Nacionalismo

Doctrina o filosofía política que propugna como valores fundamentales el bienestar, la preservación de los rasgos identitarios, la independencia en todos los órdenes, y la gloria, de la nación propia.

El nacionalismo es un concepto de identidad experimentado colectivamente por miembros de un gobierno, nación, sociedad o territorio particular. Los nacionalistas se esfuerzan en crear o sustentar una nación basados en varias nociones de legitimación política.

Muchas ideologías nacionalistas derivan su desarrollo de la teoría romántica de la “identidad cultural”, mientras que otros se basan en el argumento liberalista de que la legitimidad política deriva del consenso de la población de una región.

Los nacionalistas se esfuerzan en crear o sostener una nación basándose en varias nociones de legitimación política. Muchas ideologías nacionalistas se derivan de la teoría romántica de la “identidad cultural”, mientras que otras se basan en el argumento liberal de que la legitimidad política deriva del consenso de la población de una región.

El nacionalismo es un término frecuentemente malinterpretado, ya que su definición más general es vasta y ha sido polémica históricamente. A menudo, sus consecuencias más negativas (tensión étnica, guerra o conflictos políticos entre estados) son vistas como nacionalismo en sí mismas.

Según varias definiciones, el nacionalismo no implica que una nación sea necesariamente superior a otra, sino que sostiene que ciertas naciones podrían encontrarse en mejor situación si se les permitiera gobernarse a sí mismas, alcanzando así su independencia política, económica y cultural.

Ciertos teóricos, como Benedict Anderson, han afirmado que las condiciones necesarias para el nacionalismo incluyen el desarrollo de la prensa y el capitalismo.

Anderson también afirma que los conceptos de nación y nacionalismo son fenómenos construidos dentro de la sociedad, llamándolos comunidades imaginarias.

Ernest Gellner añade al concepto: “el nacionalismo no es el despertar de las naciones hacia su conciencia propia: inventa naciones donde no las hay”.

Evolución del nacionalismo

La nación-estado surgió en Europa con el tratado de Westfalia (1648). El nacionalismo continuó siendo un fenómeno elitista durante un par de siglos tras el tratado, pero fue durante el siglo XIX cuando se propagó ampliamente por toda Europa y ganó popularidad.

Desde entonces, el nacionalismo ha dominado las políticas europeas y mundiales. Muchas de las políticas europeas del siglo XIX pueden ser vistas como luchas entre antiguos regimenes autocráticos y nuevos movimientos nacionalistas.

En algunos casos el nacionalismo tomó una ideología liberal y contra la monarquía, mientras que en otros los movimientos nacionalistas fueron apoyados por regímenes monárquicos conservadores.

Durante dicho siglo, los viejos estados plurinacionales (como el Imperio Austro-Húngaro)comenzaron gradualmente a agrietarse, y varios estados localizados fueron absorbidos por entidades nacionales mayores, como Alemania e Italia.

A finales del siglo XIX las ideas nacionalistas habían comenzado a expandirse por toda Asia. En la India el nacionalismo incentivó el fin del dominio británico.

En China el nacionalismo dio una justificación para el estado chino, que se encontraba enemistado con la idea de un imperio universal. En Japón el nacionalismo fue combinado con el excepcionalismo japonés.

La Primera Guerra Mundial marcó la destrucción definitiva de varios estados multinacionales (el Imperio Otomano, el Imperio Austro-Húngaro y, en cierta medida, Rusia).

El tratado de Versalles fue establecido como un intento por reconocer el principio de nacionalismo, ya que gran parte de Europa fue dividida en naciones-estado en un intento por mantener la paz. Sin embargo, muchos estados multinacionales e imperios sobrevivieron.

El siglo XX fue también marcado por la lenta adopción del nacionalismo por todo el mundo con la destrucción de los imperios coloniales europeos, la Unión Soviética y varios otros estados multinacionales menores.

Simultáneamente, particularmente hacia la segunda mitad del siglo, fuertes tendencias antinacionalistas han tenido lugar, siendo en general destacables las manejadas por élites.

La actual Unión Europea está actualmente transfiriendo poder del nivel nacional a entidades locales y continentales.

Acuerdos de comercio, tales como NAFTA y GATT, y la creciente internacionalización de mercados de comercio debilitan también la soberanía de la nación-estado.

A pesar de esto, el nacionalismo continúa sosteniéndose en oposición a estas tendencias. La globalización es rechazada masivamente en manifestaciones callejeras (ver ATTAC), los partidos nacionalistas continúan ganando elecciones, y la mayoría de la gente mantiene fuertes vínculos con su nacionalidad.

Formas de nacionalismo

El nacionalismo cívico (también llamado nacionalismo civil) es la forma del nacionalismo según la que el estado deriva su legitimidad política de la participación activa de sus ciudadanos, la “voluntad del pueblo”; “representación política”.

Un individuo en tal nación debe creer que las acciones del estado, en mayor o menor medida, reflejan su voluntad, incluso cuando ciertas acciones van en contra de sus propios principios. Jean-Jacques Rousseau, quien desarrollara esta teoría por primera vez, ideó el concepto de Voluntad General para explicar cómo podría funcionar esto.

Rousseau anotó sus teorías en varios de sus escritos, particularmente en Sobre el Contrato Social (véase teorías de contrato social para un análisis en profundidad del desarrollo histórico de esta filosofía).

El nacionalismo cívico yace dentro de las tradiciones de racionalismo y liberalismo. Es la teoría tras las democracias constitucionales.

El nacionalismo étnico es la forma del nacionalismo en la cual el estado deriva su legitimidad política de la historia cultural o distribución hereditaria (etnicidades).

Esta teoría fue desarrollada por Johann Gottfried von Herder, quien inventó el concepto de Volk.

El nacionalismo romántico (también llamado nacionalismo orgánico y nacionalismo de identidad) es la forma de nacionalismo étnico según la que el estado deriva su legitimidad política como consecuencia natural (“orgánica”) de la raza; al estilo del romanticismo, y en contraposición con el racionalismo.

El nacionalismo romántico depende de la existencia de un cultura étnica histórica que cumpla con el ideal romántico.

El nacionalismo religioso es la forma de nacionalismo según la que el estado deriva su legitimidad política en consecuencia de una religión común.

El sionismo es un ejemplo de esto, pero buena parte de las formas de nacionalismo étnico son también en gran medida formas de nacionalismo religioso.

Por ejemplo, el nacionalismo irlandés es generalmente asociado al catolicismo; el nacionalismo indio se asocia con el hinduismo, etc. El nacionalismo religioso es generalmente visto como una forma de nacionalismo étnico.

En algunos casos, sin embargo, la componente religiosa es más una etiqueta que la verdadera motivación del nacionalismo de un grupo.

Por ejemplo, aunque la mayoría de los líderes nacionalistas irlandeses del último siglo fueron católicos, durante el siglo XIX, y especialmente en el XVIII, muchos líderes nacionalistas fueron protestantes.

Los nacionalistas irlandeses no luchan por distinciones teológicas, sino por una ideología que identifica a la isla de Irlanda con una visión particular de la cultura irlandesa, que para muchos nacionalistas incluye al catolicismo aunque no como elemento predominante.

Para muchas naciones que se vieron obligadas a luchar contra las consecuencias del imperialismo de otra nación, el nacionalismo fue asociado a la búsqueda de un ideal de libertad.

El islam se opone fuertemente a todo tipo de nacionalismo, tribalismo, racismo u otra clasificación de la gente no basada en las creencias propias.

Sin embargo, ciertos grupos islámicos pueden ser considerados racistas y nacionalistas (así, para algunos, no pueden considerarse verdaderos islámicos).

El fascismo es generalmente clasificado como nacionalismo étnico, habiendo sido el caso más extremo de esto el nacional socialismo de la Alemania Nazi.

Elementos en común de todas las formas de nacionalismo

Algunos teoristas políticos sostienen que cualquier discriminación de formas de nacionalismo es falsa. Todas las formas de nacionalismo cuentan con una población formando una nación; lo cual significa que todos los miembros de una población creen que forman parte de algún tipo de cultura común y la cultura no puede ser completamente separada de la etnicidad.

Incluso las supuestas “culturas cívicas” étnicamente neutrales en los Estados Unidos, por ejemplo, cuentan con el inglés como el único idioma nacional, poseen a “Dios” en su moneda y en su jura de lealtad y designan feriados oficiales, lo cual promueve un prejuicio cultural.

¿Qué hace al nacionalismo tan atrayente?

Una razón por la cual el nacionalismo ha mantenido su atractivo a través de los siglos puede ser el hecho de que pertenecer a una nación cultural, económica o políticamente fuerte da a la persona una agradable sensación de pertenencia, sin importar su propia contribución a su fuerza.

Otra posibilidad defiende que las personas son seres sociales, y el formar parte de un grupo sociopolítico como la nación, contribuye a su desarrollo.

Teóricos del nacionalismo

  • Jean-Jacques Rousseau
  • Johann Gottfired von Herder
  • Ernest Gellner
  • Emir Faisal
  • Theodor Herzl
  • Benedict Anderson

Nacionalismo histórico

Eventos históricos en los cuales el nacionalismo jugó un papel esencial:

  • la unificación italiana bajo el dominio de Piamonte y Cerdeña
  • la guerra franco-prusiana y la unificación alemana bajo el dominio de Prusia
  • la revolución francesa
  • la Primera Guerra Mundial
  • la Segunda Guerra Mundial.

Fuente: Wikipedia