Inhibición

Inhibición (del latín inhibere, ‘impedir, obstaculizar, reducir o disminuir’) se hace referencia a la inhibición de conductas dentro del constructo denominado función ejecutiva refiriéndose a la condición de interrupción de alguna respuesta o secuencia de conductas que anteriormente han sido automatizadas o aprendidas para resolver alguna tarea o acción.

Se considera una alteración de la evolución normal de las funciones corporales o psíquicas, provocada por sentimientos de miedo, angustia, culpabilidad, inferioridad o de referencia. Característica de los trastornos emotivos, el individuo se ve incapacitado para actuar como habitualmente lo haría en situaciones similares.

Para el fisiólogo ruso Iván Pávlov, todo estímulo crea una excitación y una inhibición, mecanismos opuestos básicos para comprender los reflejos condicionados. Pávlov llevó a cabo experimentos sistemáticos con ambos mecanismos, y llegó a comprobar la inhibición desde los niveles más elementales del sistema nervioso.

El psicólogo británico Hans J. Eysenck, quien realizó estudios sobre la personalidad, consideró que la inhibición era fundamental para analizar la extraversión y la introversión. Según Eysenck, ambas tipologías de comportamiento dependen de la rapidez con que surge la inhibición, la intensidad de la misma y su duración. Los individuos extravertidos presentan una inhibición de rápido aumento, fuerte reacción y lenta desaparición; por el contrario, el comportamiento introvertido produce una inhibición reactiva débil, de desarrollo lento y de rápida disminución.

La inhibición frena el pensamiento y provoca la disminución de la actividad psicomotriz y voluntaria. Aparece en diversos grados en los individuos que sufren psicastenia (neurosis que se caracteriza por un sentimiento de imperfección, timidez, hipersensibilidad y temor) o melancolía.