Historia de Rumanía

La Prehistoria

Los orígenes del poblamiento rumano datan del periodo paleolítico y continuaron lentamente hasta el neolítico (hasta el III milenio adC). Con ello han dejado numerosas realizaciones de la vida cotidiana y artística en diversas culturas como Hamangia, Cucuten Arisud y Bolan Gulmelnita.

Con la llegada de los pueblos indoeuropeos, estos habitarían la península de los Balcanes y los valles del Danubio dando lo mejor de sus habilidades de civilización durante la Edad de Bronce con los tracios. Las primeras referencias históricas fueron con los geta-dacios, que asimilarían la cultura de otros pueblos como los celtas y griegos.

La Antigüedad

Hacia el 70 adC, Rumania fue poblada por los dacios, que eran diversas tribus procedentes de Tracia y residían a la orilla izquierda del río Danubio.

El primer rey fue Burebista, quién gobernó hasta el año 44 adC pero posteriormente su reino se desintegró. Al iniciarse el Siglo II y después de intermitentes guerras con el Imperio Romano, el rey Decebolo fue finalmente vencido por las tropas imperiales del emperador Trajano en 106, hecho histórico que fue registrado en la Columna de este último en Roma.

Con la dominación imperial, Rumania tuvo las bases de su cultura y lengua latinas, lo que distingue este país de sus vecinos que en su mayoría son de ascendencia eslava.

Para el 275, las tribus godas invadieron el territorio y expulsaron a los romanos.

La Edad Media

Siendo Rumania el primer país que se adelantó a la edad medieval, también fue objeto de otros invasores como los hunos, avaros, magiares, eslavos y búlgaros. A pesar de las frecuentes guerras, la población romanizada conservó la lengua e identidad latina. Una de las tribus eslavas que se asentó en el país fue la de los valacos, quienes se asimilaron a la población nativa y se enfrentaron en repetidas ocasiones al Imperio Bizantino, hasta la dominación búlgara. En el Siglo IX, el país fue cristianizado, adoptando con el tiempo, la liturgia ortodoxa griega y de nuevo continuó la influencia cultural y política bizantina.

Desde el siglo X, se inició la formación de la nación rumana con el surgimiento de pequeños y diversos principados que dominaron por todo el país. En el Siglo XI ya dominaban los pechenegos y en el siglo XII, los cumanos.

Posteriormente los mongoles de la Horda de Oro invadieron el país (1237-1242), haciendo que los rumanos se desplazaban hacia los valles del Danubio.

Luego los alemanes se establecieron en Transilvania, fundando en ella varias ciudades. Hasta fines del Siglo XIII, los húngaros se apoderaron de esta última región obligando a la población rumana a establecerse al sudeste de los montes Carpatos.

Con ello se dio inició a la base de los tres principados que se unificarían alrededor del siglo XIX: Transilvania, Moldavia y Valaquia, quienes no solo tuvieron que guerrear contra el reino de Hungría, sino contra Polonia y el Imperio Otomano.

La dominación otomana

A partir del siglo XV, los moldavos y valacos tuvieron que pelear insistentemente contra los turcos en defensa de su libertad y de la fe cristiana. Pese a ello, tuvieron cierta influencia política y cultural, mas las guerras contra ellos no cesaron.

Se destacan la actuación heroica de los voivodas Esteban III, Miguel el Bravo, Juan el Valiente y Vlad Draculea (este último, recordado por sus crueldades, es el arquetipo de Dracula).

De todos modos la administración del país recayó primero en los voivodas y luego en los Fanariotas (gobernantes griegos nombrados por el Sultán). Muy pronto también Austria no solo gobernaría en Transilvania sino también se introdujo en la pelea contra los turcos a lo largo de los siglos XVII y XVIII.

Hacia la independencia

Con la expansión e influencia del Imperio Ruso a partir de 1775, la Revolución francesa, las Guerras napoleónicas y la independencia de Grecia. Rumania ya también proclamaba su autodeterminación nacional con Tudor Vladimirescu, quién abolió la administración fanariota en favor del principado.

Luego se sumó la Guerra de Crimea con el apoyo de Francia. Con ello aparecerían rasgos de una democracia burguesa a partir de 1860.

La aparición de la monarquía constitucional tomó forma con Alejandro Juan Cuza quién, en 1858, fue elegido príncipe de Moldavia y Valaquia, haciendo que estas impulsasen la unificación rumana en 1866, cuando estos países formaron el reino de Rumania.

Con Carol I finalmente se hizo respetar la libertad del reino con los tratados de San Stefano y la Conferencia de Berlín, ambas en 1878.

Consolidación del país

Mientras se desarrollaba la independencia, Moldavia y Valaquia se unificaron no solo políticamente sino económica y socialmente como el preludio a la formación nacional en el siglo XIX. Para 1878, se inició la expansión territorial con la cesión del sur de Besarabia y la anexión de Drobudja. En las guerras balcánicas de 1912-1913 se completó la expansión con la ocupación de la parte sur de dicha región.

En el plano económico, las reformas de Cuza y más tarde las de Carol I, generaron malestar y oposición entre las clases terratenientes pero no así en la burguesa que necesitaba impulsar la modernización e industrialización del país y la secularización de los bienes clericales. Así mismo, la vida política empezaba a democratizarse en torno a los partidos liberal y conservador.

Con respecto a Transilvania, la dominación austro-húngara acarreó serios problemas políticos y étnicos por el predominio de los húngaros en la economía de tipo terrateniente y la consecuente desigualdad con los rumanos de la región.

De la Primera Guerra Mundial al Período de Entreguerras

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, Rumania en un principio se contentó con la neutralidad hasta 1916, cuando el rey Carol I falleció y fue sucedido por su sobrino Fernando I, quién, animado por las promesas de incluir a Transilvania en su reino la invadió causando la reacción y ocupación de gran parte del país por la Potencias Centrales , El Imperio Otomano y Bulgaria lo que hizo incurrir al país en serios sacrificios hasta que el 10 de noviembre de 1918 los rumanos recobraron la iniciativa, reconquistaron el país y a Transilvania venciendo y obligando a la rendición de los invasores.

Con los tratados subsiguientes (Saint Germain-en-Laye y Trianon), Rumania aseguró Transilvania, ocupó el Banato y se apoderó de Besarabia, completando la formación de la Gran Rumania. Posteriormente el país se incorporó a la Sociedad de Naciones el 28 de junio de 1919.

El Período entre las dos guerras, fue muy problemático para Rumanía, pues los problemas con la reforma agraria se ahondaron dando una solución parcial, la expropiación de áreas propias de los terratenientes. Luego, se tuvo una excelente estabilidad política hasta la Gran Depresión de 1929, en la cual el país quedo vulnerable a los ataques fascistas y huelgas obreras.

En el plano exterior, y con la ascensión de Miguel I y Carol II se hicieron alianzas defensivas con la tradicional Entente, así como con la Pequeña Entente , Polonia y Francia. También realizó esfuerzos por el desarme mundial y la indemnización de daños de guerra.

La Segunda Guerra Mundial y el fin de la Monarquía

Para 1938, Rumanía entró en tiempos críticos con la dictadura autocrática del rey Carol II, ya que éste promulgó una constitución que restringía la democracia y la proscripción de los partidos políticos. Esto fue una respuesta a la creciente ola de manifestaciones hacia el fascismo.

Pero en 1940 el país se vio presionado por Alemania y Hungría a irse tras el bando del Eje. Fue con este último país que sufrió serias amputaciones territoriales en una parte considerable de Transilvania y posteriormente con Besarabia, que la Unión Soviética se anexionó para constituir la Republica Socialista Soviética de Moldavia.

En el plano interno, tales situaciones afectaron la credibilidad del rey Carol II, hasta el punto de abdicar en favor de Miguel I, bajo presión de la organización fascista Los Guardias de Hierro colocando también a Ion Antonescu como jefe de gobierno.

Muy pronto las cosas se agravaron con la derrota del ejercito alemán en Stalingrado, lo que motivó una insurrección popular que derribó la dictadura de Antonescu el 23 de agosto de 1944, haciendo poner de nuevo la autoridad real y peleando en contra del Eje hasta la capitulación alemana.

Otro factor en el desarrollo de la guerra es el avance del partido comunista, que a partir de la liberación del país por los rusos, se fue acercando constantemente al poder político hasta que en 1947, luego de vencer en las elecciones, forzó la caída de la monarquía y la proclamación de la república popular el 31 de diciembre de ese mismo año.

El Período Comunista

Con la proclamación de la república, se formó un Consejo de Estado presidido por Petru Groza, se procedió a eliminar la oposición multipatidista al Partido Comunista Rumano. Desde entonces, el sistema se ciñó al modelo soviético proclamando las constituciones de 1948, 1952 y 1965.

Esto significó el incorporar al país profundos cambios partiendo de la nueva industrialización y la nacionalización de la economía, y por otro vincularse al Pacto de Varsovia y a la COMECON en el plano externo.

Pero en cada éxito que produciría en la economía, también surgieron temores de posibles fracasos, cosa que con el tiempo se hicieron patentes a partir de su distancia con el bloque soviético.

Aun así, también dio impulso al comercio con los países occidentales como Estados Unidos, España, y Alemania Occidental pese al detrimento de sus vecinos y de la población rumana.

Con la elección de Nicolae Ceausescu en 1965, se mantuvo una originalidad política, abogando la soberanía nacional dentro del socialismo, de modo que los primeros años de su política le fueron favorables pero también desaprobaba las intervenciones de la Unión Soviética como las de Checoslovaquia y Afganistán.

Pese a ello mantuvo buenas y prudentes relaciones con el bloque soviético en varios acuerdos militares y económicos. Restableció relaciones con Alemania y se destacó en las cuestiones del Medio Oriente. Durante la Guerra de los Seis Días, se negó a romper relaciones con Israel.

Pero en el plano interno, mantuvo la férrea estructura comunista en contra de sus disidentes, de modo que la economía, pese a que estaba muy bien empezó a tener síntomas de un deterioro, al igual que el resto de los países del bloque.

En la década de 1980 ya todos los recursos escaseaban, lo que dio lugar a fuertes protestas y manifestaciones que fueron uno de los detonantes de la caída del régimen.

Precisamente Ceaucescu odió las reformas efectuadas en la Unión Soviética (la perestroika y el glasnost) lo que hizo reforzar su política estalinista en todo el país terminando en los disturbios de Timisoara en 1988, lo que el ejército y la clase política finalmente lo derrocaran en la navidad de 1989 y posteriormente lo juzgaran y ajusticiaran en secreto. Luego Cornelius Manescu e Ion Iliescu se pusieron al frente del país hasta los primeros días de 1990.

La transición y el siglo XXI

En 1990, Rumania ingresó de golpe a la transición hacia la economía de mercado y el retorno a la democracia multipartidista bajo la administración de Iliescu, quién decidió acabar con las medidas comunistas y establecer medidas de austeridad, pese a que aun continuaban los problemas económicos como el desempleo y los bajos salarios.

En el plano político, se proclamó la constitución de 1991 y la consiguiente reelección de Iliescu como presidente. Mientras este gobernaba como presidente, Petru Roman como premier intentó sin éxito apaciguar las protestas obreras, por lo que se vio obligado a dimitir en favor de Theodor Stolojan.

Mas aún con la transición se presentaron enfrentamientos con los gitanos, alemanes y húngaros, estos últimos se agruparon en la Unión Democrática Magiar de Rumania para hacer frente común en sus reclamaciones étnicas amenazando la coexistencia y la paz del país.

Esto forzó al gobierno central a reconocer los derechos etnolingüísticos de las minorías en 1994. Aprovechando estos los problemas, el exmonarca Miguel I, intentó sin éxito restaurar la monarquía.

Con respecto de la Unión Europea , se esta haciendo negociaciones de ingreso desde 1993, condicionando reformas económicas y culturales que deberían permitir su ingreso en 2007 sujeto a aprobación de Bruselas. En 2004, Rumania ingresó a la OTAN pese a las objeciones de su población.

Fuente: Wikipedia