Ciencias Teológicas y Concepto de Paradigma

Contenido: La razón práctica para tratar el paradigma, Acordando sobre el concepto de paradigma, Hacia una nueva epistemología integradora: principios y metáforas, Concepto de Paradigma y ciencias teológicas, La Teología ante un nuevo Paradigma, Bibliografía. Visitar

Extracto

La importancia de abordar el concepto de paradigma desde la teología viene de dos razones poderosas y urgentes. La primera se asienta en el objetivo de todo cristiano que es el de actuar en la construcción del Reino anunciado por Jesús. Los cristianos no somos de “este mundo”, no queremos las cosas como están porque no se ajustan al Reino anunciado por Jesús. Nos duele que el informe sobre el desarrollo humano de las Naciones Unidas constate una creciente concentración de la riqueza en menos manos.

Que la distancia entre ricos y pobres sea cada vez mayor. Que el 20 por ciento de la población mundial consuma el 85 por ciento de la riqueza que produce el planeta. Y que ello signifique que el 80 por ciento de los habitantes de la tierra se tienen que contentar con el 15 por ciento de los bienes que se producen en todo el mundo.

Que mientras hoy se produce un 10 por ciento más de los alimentos que necesitamos para vivir toda la humanidad, sin embargo mueren de hambre 35.000 niños cada día. Que la economía está “organizada” de tal manera que produce, cada veinticuatro horas, por lo menos 70.000 muertos.

No ha habido guerra ni catástrofe natural en la historia de la humanidad que ni de lejos se acerque a semejante cruel crimen de lesa humanidad. Como cristianos debemos contribuir a cambiar esta realidad. Pero para poder cambiarla no basta con anunciar el Reino, es necesaria una práctica liberadora a la manera de Jesús.

Si a esta realidad histórica se ha llegado por omisión ante las injusticias y los egoísmos, por cierta ceguera, por falta de conciencia, por falta de sensibilidad y de claridad sobre los procesos que la provocaron, ahora tenemos la posibilidad de comprender sus causas, de entender mejor los mecanismos de este presente indeseable para cambiarlo. Y es en el corazón de ese esfuerzo por una mayor comprensión que nos topamos con la noción de Paradigma. La realidad que queremos transformar no es fácil de percibir en toda su dimensión.

“Es como el agua que el pez no puede ver porque jamás ha estado fuera de ella; no sabe que vive en ella. Nosotros, como el pez, vivimos inmersos en “la realidad” que damos por supuesta, sin tener clara conciencia de que no se trata estrictamente de “la realidad” sino de un conjunto de ideas, supuestos, esquemas y modelos que tomamos por reales, no siendo más que un “Paradigma”1.