En que se basa la vida sacerdotal

El sacerdote y su conversión. Meditación curesmal dirigida a sacerdotes, por Alfonso Martínez Sanz, sacerdote, profesor de la Escuela Universitaria de Magisterio de Guadalajara (España), El sacerdote y su conversión., La caridad pastoral como principio específico de la espiritualidad sacerdotal., Experiencia de Dios y caridad pastoral, El sacerdote y la Eucaristía, La vida espiritual del sacerdote y la celebración de la Misa en el Magisterio reciente, textos de San Josemaría Escrivá sobre la celebración de la Santa Misa. Visitar

Extracto

Se ofrecen las Letanías de Nuestro Señor Jesucristo Sacerdote y Víctima que el Papa Juan Pablo II rezaba en el seminario de Cracovia. He aquí los párrafos en que el Papa evoca su recuerdo:

“A través de las Letanías que había costumbre de recitar en el seminario de Cracovia, especialmente la víspera de la Ordenación presbiteral, he tenido siempre presente la verdad sobre el sacerdocio de Cristo. Me refiero a las Letanías a Cristo Sacerdote y Víctima. ¡Qué profundos pensamientos provocaban en mí! En el sacrificio de la Cruz, representado y actualizado en cada Eucaristía, Cristo se ofrece a sí mismo para la salvación del mundo. Las invocaciones litánicas recorren los diversos aspectos del misterio. Me recuerdan el simbolismo evocador de las imágenes bíblicas que están entretejidas. Me vienen a los labios en latín, como las he recitado en el seminario y después tantas veces en los años sucesivos:

El Papa Juan Pablo II
Iesu, Sacerdos et Victima,
Iesu, Sacerdos in aeternum secundum ordinem Melchisedech, …
Iesu, Pontifex ex hominibus assumpte,
Iesu, Pontifex pro hominibus constitute, …
Iesu, Pontifex futurorum bonorum, …
Iesu, Pontifex fidelis et misericors, …
Iesu, Pontifex qui dilexisti nos et lavisti nos a peccatis in sanguine tuo, …
Iesu, Pontifex qui tradidisti temetipsum Deo oblationem et hostiam, …
Iesu, Hostia sancta et immaculata, …
Iesu, Hostia in qua habemus fiduciam et accessum ad Deum, …
Iesu, Hostia vivens in saecula saeculorum.

¡Cuánta riqueza teológica hay en estas expresiones! Se trata de letanías profundamente basadas en la Sagrada Escritura, sobre todo en la Carta a los Hebreos. Es suficiente releer este pasaje: “Cristo como Sumo Sacerdote de los bienes futuros, (…) penetró en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna. Pues si la sangre de machos cabríos y de toros (…) santifica con su aspersión a los contaminados, en orden a la purificación de la carne, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo!” (Hb 9, 11-14). Cristo es sacerdote porque es el Redentor del mundo. En el misterio de la Redención se inscribe el sacerdocio de todos los presbíteros. Esta verdad sobre la Redención y sobre el Redentor está enraizada en el centro mismo de mi conciencia, me ha acompañado en todos estos años, ha impregnado todas mis experiencias pastorales y me ha mostrado contenidos siempre nuevos”