La Otra Cara del Diamante

Se cree que los diamantes son preciosos porque son tan bonitos como raros. En realidad es la demanda por las gemas raras lo que las hace costosas. Sin embargo, el diamante no es raro para nada.

Al contrario, es uno de los minerales más comunes de la corteza terrestre. En efecto, si se analiza detenidamente, se podrá notar que hay más diamantes en Estados Unidos o en Inglaterra que cualquier otra mercancía.

Hay más diamantes que automóviles, más diamantes que familias con hijos, hay más diamantes que lavaplatos o que cualquier otro electrodoméstico. Casi toda familia en Estados Unidos posee un diamante.

¿Por qué son tan caros los diamantes?

Los diamantes son caros por dos razones. Primera, porque es una forma de impuesto al matrimonio en los países anglosajones y segunda porque hay un monopolio que arregla los precios.

Los anglosajones piensan que el diamante es importante para el matrimonio y por lo tanto hacen todo lo posible por comprar estas piedritas. En Estados Unidos el diamante es la licencia para el matrimonio, es un símbolo muy importante.

El monopolio que controla todos los medios para el corte, el pulido y la distribución de los diamantes, además de los medios de crédito y su financiación en todo el mundo es De Beers. De Beers compra todos los diamantes del mundo a un precio fijo a la mayoría de los países africanos. De Beers entonces coloca todo en una bodega central y luego distribuye los diamantes a los cortadores en Bélgica, en Inglaterra, en Israel y otros lugares.

La necesidad de una tradición

La gran demanda por el diamante empezó en Estados Unidos. EE.UU. siendo una nación de inmigrantes trabajadores no tenia ninguna tradición. Para la segunda década del siglo XX empezaron a adoptar la tradición del diamante gracias a una extensa campaña publicitaria lanzada por la compañía N. W. Ayer.

Después de la Segunda Guerra Mundial De Beers puso la mirada en Japón, sacando ventaja de hecho de que la principal motivación de los japoneses era la de parecerse más a los occidentales que a los asiáticos. Ellos querían ser parte del mundo moderno, y fue así como De Beers diseño una campaña en la cual identificaba el regalar un diamante con el pasaporte a ser un hombre moderno y encontraron una enorme respuesta en Japon.

En Japon donde no existía ninguna tradición de diamantes, las ventas pasaron de cero a 65% en seis años hasta convertirse en el segundo mercado mas grande para los diamantes donde se vende el 25% de los diamantes del mundo. De Beers logró de esta manera un milagro económico.

¿Los diamantes son para siempre?

Y es aquí donde esta la clave del éxito del diamante. Aún Hollywood ha contribuido a propagar la idea de que el valor del diamante es para siempre. La verdad es que el diamante no es para siempre. Si usted calienta un diamante este se vuelve negro, se carboniza. Pero no es esto lo que la gente piensa. La creencia generalizada es que si se invierte en diamantes siempre se va a recuperar el dinero que se gastó, lo cual es totalmente falso.

En el momento en que un diamante sale de la tienda el joyero obtuvo una ganancia de más del 50% y así también el distribuidor y todos los demás.

Sin tener en cuenta la inflación se tendría que esperar 20 años para que el comprador final pueda recuperar su dinero. El diamante tiene un valor sentimental y es allí donde está la genialidad de De Beers, en identificar un valor sentimental con una transacción comercial.

El diamante nunca va a ser revendido debido a su valor sentimental. Es muy importante por lo tanto para De Beers el mantener la ilusión y continuar con el sentimentalismo de los diamantes.

Porque en el momento que el sentimentalismo se acabe, los diamantes se vuelven como cualquier otra piedrecilla, como los rubíes o como cualquier otra cosa.

Fuente: Wikipedia