Sistema Político y Electoral de Uruguay

Introducción, Sistema político, Régimen constitucional, La Constitución de 1967, Organización política, Sistema electoral, Departamentos y circunscripciones, Lemas y partidos, Dos tipos de partido, Sublemas, El múltiple voto simultáneo, Vinculación de elecciones, La elección parlamentaria, Sistema de partidos, Características fundamentales, Principales partidos políticos, Conclusiones, Anexo estadístico, Bibliografía. Visitar

Extracto

Hablar del Uruguay actual exige hablar de la militarización que vivió durante la década de los años setenta, lo que a su vez supone analizar un encadenamiento crítico que fue debilitando al Estado, minó las bases institucionales que habían sustentado al país durante más de medio siglo, y provocó la irrupción de las fuerzas armadas en el poder con el objeto fundamental de destruir el movimiento popular y eliminar las trabas que impedían la consolidación de un modelo estatal radicalmente opuesto al que había privado desde el momento de la constitución del Estado oligárquico uruguayo en 1904.

El Estado uruguayo que se consolidó en 1904 era de tipo benefactor: había logrado desarrollar una pequeña industria, siguiendo el modelo de la sustitución de importaciones, asentada en la producción pecuario-exportadora. José Batlle y Ordóñez, el caudillo del Partido Colorado que derrotó a las últimas fuerzas levantadas en armas del Partido Nacional (Blanco), implantó una política reformista basada en la estatización de los principales servicios, promovió la industrialización por sustitución de importaciones y, aunque no tocó la propiedad de la tierra, se encargó de crear extensas clases medias a partir de una política redistribuidora de los ingresos que obtenía de los gravámenes a las propiedades. Batlle y sus principales seguidores hablaban del hombre trabajador, pero nunca de clases, cuyo conflicto reconocían, aunque creían poder armonizar a través de la mediación estatal. En su concepción el Estado era el árbitro perfecto, encargado de reducir los conflictos y evitarlos si era posible, disminuir las diferencias sociales y crear una imagen de igualitarismo, cuyo pilar esencial era la escuela laica, gratuita y obligatoria.

El conjunto de la concepción ideológica batllista se internalizó de manera muy profunda en la sociedad y aunque su segundo gobierno finalizó en 1916, su influencia sobre el Estado se proyectó durante más de una década. Los gobiernos colorados que le sucedieron, aunque fueron sólo caricaturescos frente a la tendencia original, mantuvieron una política de corte populista y protectora de la industria nacional que privó en el país hasta 1958.

El modelo batllista creó la imagen de un país paradisíaco, una “Suiza de América”, vuelta de espaldas a América Latina y con los ojos puestos en Europa. En 1954, Luis Batlle aludiendo a esta idea, aseveró que era más correcto decir que Suiza era el Uruguay de Europa porque la bonanza era mayor en este último que en aquél. Sin embargo, la crisis se precipitó al año siguiente y comenzó a minar las bases del Estado redistribuidor.