La unidad de la fe y el pluralismo teológico (1972)

Contenido: Presentación del texto, por Mons. Ph. Delhaye, Texto de las proposiciones aprobadas «in forma specifica» por la Comisión teológica internacional, La unidad y la pluralidad, La unidad-dualidad, El dinamismo de la fe cristiana, La Iglesia es el sujeto englobante, El criterio que permite distinguir entre el verdadero y el falso, causa del carácter universal y misionero de la fe, Permanencia de las fórmulas de fe, Pluralidad y unidad en moral, Conclusión. Visitar

Extracto

Desde su fundación, la Comisión teológica internacional había considerado urgente el estudio de la unidad de la fe y del pluralismo teológico. Las dos tendencias que, desde el principio, se manifestaron en el grupo, se hallaban de acuerdo en este punto, aunque Mons. G. Philips insistía sobre la unidad de la fe(25) y el P. K. Rahner prefería focalizar su atención en las diversidades culturales y antropológicas.

El tema del pluralismo se agitaba entonces un poco por doquier en la Iglesia católica. Sin duda, el Concilio Vaticano II no había hablado del pluralismo en la Iglesia. Se había contentado de utilizar la expresión hablando de las sociedades civiles y de los Estados, cuyos ciudadanos participan de diversas ideologías y religiones(26). Pero había dado un gran espacio a la idea de variedad y de diversidad. El Papa Pablo VI, de modo resuelto, en los primeros años que siguieron al Concilio, aplicó la idea de pluralismo a la Iglesia misma, ciertamente con precisiones y restricciones que no cesó de repetir sobre todo después de 1970, cuando a un pluralismo de cohesión sucedieron reivindicaciones de un pluralismo de heretogeneidad y de dislocación(27).