La ciudad: desarrollo con pobreza

Contenido: Introducción, Países subdesarrollados, Ajuste macroeconómico, Latinoamérica y el caribe, Deuda Externa, Evolución del producto interno bruto por habitante, Impacto del ajuste en México, Producto Interno Bruto, transparencia neta de recursos, Composición del Producto interno bruto, Salario mínimo general mensual nominal, Desempleo, Bienestar, Tasas de desempleo, Estructura del empleo en zonas urbanas, Bibliografía. Visitar

Extracto

Las ciudades han sido estudiadas desde diversos ángulos: la administración, la economía, la sociología, la política, la planificación urbana, etc., pero todos coinciden en considerar que su estudio es de vital importancia, en tanto que en ellas se concentran importantes aglomeraciones poblacionales, que si bien demandan volúmenes crecientes de bienes y servicios, también ofrecen el recurso más valioso para el desarrollo de la sociedad: el recurso humano.

Precisamente una cuestión de análisis controvertido, es la que se refiere al rol que ha jugado la ciudad en el desarrollo económico, dada la depauperización social que hoy reporta.

En general, existe acuerdo de que en el siglo XX las ciudades han cumplido de manera eficaz varias tareas en el sostenimiento del sistema.

Comercialmente, generan mercados, centros de intercambio necesarios para la conversión de economías de subsistencia a economías dinerarias.

Industrialmente, concentran crecientes volúmenes de fuerza de trabajo, lo que permite reducir los costos salariales y apoyar así, la acumulación de capital.

Políticamente, dada la heterogeneidad de su población, producen una mixtura y atomización social que ayuda a atenuar los conflictos sociales.

Socialmente, la mixtura de su gente implica la coexistencia de una diversidad de ideas y estímulos que posibilita el cambio de actitudes, creencias y valores.

Por otro lado, también hay consenso, de que la urbanización ha generado problemas económicos, políticos, sociales y ecológicos cada vez más difíciles de resolver.

El creciente flujo migratorio hacia las ciudades, por ejemplo, incrementa la demanda no atendida de bienes y servicios básicos: alimentación, vivienda, salud, educación, recreación; y si a ello sumamos el alto nivel de desempleo y el impacto de las crisis económicas, el resultado es la existencia de una población urbana cada vez más pobre, mientras que en el polo opuesto se observa a otra población cuyos patrones de consumo y de vida favorecen el derroche de los bienes y servicios básicos, todo lo cual impide el desarrollo integral de la sociedad.