Historia de Italia

Colonizaciones

La península itálica fue poblada inicialmente por sículos y ligures, que fueron pronto conquistados por pueblos de origen germánico como los latinos, sabinos, umbros, etc; que conformaban la denominada cultura de Villanova.

Caso aparte son los etruscos, pueblo del que apenas hay referencias, y cuyo origen se desconoce.

La zona sur recibió una fuerte influencia griega.

Magna Grecia

El descontento con la clase dirigente, el aumento demográfico, la falta de tierras y el deseo de crear nuevas factorías comerciales llevo a los antiguos griegos a crear numerosas colonias en el extranjero. La cercanía de Italia, así como su relativa poca resistencia a este fenómeno hizo de Italia una de las principales zonas de asentamiento griegas, recibiendo el nombre de Magna Grecia.

Sicilia

La colonización griega llegó hasta la isla de Sicigia, donde chocó con el imperialismo cartaginés. Las guerras entre griegos y púnicos no tuvieron un vencedor, aunque ambos terminaron por dividirse la isla:

La zona oriental con Siracusa, Agriento, Mesina… quedo bajo control griego.

La zona occidental con Palermo… quedo bajo control cartaginés.

Cerdeña

Roma bajo la monarquía

En el 753 adC se fundo a orillas del río Tiber una ciudad que dominaría Europa durante siglos: Roma. Inicialmente la ciudad no tuvo gran importancia, era un puerto más de la ruta costera de la sal, pero bajo reyes de origen etrusco como Tarquino el soberbio, realizó campañas expansionistas que le permitieron controlar el Lacio.

La república romana

Expansión romana (Inicio de la república)

Una vez liberada del dominio etrusco, Roma se encontró en una difícil situación: con conflictos internos, y rodeada de enemigos, debió ceder y perder las conquistas obtenidas bajo la monarquía. Para empeorarlo, por esa época, una invasión gala procedente del norte de Italia asoló la región.

Tras recuperarse, los romanos iniciaron campañas de expansión que los llevaron a guerras contra latinos, sabinos, etruscos y umbros. Tras aceptar el ofrecimiento de los campanos de Capua, se instalaron en Campania. Las numerosas confederaciones de los pueblos itálicos fueron derrotadas una y otra vez hasta que sólo la Magna Grecia resistía a los romanos. Finalmente, y a pesar de la intervención de Pirro, Tarento y el resto de las ciudades griegas fueron conquistadas.

La expansión romana los llevo a enfrentarse a los cartagineses por Sicilia, que conquistaron tras la primera guerra púnica. La debilidad cartaginesa tras esta permitió alos romanos tomar también Córcega y Cerdeña. a partir de ese momento, Roma se conviertió en una potencia del Mediterráneo, que llegaría a dominar durante siglos.

Admnistración

Para controlar los contingentes militares de las ciudades sujetas a Roma, se instituyeron unos cuestores llamados itálicos, con competencia censorial para las ciudades sometidas, encargados de asegurar el servicio de la Marina , recaudar las rentas de los dominios del Estado y vigilar la leva.

Los magistrados supremos de cada ciudad estaban obligados a fijar el censo de su área de gobierno, cada cuatro o cinco años (al igual que los censores romanos).

Romanización

Para asegurar las conquistas, Roma construyó colonias en medio de las tierras de los pueblos vencidos, ya que éstas eran pobladas por veteranos que podían atajar revueltas en caso de necesidad.

También se concedió la ciudadanía latina (una ciudadanía de segunda clase, con todos los derechos pero sin poder político) a los pueblos aliados de Roma y se instauraron colonias latinas (cuyos dirigentes adquirían la ciudadanía romana para ellos y sus descendientes, ganándose así a la clase dirigente) en tierras no propiamente latinas. Esto hizo avanzar el latín por toda la península italiana, aunque nunca fue impuesto como lengua oficial.

Progresivamente las nuevas ciudades y colonias que fueron fundándose, aunque dotadas del derecho latino, eran pobladas en su mayoría por romanos, los cuales eran leales a su patria. Los ciudadanos latinos gozaban de los derechos de ciudadanía pasiva (municeps) en Roma y en cualquier otra ciudad de la confederación que no fuera la suya. Por tanto, y salvo las magistraturas, gozaban de todos los derechos privados, y hasta participaban en algunos casos en los comicios tribunados.

La Liga Latina

La Liga Latina era una Confederación de ciudades del Lacio de la que Roma formó parte en sus orígenes.

La primitiva alianza entre Roma y la Confederación Latina se concertó en pie de igualdad. Alternativamente nombraban cada una al general en jefe, y era éste el que elegía su estado mayor (seis tribunos militares por cada una de las cuatro divisiones).

El botín se distribuía en partes iguales y también las tierras. Las guarniciones establecidas eran mixtas y las nuevas poblaciones creadas se poblaban también por mitad con ciudadanos romanos y latinos, y obtenían su asiento (y el voto) en la Asamblea federal.

Pero con la República romana el pacto federal fue revisado hacia el 493 adC (261 de Roma), y Roma asumió los asuntos de guerra y paz, y se arrogó en exclusiva el derecho a nombrar comandante en jefe del ejército confederal. Una parte de los oficiales del contingente latino pasó a ser romana (los oficiales latinos eran 12 praefecti sociorum, encargados seis de ellos del ala derecha y seis del ala izquierda). Los contingentes de cada ciudad latina tenían su jefe local, los llamados decuriones de las turmas (decuriones turmarum) y prefectos de las cohortes (praefecti cohortium).

Hacia el 384 adC (370 de Roma) la Liga perdió derechos políticos y cuando el 343 adC se rebeló (sólo Laurentum permaneció leal a Roma), fue disuelta. Todas las colonias de derecho latino, con la excepción de Velitres, permanecieron fieles a Roma.

La antigua Liga político-militar paso a ser una confederación de carácter religioso, y se concertaron pactos independientes entre Roma y cada una de las ciudades latinas.

En el Siglo III adC. Las ciudades aliadas latinas suministraban a Roma un gran contingente de soldados (llegó a dos latinos por cada romano). Al terminar la segunda guerra púnica los contingentes romanos fueron licenciados pero los latinos fueron enviados de guarnición a Hispana.

La adquisición de la ciudadanía (fin de la república)

Roma controlaba la península gracias a la ciudadanía. Los privilegios de los ciudadanos romanos y la esperanza de los latinos de obtener esta las mantenían fieles. El resto de los itálicos recibió promesas de que obtendrían la ciudadanía, pera ésta no llegó. Por este motivo, hacia el final de la república se produjeron varias revueltas.

La guerra Marsa

De dichas revueltas, la más importante fue la guerra marsa, así llamada por la importancia que en ella tuvieron los marsos. La casi totalidad de las tribus itálicas (con excepción de etruscos y umbros) se sublevaron y formaron una confederación con capital en Corfinium.

Fue una guerra dura para Roma, tanto porque ocurrió en su propia casa, como porque gracias a la sorpresa, los sublevados ganaron varias batallas. La intervención de militares romanos de renombre (Cayo Mario, Sila…) dio la vuelta a la situación, pero la guerra destrozó Italia. Finalmente el Senado romano concedió la ciudadanía a etruscos y umbros y a todo aquel que depusiera las armas.

Galia Cisalpina

La Galia Cisalpina era la provincia romana situada entre los ríos Arno y Rubicón y los Alpes. Geográficamente, no forma parte de la península itálica, pero está más próxima a ésta que al resto del continente. Étnicamente estaba poblada por galos. Una vez otorgada la ciudadanía a toda Italia, empezó a concebirse la esperanza de que se prolongara hasta aquí, cosa que no ocurrió hasta la Dictadura de César.

El imperio romano

El comienzo del imperio

El siglo II

Característica del Siglo II a.C. es la proliferación de esclavos que viven en estado salvaje, en haciendas abandonadas. Una conspiración de esclavos con ramificaciones por toda Italia, fue abortada en Apulia, y siete mil esclavos fueron apresados y condenados a muerte (185 adC.). También hubo insurrecciones de esclavos en Etruria (196 adC.) y Lacio (198 adC.).

Economía

Desde el punto de vista económico, la base agrícola varía bastante según las zonas.

En el Valle del Po predominaba el pequeño campesinado que convivía con los grandes dominios. El cultivo de cereales, cultivo idóneo para la zona, tiende a desaparecer.

El Ager Galicus y el Picenum es una tierra de pequeños campesinos surgidos de la distribución de tierras por el Estado.

Etruria y Umbría son tierras de ciudades, cuya organización dificulta el progreso del campesinado.

En el Lacio, País Marso y País de los Sabélicos la situación es similar a la de la propia Roma.

En Italia del Sur las ciudades están arruinadas y existe poco campesinado.

En el Samnio hay una despoblación notable y las ciudades están también arruinadas.

En Campania y Apulia las antiguas ciudades han quedado arruinadas, y los repartos de tierras, en general no prosperaran. En parte de Campania las tierras eran Ager Publicus y solo se dejaban a su ocupante a titulo de arrendatario por tiempo limitado.

En el Brucio y Lucania el poblamiento es débil y la agricultura apenas progresa.

Demografía

A principios del Siglo II la población de Italia, decreció debido a las guerras, pero a mediados de Siglo se recuperó, para volver a descender durante las dos o tres últimas décadas en Italia a causa de las guerras y las emigraciones (el descenso en Italia entre 130 y 100 a .C. fue de aproximadamente un 25%).

El Siglo II a.C. supone un gran avance para el desarrollo de las ciudades romanas. Las influencias orientales son decisivas para este avance, que permitió crear ciudades modernas, con un desarrollo adecuado para las pequeñas ciudades.

Con el desarrollo del urbanismo se construyen los primeros acueductos dignos de este nombre (en Roma el tercer acueducto de la ciudad, y primero moderno, llamado Marcia, se construyó antes del 144 a .C.), y se efectuaron numerosas obras (como las cloacas de Roma, em-pedrados de calles, edificios, etc…).

La decadencia

La alta edad media

Los ostrogodos

Los ostrogodos eran un grupo de godos que habían sido sojuzgados por los hunos. Tras su liberación eligieron a Teodorico el Grande como rey que les condujo a Italia en 488. En 493, Odoacro, rey de los hérulos, fue derrotado en Adda, conquistando así los ostrogodos Italia.

Los bizantinos

Bajo Justiniano, el Imperio Bizantino inició una serie de campañas con el objetivo de reconstruir la unidad mediterránea. Entre estas, se puede nombran una, que entre el 535 y el 554, enfrentó a los ejércitos bizantinos, comandados por Belisario, con los ostrogodos, y que acabó con la definitiva derrota de estos últimos.

Los lombardos

El reino de las dos Sicilias

La actuación de Pipino el Breve

La presión de los lombardos sobre el Papa hizo que el rey de los francos, Pipino el Breve, realizara una campaña en el norte de Italia. Entre las consecuencias que esto tuvo, se puede destacar la creación de los Estados Pontificios, a partir de tierras cedidas al papa por Pipino, y la inclusión del norte de Italia (zonas de la Lombardía , Saboya, Génova y el Véneto), al Imperio Carolingio, primero, y al Sacro Imperio Romano Germánico, después.

La baja edad media

Los Estados Pontificios

Las tierras arrebatadas a los lombardos por Pipino el Breve fueron cedidas al Papa, que creó entonces un estado en el centro de Italia, los Estados Pontificios. Estos eran administrados directamente o mediante vasallos.

De este estado derivaría el interés político del Papa en Italia, del que sería una potencia durante siglos. La Iglesia sería una gran potencia política durante la Edad Media , especialmente bajo papas como Alejandro VI, que defendían la supremacía temporal de la iglesia

Los Estados Pontificios perdurarían hasta la unificación de Italia, aunque el papado conservó el Vaticano como estado Independiente.

La Liga Lombarda y el imperio

Florencia

La república de Florencia se convirtió en una de las principales ciudades italianas por su auge comercial, así como la conquista de Siena.

Aunque permaneció como república la familia Medicis acaparó todo el poder. Hubo numerosas guerras internas entre partidos políticos, con miembros tan destacados como Dante.

El ducado de Milán

La principal potencia del norte de Italia fue Milán. Inicialmente una república, pronto pasó a ser un ducado regido por los Visconti. Los Sforza les usuparon el ducado, que finalmente caer en manos francesas (el rey de francia Luís XII era pariente de los Visconti).

Tras varias guerras entre Francisco I Y Carlos I de España, el territorio pasó a pertenecer a España.

La corona de Aragón

La muerte sin herederos varones del rey de Sicilia, llevó al rey aragonés Pedro III a heredar el reino, al ser su mujer hija del rey. La corona de Aragón pasó a ser entonces, una potencia en Italia, que a partir de una concesión papal se anexionaría Cerdeña, y que conquistaría el Reino de Nápoles bajo Alfonso V.

El comercio: Génova y Venecia

El resurgimiento económico y demográfico de los siglos XI y XII tuvo un gran efecto en Italia, donde confluían 2 de los grandes ejes económicos de la cristiandad:

El que desde la zona de la Hansa atravesaba el Rin y el Ródano hacia Italia.

El que desde las ciudades costeras comunicaba con Oriente.

El desarrollo económico de las ciudades italianas les llevó a crear flotas y barrios comerciales en Oriente (Palestina, Bizancio, Egipto…). Caso especial fue el de las repúblicas de Génova y Venecia que crearon auténticos imperios de ultramar, y llegaron a dominar el mediterráneo.

El Renacimiento

El concepto Renacimiento se aplica a la época artística que da comienzo a la Edad Moderna. Fue una recuperación de la cultura y el arte del mundo clásico, que tuvo su origen en Italia (aunque hubo movimientos paralelos en los Países Bajos). El Renacimiento rompe, conscientemente, con la tradición de la Edad Media.

Italia fue la cuna de Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rafael y otros grandes artistas, fue el paraíso de los mecenas y uno de las principales refugios de la cultura.

Las guerras hispano-francesas

Francia tuvo siempre un gran interés en Italia, opuesto al de la Corona de Aragón. No consiguieron ocupar Sicilia tras su incorporación a la corona, pero años más tarde ocuparían Milán (ver ducado de Milan) y lucharían por el Reino de Nápoles que Alfonso V de Aragón había legado a su hijo bastardo Ferrante de Aragón.

Estas victorias fueron efímeras, ya que la política de Fernando el Católico, le cerró el paso, y Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán) les expulsó de Nápoles. El enfrentamiento llegó a tiempos de Francisco I de Francia y Carlos I de España que libraron 4 guerras con batallas tan destacadas como Cerisolles o Pavía (donde Francisco I fue capturado).

El enfrentamiento terminó con el tratado de Cateau-Cambresis, también llamado de las damas, en el que Francia renunció a Italia.

El predominio Austríaco

Tras la guerra de sucesión española, las posesiones del imperio español fuera de la península ibérica, entre ellas el dominio de parte de Italia, pasaron a la otra rama de la familia Habsburgo, emperadores de Alemania y señores de Austria. La dinastía directamente o a través de vasallos contralaría la Toscana y la Lombardía.

La zona sur (Nápoles, Sicilia) fue ocupada por una rama secundaria de la corona española (de la dinastía Borbón) mientras que Cerdeña se convirtió en el reino del duque de Saboya.

El siglo XIX

Las Guerras napoleónicas

Tras la Revolución Francesa Italia no se convirtió en un gran campo de batalla, aunque hubo enfrentamientos con Saboya cuando los franceses trataron de ocupar las tierras situadas más allá de los Alpes (Niza y el condado de Saboya). La cosa se complicó dado que el Imperio Austro-húngaro, enemigo de los revolucionarios, domina buena parte del país.

Por ello, se encomendó al joven general Napoleón Bonaparte que realizara una maniobra de distracción contra los intereses austriacos en el sur, mientras que las principales fuerzas atacaban por el Norte.

Sorprendentemente, fue el débil ejército de Italia el que en batallas como Lodi… obtuvo la victoria mientras el ejército del Rhin se quedaba estancado. Napoleón puso fin al dominio austriaco de Italia, que dividió en repúblicas afines a Francia como la República Ligur , la República Cisalpina , y la República Partenopea. En el tratado de Campoformio (1797) Austria se rendía a Francia y le reconocía sus conquistas.

Las diversas repúblicas se convertirían en la República de Italia, cuyo presidente fue Napoleón y que se convertirían en el Reino de Italia. Nápoles fue conquistada, y el Reino de Nápoles entregado a José Bonaparte, primero, y a Murot posteriormente.

El nacionalismo

Las corrientes nacionalistas del siglo XIX fructificaron con la independencia de Grecia y Bélgica; la unificación de Alemania y la creación de un estado italiano bajo el rey Vittorio Emanuel de Saboya, condado que tras las guerras napoleónicas se anexiono Cerdeña. El conde de Cavour, primer ministro, conquisto Lombardía en 1859.

Posteriormente Garibaldi ocuparía Sicilia y Nápoles, y posteriormente, aprovechando la debilidad de las grandes potencias, se expulsaría del Véneto a los austriacos y se ocuparía Roma.

De la unificación a la actualidad

Desde 1861 hasta 1922, Italia fue una monarquía constitucional con un parlamento elegido mediante sufragios restringidos (en 1913 se celebró el primer sufragio universal masculino). Fue llamado Statuto Albertino, y peromaneció sin cambios desde que Carlo Alberto lo concedió en 1848 incluso a paser de que los reyes se abstuvieron de abusar de sus amplios poderes (como, por ejemplo, nombrar a los senadores).

El nuevo estado sufría varios problemas tanto por la pobreza general y el analfabetismo como de las profundas diferencias culturales (no había un lenguaje común) entre varias partes: incluso hubo revueltas por el retorno a las antiguas leyes.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918)

al comienzo de la Primera Guerra Mundial, Italia permaneció neutral, desde que la [[ Triple Alianza]] sólo tenía intereses defensivos, y el Imperio Austro-húngaro comenzaba la guerra. Sin embargo, ambos bandos trataron de acercar a Italia a su lado, y en el 15 de abril de 1915 el gobierno italiano se unió al Pacto de Londres al declarar la guerra a Austria a cambio de varios territorios (Trento, Trieste, Istria, Dalmacia).

En octubre de 1917, los austriacos, habiendo recibido refuerzos alemanes, rompieron las líneas italianas en Caporetto, pero los italianos, ayudados por los aliados, pararon su avance en el río Piave, no lejos de Venecia. Después de otro año de guerra de trincheras y una exitosa ofensiva italiana, la exhausta Austria se rendía a los aliados el 4 de noviembre de 1918, siendo pronto seguida por Alemania.

El Régimen Fascista (1919-1939)

En la pos-guerra, Italia recibió todos los territorios prometidos en el acuerdo de 1915 excepto Dalmacia, que pasó al recién formado reino de Yugoslavia. Algunos trabajadores italianos, inspirados en la revolución Rusa, provocaron el miedo del régimen, causando la aparición de un pequeño partido fascista, liderado por Benito Mussolini (un antiguo socialista convertido en nacionalista), cuya violenta reacción a las huelgas fue a menudo comparada con la tibia reacción del gobierno. Después de varios años de lucha, en octubre de 1922, los fascistas emprendieron una marcha sobre Roma (“Marcia su Roma”). Las fuerzas fascistas eran inferiores en número, pero el rey dio orden al ejército de no intervenir, y formó una alianza con Mussolini, convenciendo al partido liberal de aprobar el gobierno liderado por los fascistas. Durante los años siguientes, Mussolini(al que se le apodó el “Duce”, el líder) eliminó a todos los partidos políticos, y limitó las libertades par “prevenir revoluciones”.

En 1929 Mussolini pactó con la Iglesia Católica , con la que Italia había estado en conflicto desde la anexión de los Estados Pontificios en 1870, liderando la formación del estado del Vaticano. Inicialmente mantenía buenas relaciones con Francia y Gran Bretaña pero en 1935-1936 la situación cambio por la invasión italiana de Etiopía y por las afinidades ideológicas entre el partido fascista italiano de Musssolini y el nazionalsocialista alemán de Adolf Hitler.

Ocupación Italiana de Albania

Cuando Alemania se anexionó Austria e invadió Checoslovaquia, Italia vio la oportunidad de convertirse en un miembro del eje. Después de que Hitler invadiera Checoslovaquia sin avisar a Mussolini, este decidió anexionarse Albania. El rey italiano Victor Emmanuel III, se opuso al plan, por ser excesivamente arriesgado.

Roma, sin embargo, envió un ultimátum a Tirana el 25 de marzo de 1939, exigiendo la aceptación de la ocupación italiana. Sin embargo, el rey, Zog, rechazó aceptar dinero en compesnación por la colonización de su país, y en el 7 de abril de ese mismo año, las tropas de Mussolini invadieron Albania. Tras una breve resistencia, especialmente intensa en Durrës, los italianos resultaron vencedores.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, Italia permaneció neutral (con el consentimiento de Hitler), pero declaró la guerra a Francia y Gran Bretaña el 10 de junio de 1940, cuando Francia se veía derrotada. Mussolini believed that Britain would beg for peace, and wanted “some casualties in order to get a seat at the peace table”, but that proved a huge miscalculation. With the exception of the navy, the Italian armed forces were a major disappointment for Mussolini and Hitler, and German help was constantly needed in Greece and North Africa .

La actualidad

Para más detalles ver el artículo Italia.

En el referendum de 1946, se selló el fin de la monarquía y el comienzo de la república, entrando en vigor una nueva constitución en 1948.

En 1949 Italia se adhirió a la Organización del Tratado del Atlántico Norte y en 1955 se unió a las Naciones Unidas. Ese mismo año, se fundo la Comunidad Económica Europea, antecesora de la Unión Europea , de la que Italia fue miembro fundador.

Fuente: Wikipedia