Migración en la Unión Europea

Introducción

El continente europeo, ha sido escenario desde la antigüedad de constantes flujos migratorios. Trátese de movimientos al interior de las fronteras de Europa como al desplazamiento de personas, que va desde el tráfico de esclavos, provenientes de Asia y África, por el Imperio Romano, hasta la emigración masiva de europeos hacia América en el siglo XIX, especialmente con destino a EEUU y Canadá.

El radical giro que ha experimentado, el proceso migratorio en el continente no tiene paralelo en el mundo. Varios de estados que conforman la unión han pasado en menos de una generación de ser sociedades con altas tasas de natalidad que Vivian un proceso de emigración constante a ver reducida su tasa de natalidad y pasar se ser poblaciones emigrantes a ser sociedades foco de inmigración, aunque este periodo se ha vivido con décadas de diferencia entre una país y otro.

Incluso en algunos sectores de la sociedad española, las personas no consideran aun a su país como un destino de migración si no como un país de emigrantes, a pesar de que las estadísticas demuestran lo contrario desde hace más de una década.

Emigración

En la segunda mitad de ese siglo y la primera mitad del siglo XX, millones de personas provenientes de los países que hoy conforman la UE , partieron a los territorios despoblados del nuevo mundo y Oceanía. Estas personas eran originarias en su mayoría de Alemania, Irlanda, Reino Unido, Polonia e Italia.

También hubo grupos importantes que se establecieron en regiones de África, aunque allí jamás lograron establecerse como población mayoritaria.

Algunos emigraron en busca de aventura, pero la gran mayoría lo hizo empujada por la miseria que cíclicamente se apoderaba de Europa. Salvo contadas excepciones los emigrantes europeos se establecieron de manera definitiva en las nuevas tierras, crearon naciones nuevas y trasladaron la cultura y parte del acervo de Europa, extendiendo con ello los límites del llamado “mundo occidental”.

Inmigración

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, se inicia la reconstrucción de Europa que resulto devastada, económica y demográficamente. La recuperación de la infraestructura y la productividad del continente impulsaron el despegue económico, que llevó consigo un marcado aumento de la población gracias al incremento de los nacimientos, pero también y de manera creciente a la inmigración.

La necesidad de mano de obra, hizo que en un comienzo se implantaran medidas en los diferentes estados, que abrieron paulatinamente sus sistemas para acoger a personas provenientes, en un principio, de otros estados europeos menos desarrollados, como España y Portugal o con sobre población, caso de Italia, que se dirigían principalmente a Alemania y Francia.

Esta última nación particularmente nunca ha tenido vocación emigrante, pero desde los años 1950, se ha trasformado en uno de los principales focos de inmigración a nivel mundial.

El origen de los inmigrantes a la UE ha variado de una década a otra, así en la décadas de los 50’s y 60’s, se inició la inmigración de africanos y turcos, más adelante la de asiáticos, principalmente chinos y más recientemente de latinoamericanos, especialmente Colombianos y Ecuatorianos, que llegan masivamente a la unión y en particular a España, que pasó en menos de dos décadas de ser un país de emigrantes a ser el que concentró la mayor inmigración dentro de la UE en 2003 (594.300, cifra que representa una tasa de migración del 14,2 por mil).

La UE y EEUU, constituyen los principales destinos de la migración internacional. Para la UE la inmigración ha llegado a tener un carácter vital, ya que varios de sus países registran un alarmante descenso en la natalidad que ha llevado a que en sociedades como la de Alemania, en los últimos años sea mayor el número de defunciones que el de nacimientos, razón por la cual el hecho de que no haya descendido su número de habitantes, se debe exclusivamente al flujo inmigratorio, que en el caso de este país es originario principalmente de Turquía y los Balcanes.

En la región de París, más de la mitad de la población menor de 15 años, es originaria de África, lo que ha dado un vuelco a la cultura de la zona en menos de una generación.

Necesidades

Dado el bajo nivel de natalidad registrado en la Unión Europea y las necesidades de mantener por lo menos el mismo ritmo de crecimiento económico actual, los especialistas calculan que para que no quiebre el sistema de pensiones ni se deteriore la calidad de vida, en los próximos 50 años la UE necesitará de una inmigración de por lo menos el equivalente a los dos tercios de la población de principios del milenio actual.

En cifras precisas y que se conversan entre los gobiernos europeos, esto significa incrementar de 455 millones de habitantes a principios de este milenio hasta alcanzar los 700 millones de habitantes en el año 2050.

Fuente: Wikipedia