La Singularidad del Movimiento Nacional Judío

Introducción, Movimiento nacional judío, Antigüedad bíblica, Tendencias modernas en procesos políticos, culturales, sociales, Psicológicos, Las esperanzas mesiánicas, La rebelión contra la diáspora, Iluminismo, Los primeros nacionalistas, El autonomismo, Bibliografía. Visitar

Extracto

Aparentemente, nada tan distante del pueblo judío como los movimientos nacionales surgidos en Europa después de la Revolución Francesa. Es que los judíos comenzaron a verse a sí mismos como nación, como conglomerado caracterizado por una especificidad, una religión y una comunidad de destino propias, con una antelación de milenios que se remonta a la antigúedad bíblica. La conciencia nacional y los movimientos nacionales europeos, en cambio, nacieron de tendencias modernas a impulso de procesos políticos, sociales, culturales y psicológicos acaecidos en las postrimerías del siglo XVIII y en el curso del siglo XIX. Pero pese a la continuidad histórica del pueblo judío y a la persistencia de su conciencia colectiva, también el movimiento nacional judío integra, en muchos aspectos, la corriente nacional europea, habiendo hecho su aparición, como movimiento social y político, incluso con cierta tardanza: recién en las décadas del ochenta y del noventa del siglo pasado. Curiosamente, la comunidad de conciencia y de destino de los judíos acusó síntomas de debilitamiento precisamente en la época en que se robusteció en otras naciones. Si bien ese rasgo no dejó de acusar su presencia también en el movimiento nacional judío, sus características no fueron una mera prolongación de los conceptos provenientes de la antigúedad.

Durante las largas generaciones de su destierro, los judíos perdieron su vocación por la política, disipándose para ellos las posibilidades de una actividad mancomunada concreta en ese campo. Lo que sobrevivió a ese naufragio fue únicamente su solidaridad: la mutua responsabilidad, los nexos espirituales y efectivos con la Tierra Santa y la pasiva expectación de su redención futura. Incluso quienes entendían que era factible una situación en la que los mismos hijos de Israel apresuraran el advenimiento del Mesías, acortando el destierro y acercando la redención, de ningún modo incluyeron en el ámbito de ese papel los actos políticos que pudieran tener algún efecto sobre el tablado de la realidad -cosa que para muchos estaba terminantemente prohibida (“puesto que el Santo, Bendito Sea, hizo jurar a Israel que no se rebelaría contra los pueblos del mundo”) sino que apuntaron a los merecimientos derivados del propio perfeccionamiento moral.