Historia de la Lingüística

La historia de la lingüística se remonta a la antigüedad. Existe una tradición de ideas y tratados sobre el lenguaje que ha sido construida a lo largo de los años. Esta tradición pasa por el mundo grecorromano, la Edad Media , la Europa del Renacimiento y la Contrarreforma , los desarrollos científicos de los siglos XVII, XVIII y XIX, hasta llegar a nuestros días.

1. EL MUNDO GRIEGO

La especulación lingüística comenzó esporádicamente entre los filósofos retóricos presocráticos. Se discutieron dos cuestiones fundamentales: hasta qué punto el lenguaje era “natural”, y hasta qué punto “convencional”; y hasta qué punto el lenguaje es analógico (estructurado y ordenado mediante reglas), y hasta qué punto es anómalo (variable, irregular e impredecible.) Ya aparecen cuestiones lingüísticas en algunos diálogos de Platón, como el Cratilo, por lo cual es probable que Sócrates ya se interesase por esas cuestiones.

Luego, Aristóteles retomó el interés por el lenguaje y trató cuestiones lingüísticas relacionadas con la retórica y la crítica literaria en sus obras Retórica y Poética. A pesar de que Platón y Aristóteles se interesaron por las cuestiones del lenguaje, fueron los filósofos del Estoicismo los primeros en reconocer a la lingüística como una rama separada de la filosofía.

En la época helenística, el estudio de la lingüística era necesario, ya que el imperio de Alejandro Magno era muy extenso y dentro de él se hablaban muchas lenguas diferentes. Por eso se crearon institutos de enseñanza de la lengua griega (la lengua oficial del imperio), como medio de cohesión y dominio de los pueblos bajo la influencia griega. Asimismo, los estudiosos intentaban preservar los niveles de gramática y estilo griegos que habían alcanzado los grandes autores clásicos.

Algunos estudiosos del lenguaje se orientaban hacia la literatura (como Dionisio de Tracia); otros, hacían mayor referencia a los principios lógicos y psicológicos que subyacen al lenguaje. En toda la época escolástica predominó la visión de los empiristas filólogos alejandrinos. La norma de la época eran la morfología de Dionisio de Tracia y la sintaxis de Apolonio Díscolo; ambas incuestionables.

2. EL MUNDO ROMANO

Cuando Roma entró en contacto con Grecia, la lingüística estaba ya bien desarrollada. Basándose en las gramáticas griegas, los estudiosos romanos intentaron concebir la gramática de la lengua latina.

Había tantas semejanzas entre ambas lenguas, tanto tipológicas como lexicales, que se llegó a difundir la idea errónea de que el latín descendía directamente del griego, con alguna mezcolanza bárbara. Solo hubo un gramático que demostró orginialidad en sus estudios: Marco Terencio Varrón (116- 27 a .C.) Varrón realizó una larga disquisición acerca de la lengua latina, en la que investigó su gramática, su historia y su uso contemporáneo. Asimismo, trató cuestiones de lingüística general, como la controversia entre analogía y anomalía.

Llegó a la conclusión de que el lenguaje es análogo, está gobernado por reglas; que es tarea del lingüista descubrir y clasificar esas reglas; que existen anomalías, pero que son semánticas o gramaticales y que éstas deben aceptarse y registrarse, pero que no es parte del trabajo del lingüista el tratar de mejorar la estructura de la lengua desafiando el uso establecido. Una opinión bastante revolucionaria, teniendo en cuenta las ideas de aquella época y las de hoy en día. Desde los comienzos de la era cristiana apareció un gran número de gramáticas latinas. Las más importantes son la de Donato y la de Prisciano.

3. LA EUROPA MEDIEVAL

Los textos de Donato y Prisciano fueron escenciales para la enseñanza del latín en la Edad Media. Toda la educación y los estudios lingüísticos se basaban en el latín, la lengua oficial del Imperio Romano de Occidente y, posteriormente, de la Iglesia. Luego de la caída del Imperio Romano, la Iglesia fue el único sostén de la educación.

En la etapa conocida como Renacimiento Carolingio, la obra de Prisciano cobró cada vez más importancia, hasta que se convirtió en la base erudita para la enseñanza de la gramática. Alrededor del siglo XII, se produjo un resurgimiento de la filosofía europea a manos de hombres como San Anselmo de Canterbury y Pedro Abelardo, siempre dentro de la Iglesia.

Se retomó la lectura de los textos de Aristóteles, con lo cual renació el estudio del griego. Esto ocurrió a raíz de los contactos que Europa tuvo con la erudición griega del Este. Gracias a este resurgimiento, cambió la concepción de la gramática latina, considerada más como una disciplina filosófica que didáctica y literaria.

Con los estudios gramaticales controlados por los filósofos, sela empezó a considerar como un medio de relacionar el lenguaje con la mente humana. “La teoría del lenguaje con la que operaban los gramáticos especulativos adoptaba tres niveles interrelacionados: realidad externa o formas en las que el mundo existe, sus propiedades reales (modi essendi), las capacidades de la mente para aprehender y comprender éstas (modi intelligendi) y los medios a través de los cuales la humanidad puede comunicar esta comprensión (modi significandi)”(1).

El aporte más importante de la gramática especulativa es la teoría de la gramática universal. Gracias al estudio de las lenguas vernáculas, los gramáticos llegaron a la conclusión de que todos lo seres humanos tienen la capacidad de aprender un lenguaje, y que las diferencias no son más que accidentes. Los estudios gramaticales se dejaron de lado, por considerarse de escaso interés teórico. Lo mismo ocurrió con el estudio de los textos clásicos latinos. Sin embargo, nunca fueron desechados del todo. Y en el Renacimiento fueron definitivamente retomados.

4. EL RENACIMIENTO: LA LINGÜÍSTICA EN LA EUROPA MODERNA (Continuará…)

Fuente: Wikipedia