Magisterio y Teología (1975)

Contenido: Los trabajos de 1975, El sentido de las conclusiones, Texto de las conclusiones aprobadas «in forma specifica» por la Comisión teológica internacional, Elementos comunes al Magisterio y los teólogos en el ejercicio de su tarea, El Magisterio y la teología están vinculados el uno y la otra, Las diferencias entre el Magisterio y los teólogos, Cómo promover hoy las relaciones entre los teólogos y el Magisterio, Comentario, por O. Semmelroth y K. Lehmann. Visitar

Extracto

Los trabajos del Concilio y, más aún, el hervidero de ideas del post-Concilio hicieron caer en la cuenta de la simplicidad de las soluciones recibidas. Ya en 1950, en el Congreso jubilar de la Universidad Gregoriana, el cardenal G. Siri había subrayado la paradoja de la situación: «Nosotros los obispos, junto con el Papa, formamos la Iglesia docente -decía-, mas cuando tenemos que enseñar algo nuevo, es a vosotros, teólogos, a quienes nos dirigimos».

¡De nuevo, y mucho, durante y después del Concilio! Y si las intrigas de los teólogos no han sido lo que algunos espíritus desazonados han descrito, no es menos verdad que la parte de los peritos fue muy grande. Los obispos daban las directrices, proponían las cuestiones, pero eran los especialistas los que redactaban los textos de los esquemas sobre los que los obispos habían de pronunciarse. Fuera de los mismos textos oficiales, ¡cuántos discursos episcopales fueron redactados sobre la documentación preparada por tal o cual teólogo!

Por otra parte, la corresponsabilidad episcopal debería extender a todo el mundo los métodos de trabajo de la Curia romana(78): los teólogos especialistas se convertían en coautores de textos doctrinales y pastorales. Al margen de esta colaboración, por otra parte, los «teólogos» ocupaban con frecuencia el primer plano de la vida de las ideas, gracias tanto a los encuentros, congresos, simposios, etc., como también a la prensa y a la televisión, que reservaban, sobre todo, a sus audacias, espacios muy escogidos.

Fue precisamente con un simposio muy abierto y libre como la Comisión teológica internacional decidió hacer el balance del problema durante la sesión anual de octubre de 1975. Bajo la presidencia del reverendo padre O. Semmelroth S.I., rector de la Facultad de Teología de los jesuitas alemanes en Frankfurt a.M.(79), las investigaciones fueron llevadas a cabo, expuestas y pasadas por la criba del diálogo antes de ser examinadas en una mesa redonda durante toda una semana. Se impusieron dos grandes tipos de orientaciones principales: el de la doctrina y el de la historia.