Imperio Fatimí

El Imperio Fatimí o Califato Fatimí gobernó el Norte de África del año 909 al 1171.

El nombre Fatimí deriva del nombre de la hija del Profeta Mahoma, Fatima az-Zahra, y su esposo, Ali, primo del Profeta. La dinastía y sus seguidores pertenecían a la rama chií del Islam y a una secta llamada ismailí. La dinastía fue fundada cuando un dirigente local en el oriente de Argelia se declaró el Mahdí, el “de guía divina” y el califa o imam.

Legitimó su pretensión como descendiente del Profeta por vía de la hija del Profeta, Fatima Zahra, y su esposo, Ali ibn Abu Talib, primo del Profeta. Esto ocurrió en Kairuán, ciudad ubicada en el centro de Túnez, pero su control pronto se extendió a todo el centro del Magreb, área formada por los actuales países de Marruecos, Argelia, Tunez y Libia.

Los fatimíes entraron en Egipto en 972, donde fundaron una nueva capital en al-Qáhira (???????) (El Cairo), que significa ” La Triunfante “. Siguieron conquistando las áreas circunvecinas hasta que gobernaban de Túnez a Siria, y hasta llegaron a Sicilia.

A diferencia de otros gobiernos del área, el ascenso fatimí en cargos de Estado dependía más del mérito que del linaje, los cohechos y las intrigas.

Los miembros de otras ramas del Islam, como los sunníes, tenían tantas probabilidades de ser nombrados a puestos de gobierno como los chiíes. La tolerancia se extendía hasta a los no musulmanes, como los cristianos y judíos que ocupaban los niveles más encumbrados del gobierno únicamente gracias por su capacidad.

El imperio siguió creciendo y floreciendo bajo el califa Al-Hakim, cuyo reinado empezó con la construcción de la gran mezquita entre Bab Al-Futuh and Bab An-Nasr en El Cairo ( la Mezquita de al-Hakim). Rompiendo con la tradición, se mezcló con su pueblo para tomar el pulso de sus súbditos.

Sin embargo, gradualmente, fue enloqueciendo hasta que ejecutaba a cualquiera que le desagradara y promulgó leyes arbitrarias, como la proscripción de los zapatos de mujer o la prohibición de trabajar de día y dormir de noche. Su muerte está velada por el misterio, pero algunos afirmaron que era divino y había ascendido a un ámbito espiritual. Los creyentes de esta tradición son conocidos como druzos y aún viven en el Líbano, Siria, Jordania y Palestina.

Después de aproximadamente 1060, el territorio fatimí fue encogiéndose hasta que apenas lo componía Egipto. A la muerte del último califa fatimí, en 1171, Saladino sumó a Egipto al califato abasí y Egipto volvió a la rama sunní del Islam, con lo que tocó a su fin la dinastía fatimí.

Califas fatimíes

  1. Abdullah al-Mahdi Billah (909-934; fundador de la dinastía fatimí)
  2. Muhammad al-Qa’im Bi-Amrillah (934-946)
  3. Isma’il al-Mansur Bi-Nasrillah (946-952)
  4. Ma’ad al-Muizz Li-Dinillah (952-975; Egipto es conquistado durante su reinado)
  5. Abu Mansur Nizar al-Aziz Billah (975-996)
  6. Huséin al-Hakim Bi-Amrillah (996-1021)
  7. Ali az-Zahir (1021-1035)
  8. Ma’ad al-Mustansir Billah (1035-1094)
  9. al-Musta’li (1094-1101)
  10. al-Amir Bi-Ahkamillah(1101-1130)
  11. al-Hafiz (1130-1149)
  12. az-Zafir (1149-1154)
  13. al-Faiz (1154-1160)
  14. al-Adid (1160-1171).

Fuente: Wikipedia