La conciencia que Jesús tenía de sí mismo y de su misión

Contenido: Nota preliminar, por Mons. Ph. Delhaye, Texto del documento aprobado «in forma specifica» por la Comisión teológica internacional, Proposiciones y comentarios, La predicación apostólica pospascual que proclama a Jesús como Hijo, La designación de Dios como «Padre», El Evangelio de San Juan, La predicación apostólica, La conciencia que Jesús tiene de su misión, Jesús predica el Reino de Dios. Visitar

Extracto

La sesión plenaria de la Comisión teológica internacional de 1985 (2-7 de octubre) ha permitido dar la última mano al texto de eclesiología y proceder a su tercera votación estatutaria. Pero ha estado, sobre todo, consagrada al estudio de ciertos aspectos de «la ciencia» o «ciencias» de Cristo Jesús. Estas difíciles cuestiones teológicas habían sido abordadas desde el principio del tercer quinquenio (1980-1985). El estudio de los problemas eclesiológicos había hecho aparecer un nuevo aspecto de la investigación teológica y pastoral actual: ¿cómo hay que presentar a los cristianos de hoy la conciencia que Jesús ha tenido de ser el Hijo de Dios y de fundar la Iglesia, la «comunión» que él rescataba con su sangre?(368). No se trata sólo de un problema de escuela. El gran público cristiano interpela hoy a los teólogos y a los Pastores a este propósito.

Un nuevo proyecto de investigación fue así puesto en marcha desde 1983 para clarificar dos problemas: ¿cuál es el contenido de «las ciencias-conocimientos» de Cristo, Dios y hombre?, ¿cuál es el estatuto psicológico de éstas? Para retomar la antigua terminología técnica, se ha podido decir: «quid scitur a Iesu Christo?»; «quomodo haec cognoscuntur a Verbo Incarnato?». Este trabajo fue confiado a una subcomisión que tuvo múltiples reuniones. El R.P. Christoph Schönborn, profesor en Friburgo de Suiza, era su presidente. Los miembros de la subcomisión eran los profesores F. Gál, W. Kasper, C. Peter, C. Pozo, B. Sesboüé y J. Walgrave. Los Excmos. Sres. J. Medina Estévez y B. Kloppenburg, y el R.P. J. Thornhill, miembros de la Comisión teológica internacional, contribuyeron también a la redacción del primer texto que fue sometido a discusión en la plenaria del mes de octubre de 1985(369).