Paz de Westfalia

Firma del tratado de Münster 1648Se conoce como Paz de Westfalia o Tratado de Westfalia a un conjunto de tratados relacionados entre sí por el hecho de que supusieron el fin de la Guerra de los Treinta Años, y reconocieron la independencia de las Provincias Unidas y de la Confederación Suiza.

Entre todos los estados implicados en la guerra (Francia, España, Provincias Unidas, Sacro Imperio Romano, Suecia y Dinamarca) hubo largas conversaciones diplomáticas y numerosos acuerdos parciales, que tuvieron lugar simultáneamente con las campañas bélicas. De hecho el curso de las negociaciones se veía frecuentemente alterado según el éxito o fracaso de las batallas.

El Sacro Imperio Romano, Francia y Suecia eligieron Münster y Osnabrück, dos ciudades imperiales entre Francia y Suecia, para celebrar conversaciones de paz que comenzaron en 1643. En Münster se reunió el Sacro Imperio con Francia (católicos) y en Osnabrück con Suecia (protestantes), actuando como mediadores el embajador de Venecia y el nuncio papal. Hubo una fuerte polémica entre el Emperador y los estados imperiales acerca de si éstos también deberían sentarse a negociar. Francia y Suecia les invitaron unilateralmente, y finalmente el emperador cedió y también aceptó su presencia en las negociaciones. En 1645 España y las Provincias Unidas enviaron delegados a Münster,

La Paz de Westfalia también se conoce como Tratado de Westfalia debido a que el acuerdo concluyente se firmó el 24 de octubre de 1648, en la Sala de la Paz del Ayuntamiento de Münster, en la región histórica de Westfalia.

Efectos en los países implicados

Sacro Imperio Romano

En 1641, después de casi treinta años, se volvió a reunir la Dieta. Ésta fue aprovechada por los estados del Imperio para acusar a Fernando II de Habsburgo de sobrevalorar a España, mientras Suecia y especialmente Francia presionaban en el mismo sentido para deshacer la colaboración de las dos casas Habsburgo.

Para debilitar al Sacro Imperio Romano, la principal autoridad transnacional de la época, se proclamó la primacía de los estados alemanes frente a poderes externos como el emperador o el Papa. Para el Sacro Imperio la Paz de Westfalia supuso la pérdida de poder real del emperador y una mayor autonomía de los trescientos cincuenta estados resultantes. A todos los efectos, el Sacro Imperio Romano pasó a ser una confederación de Estados.

El Elector de Brandeburgo, uno de los príncipes protestantes más influyentes, fue beneficiado por el apoyo de Francia. Ésta, empeñada en debilitar al emperador, permitió a Brandeburgo hacerse con territorios adyacentes. Paradójicamente, Prusia nacería en el futuro a partir de la fusión de Brandeburgo y el Ducado de Prusia, y llegaría a ser uno de los peores enemigos de Francia.

Francia

Uno de los principales negociadores fue el cardenal Mazarino, primer ministro de Francia desde 1643. Ésta fue la gran beneficiada de la Paz de Westfalia. Por un lado se reducía el poder de su gran adversario continental, el Imperio, y por otro extendía sus fronteras con varios territorios: Metz, Verdún, Alsacia, Breisach, el dominio militar de la ciudad de Philippsburg. A partir de entonces, y especialmente tras la Paz de los Pirineos, Francia se convirtió en la potencia hegemónica de Europa.

España

La intención inicial del Emperador era incluir a España en la paz, pero las presiones de Francia lograron su neutralidad en la guerra entre ambas naciones pirenaicas. A pesar de los esfuerzos de Francia por aislar a España, ésta firmó la paz con las Provincias Unidas en junio de 1648, reconociendo su independencia. Esta independencia era un hecho desde que en 1609, durante el reinado de Felipe III, se firmó la Tregua de los Doce Años. Los Países Bajos españoles, que no buscaba la independencia, continuaron perteneciendo a la monarquía española hasta principios del siglo XVIII.

Las condiciones desmesuradas que exigía el cardenal Mazarino provocaron la continuación de la guerra hispano francesa hasta la Paz de los Pirineos (1659).

Hasta el reinado de Felipe III España se había mantenido como una de las principales (si no la primera) potencias de Europa. Con Felipe IV ya se empiezan a ver signos claros de la decadencia, que quedan patentes tras la Paz de Westfalia. Tras la pérdida definitiva de Portugal (reconocida formalmente en 1652) y de los territorios centroeuropeos, España quedó convertida en un estado de segundo orden.

Suecia

Suecia consiguió una posición hegemónica en el Mar Báltico que mantuvo durante décadas. Obtuvo casi toda la Pomerania , Wismar, Bremen y Verden, lo que le permitió participar en la Dieta imperial.

Dinamarca

Tras diversas batallas perdidas, fundamentalmente contra Suecia, Dinamarca se vio obligada a firmar la paz con ésta en 1645. Dinamarca perdió todas sus posesiones en el Báltico y la Península escandinava.

Consecuencias

Políticas

La Paz de Westfalia supuso modificaciones en las bases del Derecho internacional, con cambios importantes encaminados a lograr un equilibrio europeo que impidiera a unos estados imponerse a otros. Los efectos de la Paz de Westfalia se mantuvieron hasta las guerras y revoluciones nacionalistas del romántico siglo XIX.

Frente a la visión española y del Sacro Imperio de una universitas christiana, triunfaron las ideas francesas que exaltaban la razón de Estado como justificación de la actuación internacional, el estado sustituía a otras instituciones internacionales o transnacionales como la máxima autoridad en las relaciones internacionales. En la práctica esto suponía que el estado dejaba de estar sujeto a normas morales externas a él mismo. Cada estado tenía derecho a aquellas actuaciones que asegurasen su engrandecimiento.

Consecuencias de la Paz de Westfalia fueron la aceptación del principio de soberanía territorial, el principio de no injerencia en asuntos internos y el trato de igualdad entre los estados independientemente de su tamaño o fuerza. En la práctica las cosas fueron algo diferente y el resultado muy desigual para los diferentes estados.

Algunos estados pequeños fueron absorbidos por Francia, acabaron perdiendo su identidad asimilados por la cultura mayoritaria y ya no dejaron de ser parte de ella. Por otro lado, a los estados que formaban parte del Sacro Imperio se les reconoció una autonomía mucho mayor de la que ya tenían.

Religiosas

El otro gran perjudicado fue el papado, que dejó definitivamente de ejercer un poder temporal significativo en la política europea.

La Paz de Westfalia supuso el fin de los conflictos militares aparecidos como consecuencia de la Reforma protestante y la Contrarreforma. Desde los tiempos de Martín Lutero, las guerras europeas se desencadenaban tanto por motivos geopolíticos como religiosos. Tras la Paz de westfalia la religión dejó de ser esgrimida como casus belli. A pesar de las disposiciones que intentaban una convivencia religiosa, en la práctica la intransigencia obligó a exiliarse a los que no adoptaban la del gobernante.

Extracto del Tratado de Paz de Westfalia

El párrafo introductorio del Tratado de Paz resume el proceso de las negociaciones, enumera las partes implicadas y enumera también los representantes y plenipotenciarios enviados por los Estados firmantes. A continuación el título primero habla sobre el espíritu del Acuerdo:

“Habrá una paz cristiana y universal, y una amistad sincera, auténtica y perpetua entre […] todos y cada uno […]. Que esta paz y amistad sea observada y cultivada con tal sinceridad y celo, que cada parte se esforzará en procurar el beneficio, honor y ventaja del otro […].” (Título 1º).

Se declara un perdón general a los estados e, incluso, el olvido de las deudas de guerra:

“Habrá en un lado y en el otro un olvido perpetuo, aministía, o perdón de todo lo que ha sido cometido desde el inicio de estos problemas […]; todo lo que ha pasado en un lado y en el otro […], daños y gastos […], serán enterrados en el olvido eterno.” (título 2º).

Entre los títulos 4º a 10º se trata diversos asuntos preliminares (sobre el Círculo de Borgoña, Lorena, la amnistía, la no injerencia en la guerra hispano francesa) con el fin de poder establecer la paz:

“Que el Círculo de Borgoña será y continuará un miembro del Imperio, después de que las disputas entre Francia y España terminen. Que sin embargo, ni el emperador, ni ninguno de los Estados del Imperio, se implicará en las guerras que hay ahora en pie entre ellos […].” (título 4º).

Los títulos 11º al 64º tratan in extenso y minuciosamente sobre restitución de derechos y privilegios, la soberanía de los estados del imperio, sus libertades, etc. En general los estados del Imperio fueron confirmados en sus límites territoriales de 1618, mientras que la distribución territorial de las distintas confesiones cristianas se efectuó a partir de la situación de 1624:

“Aquellos de la confesión de Habsburgo […] serán puestos en posesión otra vez de sus iglesias, y estados eclesiásticos, como era en el año 1624 como también que todos los otros de la dicha confesión de Habsburgo que lo demanden, tendrán el ejercicio libre de su religión, así en iglesias públicas a las horas convenidas, como en sus propias casas privadas, o en otras elegidas para este propósito […].” (título 28º).

“Todos los oficiales, así como militares, consejeros, togados […], con sus mujeres, hijos, herederos […] serán restaurados por todas las partes en su estado de vida, honor, renombre, libertad de consciencia, derechos y privilegios que disfrutaron antes de los desórdenes arriba mencionados […].” (título 43º)

“[…] los estados que hayan sido tomados por las armas por Francia o Suecia […] serán retornados en la situación en que se encuentran y eso sin ninguna compensación por provecho o daño.” (título 45º).

En ellos se declara que cada estado debería decidir qué cristianismo adopta como religión de estado:

“y puesto que para la mayor tranquilidad del Imperio, en su asamblea general de paz, se ha hecho un acuerdo […] referente a las diferencias sobre tierras eclesiásticas, y la libertad de ejercicio de la religión; se ha encontrado oportuno confirmarlo y ratificarlo por el presente tratado […]” (título 49º).

Y también se establece la independencia total de Suiza:

“[…] la ciudad de Basilea, y otros cantones suizos, ser como si estuviesen en posesión de su completa libertad y exención del Imperio; de manera que no están bajo ningún concepto sujetos a las judicaturas o juicios del Imperio […]”. (título 63º).

Los títulos 65º a 67º del acuerdo de paz traen como consecuencia la desaparición de la autoridad real del emperador:

“[…] todos y cada uno de los Electores, Príncipes y Estados del Imperio Romano, son así establecidos y confirmados en sus antiguos derechos, prerrogativas, libertades […], ejercicio libre de derechos eclesiásticos […].” (título 64º).

“Disfrutarán sin contradicción, el derecho de sufragio en todas las deliberaciones referentes a los asuntos del Imperio […] serán libres perpetuamente de establecer alianzas con extranjeros para su preservación y seguridad […].” (título 65º).

Los títulos 68º a 91º son los acuerdos que afectan a diversos estados del Imperio (cesión de territorios a Francia y Suecia, libertad de comercio y de tránsito, devoluciones, etc).

“[…] Que el dominio principal, derecho de soberanía, y todos los otros derechos sobre los arzobispados de Metz, Toul, y Verdún, y sobre las ciudades de ese nombre y sus diócesis, particularmente sobre Mayenvick […] pertenecerán en el futuro a la corona de Francia, y serán irrevocablemente incorporados allí por siempre […].” (título 71º).

“[…] Que para el futuro, el comercio y el transporte serán libres para los habitantes a ambos lados del Rin, y las provincias adyacentes. Sobre todo, la navegación del Rin será libre […] y no será permitido imponer sobre el Rin nuevos y no deseados peajes, aduanas, tasas, […] pero una y otra parte se contentará con los tributos, derechos y peajes que eran pagados antes de estas guerras […].” (título 89º).

A continuación vienen los títulos que afectan a Francia:

“Que el Rey Cristianísimo [Luis XIII de Francia] estará obligado a abandonar no sólo los obispos de Estrasburgo y Basilea, con la ciudad de Estrasburgo, sino también los otros estados u órdenes, abades de Murbach y Luederen, quienes están en una y otra Alsacia, inmediatamente dependientes del Imperio Romano; la abadesa de Andlavien, el monasterio de San Bennet en el valle de San Jorge […].” (título 92º).

A partir del título 104º vienen las disposiciones de entrada en vigor y la conclusión:

“Los plenipotenciarios de todas las partes acordarán entre ellos, entre la conclusión y la ratificación de la paz, sobre los modos, tiempos, y seguridades que se tomarán para la restitución de los lugares, y para el desmantelamiento de tropas […].” (título 105º).

“En testimonio de todas y cada una de estas cosas, y para su mayor validez, los embajadores de sus majestades Imperial y Cristianísima, y los representantes, en el nombre de todos los Electores, Príncipes, y Estados del Imperio, enviados particularmente para este fin […] con sus propias manos y sellos han firmado y sellado este presente Tratado de Paz, […] y eso con la condición de que por la suscripción de los embajadores y representantes arriba mencionados, todos y cada uno de los otros estados que se abstendrán de firmar y ratificar el pesente tratado, estarán no menos obligados a mantener y observar lo que se contiene en este presente Tratado de Pacificación, que si lo hubiesen suscrito y ratificado […].

Hecho, aceptado y concluído en Münster en Westfalia, el día 24 de octubre, 1648.” (título 128º).

Fuente: Wikipedia