más de 300 etnias habitantes.

La convocatoria a elecciones libres que hizo el presidente Sukarno era la consolidación de la democracia, pero cuando más de 150 partidos y agrupaciones se presentaron a los comicios dio inicio el caos.

La heterogeneidad reinante en el Parlamento electo se tradujo en parálisis gubernamental, lo que obligó a Sukarno a disolver tanto a la Cámara como a los partidos, para dar paso al establecimiento de la Democracia Dirigida , término con el cual se denominó a una nueva forma de gobierno que enarbolaba el estandarte de nacionalismo y unidad.

Se implementó la nacionalización de bienes y fuertes programas de alfabetización que tenían como meta la búsqueda y establecimiento de una identidad y conciencia nacional indonesia.

Pero la Democracia de Sukarno evolucionó a dictadura, lo cual molestó a uno de los grupos más fuertes dentro del país: el Ejército. Comandadas por el Coronel Suharto, en 1965, las Fuerzas Armadas derrocaron a través de un golpe de Estado a Sukarno. El líder golpista se erigió como mandatario, puesto en el que habría de durar 32 años.

El régimen militar de Suharto trajo consigo la ley marcial y el toque de queda, la represión política y la supresión de las libertades civiles, principalmente la de expresión; pero al mismo tiempo, dio inicio el crecimiento económico y la urbanización y tecnificación del país, con lo cual habría de convertirse en líder emblemático del llamado Tercer Mundo.

Los beneficios emanados de la Pancasila , filosofía compuesta de cinco principios (democracia consensual, nacionalismo, justicia social, unidad y creencia en un solo Dios), fueron notados en poco tiempo; la mano dura de Suharto había llevado cierto grado de estabilidad a la región, pero el costo era muy alto: soportar los clientelismos y abusos de la familia en el poder, además de una parte importante de la población, que crecía desmesuradamente, se mantenía en la pobreza.

Sin embargo, el orden y el crecimiento se estaban logrando. Para consolidar su mando, Suharto eliminó los partidos políticos existentes, obligándolos a agruparse en sólo dos instituciones (musulmanes y no musulmanes), para que pudieran competir contra el partido de estado que siempre obtenía la victoria en las elecciones.

Fue hasta que llegó la crisis económica de 1997 cuando la economía indonesia se devaluó en su totalidad, trayendo consigo el descontento general y los constantes enfrentamientos de los opositores al régimen contra el ejército. El baño de sangre fue horrendo y las revelaciones que se hicieron en torno a todas las aberraciones que Suharto y su familia habían cometido para mantener el poder culminaron con su salida voluntaria del gobierno, quedando en su lugar Habibie, el Vicepresidente, un tipo endeble que en cuatro meses convocó a elecciones, las primeras con total libertad para los indonesios, las cueles estuvieron custodiadas por observadores internacionales. Abdurrman Wahid fuel el ganador y nuevo presidente,

Al mismo tiempo, en la isla de Timor Oriental una de las provincias más importantes de Indonesia, comenzaron a estallar violentas manifestaciones separatistas apoyadas en parte por el gobierno de Portugal, las cuales obligaban al nuevo presidente a trabajar por la unificación del país, pero en menos de dos años, se vio envuelto en un escándalo de corrupción que terminó con su destitución.

Megawati Sukarnoputri, hija de Sukarno, fue electa como mandataria por un periodo de cuatro años que culmina en 2004. En 2002, Timor Oriental declaró su independencia, mientras que en Bali explotaban bombas de grupos extremistas musulmanes que pusieron en estado de pánico a toda la población.

La estabilidad económica aun no se recupera y diariamente hay alguna manifestación promovida por algún grupo opositor. Además de existir el descontento de los musulmanes, la mayoría del país, a ser gobernados por una mujer.

La eterna corrupción y el terrorismo terminan por catalizar a un Estado que quiere ser democrático, que ha pedido auxilio a otros países, México incluido, para el establecimiento de instituciones electorales confiables, que puedan dar al ciudadano común la seguridad de que no es necesario estar repudiando al gobierno y que este es capaz de proporcionar las más elementales necesidades, comenzando por la seguridad, uno de los más anhelados sueños de Indonesia.

Fuente: Wikipedia