Rebatiña para África

La Rebatiña para África es la época entre los años 1880 y el principio de la Primera Guerra Mundial, cuando imperios coloniales se establecían más rápido en África que en cualquier otro lugar. Es el mejor ejemplo del Imperialismo Nuevo.

En la segunda mitad del Siglo XIX se hizo la transición de imperios “informales” por predominio económico en control directo, señalado a partir de los años 1870 por la rebatiña para territorio dentro de áreas que hasta ese punto se consideraban bajo su influencia. La Conferencia de Berlín regulaba la competencia imperial entre Gran Bretaña, Francia, y Alemania, y definió la “ocupación eficaz” como el criterio del reconocimiento de reclamaciones coloniales y codificó la imposición del dominio directo, en general por la fuerza armada.

Para información sobre la colonización de África antes de los años 1880, incluso la colonización Cartaginesa y Europea temprana, véase la Colonización de África.

Abriendo el continente

África empezó a abrirse en serio a los fines del Siglo XVIII. A partir del año 1835, los Europeaos habían trazado mapas de la mayoría del África del noroeste. El explorador Europeo más importante era David Livingstone, quien trazó el interior inmenso.

A partir del siglo, los Europeans habían trazado el nacimiento del Nile, el curso de los ríos Níger y Congo, y el mundo se dio cuenta de los recursos inmensos de África.

Sin embargo, en vísperas de la rebatiña Imperialista Nueva para África, solo diez por ciento del continente estaba bajo el dominio de naciones occidentales. En 1875, las colonias más importantes eran Argelia, gobernada por Francia, y La Colonia del Cabo, por Gran Bretaña. Los viajes de David Livingston, continuados por Morton Stanley, impulsaron los estados Europeos a actuar.

Pero al principio sus ideas encontraron poco apoyo, con la excepción del Rey Leopoldo II de Bélgica, quien en 1876 organizó la Asociación Internacional de África. Como agente de la asociación, Stanley fue mandado a la región del Congo, donde hizo tratados con algunos jefes Africanos y antes de que empezara el año 1882 consiguió más de 2.330.990 kilómetros cuadrados de territorio.

Los avances tecnológicos ayudaron la expansión al extranjero. La industrialización llevó avances rápidos de transporte y comunicación, en particular en formas de la navegación de vaho, el ferrocarril, y el telégrafo. Avances médicos eran claves, en particular las medicinas para las enfermedades tropicales. El desarrollo del tratamiento de malaria permitió que empezaran las expansiones vastas que sucedieron más tarde en los trópicos.

África y los mercados mundiales

La región en África al sur del Sahara, la última región del mundo que por lo general no se tocaba por el “imperialismo informal” y la “civilización”, también atraía a las élites de Europa por otras razones. Primero, en lo que el “Continente Oscuro” era agrícola o extractisto, y jamás estancado después de su integración con la economía capitalista interdependiente mundial, necesitó más capital por desarrollarlo que podía producir si mismo.

Segundo, durante un época de que la déficit de comercios en Gran Bretaña subía, con mercados continentales que se volvían más pequeños y más protegidos, África le ofreció un mercado abierto que podía significar un superávit de comercio— un mercado que compraba más del metrópoli que vendía. Gran Bretaña, como la mayoría de estados industrializados, ya por mucho tiempo había llevado un equilibrio de comercio desfavorable, el cual empezaba a ser compensado por inversión extranjero.

Como tal vez la primera nación post-industrial, los servicios financieros ocupaba una parte más y más importante de su economía. Exportación invisible financiero, como ya se dijo, previno que Gran Bretaña estaba en números rojos, en particular inversiones de capital fuera de Europa, predominantemente en los mercados abiertos y en vías de desarrollo de África, colonias de una mayoría de colonos blancos, el Oriente Medio, el sub-continente Indio, Asia del sureste, y el Pacífico del Sur.

Además, capital excedente muchas veces se invertía más provechosamente en el extranjero, donde mano de obra barato, una escasez de competencia, y una abundancia de materia prima hacían posible una premia más grande. Otro incentivo para el imperialismo, claro, vino de la demanda de materias primas que no se encontraban en Europa, en particular el cobre, el algodón, la goma, el té, y el estaño, a los cuales los consumidores Europeos habían acostumbrado y de los cuales la industria Europea dependía.

Sin embargo, en África (con la excepción de lo que se volverá la Unión de África del Sur en el año 1909), la cantidad de inversión de capital por los Europeos se mantenía relativamente pequeño antes y después de la Conferencia de Berlín, las compañías que se cargaban de el comercio de África tropical eran pequeños y no tenían significado político, con una influencia insignificante en la política doméstica.

Esto tal vez resta mérito de los argumentos a favor del imperialismo de Leopoldo II, Francesco Crispi, y Jules Ferry, quienes decían que los mercados extranjeros protegidos en África arreglarían los problemas de precios bajos y excedente de productos (ambos causados por la disminución de los mercados continentales). Pero historiadores luegos han notado que tales estadísticas solo ocultan que el control formal del África tropical tenía un valor estratégico grande en una época de rivalidad imperial.

Rivalidad Estratégica

Mientras África tropical no representaba una zona grande de inversión, otras regiones sí. El interior vaso — entre el sur, rico en oro y diamantes, y Egipto, tenía valor estratégico importante para segura el flujo de comercio extranjero.

Por eso Gran Bretaña estaba bajo mucha presión política, en particular de partidiarios del Partido Conservador, para que protegieran los mercardos lucrativos (como India, China, y la América Latina ) contra los rivales que intenaban controlarlos. Así que obtener la vía fluvial clave entre el Este y el Oeste — el Canal de Suez — era clave.

Como resultad, los desarrollos importantes ocurrían en el valle del Nile. Poco antes la finalización del Canal de Suz en el año 1869, Ismail, el líder del Egipto, pedió prestadas sumas enormes a los banqueros franceses y Ingleses con tipos de interés bien grandes. En 1875, enfrentado a dificultades financieros y ellos forzaron a él que vendiera sus acciones en el Canal.

El primer ministro del Reino Unido, Benjamin Disraeli, las compraron de inmediato. Él quería obtener para su país control de la gestión de este canal estratégico. Cuando Ismail repudió la deuda extranjera de su país en 1879, Gran Bretaña y Francia asumieron poder financiero conjunto del país y forzaron que el líder egipcio abdicara. A las clases altas egipcias no les gustaba la intervención extranjera. Una revuelta seria se hizo en 1882. Gran Bretaña decidió aplastar la revuelta y asumir la responsabilidad de gobernar el país.

Ocupar Egipto y obtener el Congo eran los pasos primeros grandes en lo que se volvería en una rebatiña precipitada para territorio Africano.

En 1884 Bismark organizó una conferencia en Berlín para enfrentarse a la cuestión de África. Los diplomáticos se pusieron una fachada humanitaria y condenaron el comercio de esclavos, prohibieron la venta del alcohol y armas de fuego en regiones ciertas, y expresaron preocupación para las actividaded misionales. Lo más importante es que los diplomáticos en Berlín establecieron las reglas de competición por las cuales los poderes grandes se guiaban cuando buscaban colonias, y consintieron que Leopoldo II gobernaba la región a lo largo del río Congo en forma de región neutral y le pusieron el nombre de Estado Libre del Congo, en el cual el comercio y la navegación eran gratis. Ninguna nación podía obtener territorio en África sin avisarles a los otros.

No se permitía que obtuvieran ningún territorio antes de que fuera ocupado eficazmente. A pesar de las reglas, los competidores no hacían caso a ellas cuando les beneficaba y algunas veces apenas evitaron la guerra.

La ocupación de Egipto y la Colonia del Cabo por Gran Bretaña contribuían a una preocupación con controlar el nacimiento del Río Nile. A partir del siglo Egipto fue ocupado por fuerzas Inglesas (1882), aunque no lo proclamaron como protectorado hasta 1914, y nunca una colonia verdadera. El Sudán, Nigeria, Kenia y Uganda fueron subyugados en los años 1890 y el principio de los 1900; en el sur, la Colonia del Cabo (la cual obtuvieron en 1795) era un base para la subyugación de estados Africanos cercos y los colonos Holandeses Afrikaner, quienes habían salido del Cabo para evitarlos a los Ingleses y después fundieron sus propias repúblicas (cf. La Guerra Boer ).

El Incidente de Fachoda (1898) era uno de los conflictos más importantes en la vía de Europa a consolidar su territorio en el continento. Gran Bretaña y Francia estuvieron por declarar la guerra pero al fin Gran Bretaña ganó una victoria grande estratégica. Provino de batalles para el control del nacimiento del Nile, las cuales provocaron a Gran Bretaña extender en el Sudán.

El empujón francés en el interior Africano provino en general de Africa del Oeste (ahora Senegal) al este, por el Sahel a lo largo del borde del sur del Sahara, un territorio que cubría lo que ahora es Senegal, Malí, Níger, y Chad. Su objetivo era un enlace ininterrumpido entre el Río Niger y el Nile y así controlar todo el comercio en y de la región Sahel (también ya controlaba todas las routas de caravana por el Sahara).

Los ingleses, al otro lado, quería unir sus colonias en África del Sur (lo que ahora es Sudáfrica, Botswana, Zimbabwe, Lesotho, Swazilandia, y Zambia) con sus territorios en África del Este (lo que ahora es Kenia), y estas dos regiones con la cuenca del Nile. El [[Sudán] (el cual en ese tiempo también incluyó lo que ahora es Uganda) obviamente era clave para estas ambiciones, en particular porque ya contralaban Egipto.

Cecil Rhodes hizo que este ‘línea roja’ por África es famosa. Junto con lord Milner (el ministerio colonial inglés en Sudáfrica), Rhodes recomendaba tal imperio ‘de Cabo a Cairo’, el cual uniría por ferrocarril el Canal de Suez y la parte rico de minerales al sur del continente. Aunque los alemanes lo obstaculizaron con su ocupación de Tanganyika hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, Rhodes tuvo éxito en presionar en parte de tal extensión del Imperio de África del Este.

Si se dibuja una línea de Ciudad del Cabo a Cairo (el sueñp de Rhodes), y otra de Dakar al sur de África (ahora Etiopía, Eritrea, y Djibouti) (lo que quería los franceses), estas dos líneas se cruzan en el este del Sudán, cerca del Fachoda, el cual explica su importancia estratégica. En resumen, Gran Bretaña intendaba extender su Impirio del Este de África desde Cairo al Cabo de Buena Experanza, mientras que Francia intentaba extender sus colonias de Dakar hasta el Sudán, el cual permitiría que su impirio extendería por todo el continente, del Océano Atlántico al Mar Rojo.

Una fuerza francesa bajo Jean-Baptiste Marchand llegó primero a la fortaleza en Fachoda, la cual tenía una posición bien estratégica. Poco después, una fuerza inglesa bajo lord Kitchener, comandante del ejército inglés desde 1892. Los franceses se retiraron después de un estancamiento y continuaron presionar a otras partes de la región. En marzo de 1899 los dos se pusieron de acuerdo de que los naciminetos de los Ríos Nile y Congo debían marcar la frontera entre sus esferas de influencia.

Alemania era el poder colonial más grande bajo Francia y Inglaterra. Obtuvo un impirio de 2,6 milliónes de kilómetros cuadrados y 14 millones de súbditos coloniales, con la mayoría viviendo en sus colonias Africanas (África del Suroeste, Togo, Comoras, y Tanganyika).

Así que Europa al partir del siglo había añadido casi 23.309.900 kilómetros cuadrados — un quinto de la tierra del mundo — en sus colonias extranjeras. Sus colonias formales ya incluían todo de África salvo Liberia y Etiopía.

El Encuentro Colonial

La producción de cosechas de efectivo

El capitalismo, un sistema económico en el cual capital, o riqueza, se usa para producir más capital, revolucionó economías tradicionales, incluso cambios sociales y consecuencias políticas que revolucionaron las sociedades de África y Asia. Maximizar las ganancias y minimizar los costes no necesariamente coincidían con los patrones tradicionales y estaciónales de la producción agrícola. La ética de productividad del sueldo era, en general, un concepto nuevo para ‘indígenas holgazános’ supuestos quienes eran solo acostumbrados a patrones más viejos.

Economías equilibradas y basadas en sustancia se volvieron en economías de especializaciones y la acumulación de superávites. Estados o imperios de tribus, organizados alrededor de un andamio de tradicionales culturales precarias y no escritas también se volvieron a un sistema de una división del mano de obra basada en protección legal de la tierra y el mano de obra — una vez inalterable, pero ahora mercancías que se podían comprar, vender o canjear.

El Estado Libre del Congo

Para detalles, véase el artículo principal del Estado Libre del Congo.

La integración de economías tradicionales in África dentro de la estructura de la economía moderna capitalista resultó en mucha explotación. La explotación de las Indias Orientales Holandeses, Indochina Francesa, África del Suroeste Alemana, Rodesia, y Sudáfrica son muy inferior a la de la cuenca del Congo, donde el Estado Libre del Congo fue gobernado (1885-1908) por el Rey Leopoldo II de Bélgica pero no de veras por el estado de Bélgica.

Las fortunas de Leopoldo, el “filántropo,” “partidiaro de la abolición” de mucha fama y designado (por si mismo) soberano de un territorio setenta y seis veces más grande que Bélgica, y los de compañías de concesión mundiales bajo su influencia, eran hechos por la goma del Congo, la cual nunca se producía en tal escala.

Números desconocidos de “indígenos indolentes”, quienes no eran acostumbrados a la ética burguesa de productividad del mano de obra, fueron víctimas de asesinatos, inanición, agotamiento por demasiado trabajo y enfermedad. La revelación internacional (1903-04) las atrocidades hechas por los agentes de Leopoldo y los que tenían concesiones forzó a él (1907-08) rendir el territorio al poder formal colonial Bélgico.

La exterminación del Herero

En 1985, el Reportaje Whitaker de las Naciones Unidas reconoció el intento de Alemania de exterminar los pueblos Herero y Nama de África del Sur como uno de los intenos más tempranos del genocidio del Siglo XX. En total, mataron como 65.000 personas Hereras (80 porciento de la población total) y 10.000 personas Nama (50 porciento de la población). Una característica de este genocidio era la muerte de hambre y envenenar de manares de la gente que estaba atrapada en el desierto Namib.

Muchos historiadores han enfatizado la importancia histórica de estas atrocidadess, examinando la evolución desde el Kaiser Wilhelm II a Hitler, desde la África del Suroeste Alemana al Holocausto.

La partición de África

Carta que muestra las colonias europeas en el continente Africano en 1913.Gran Bretaña

A los ingleses ante todo les interesaba mantener comunicación segura a India, el cual los manejó a un interés inicial en Egipto y Sudáfrica. Cuando obtuvieron estas dos regiones, gente que apoyaba la colonización como Cecil Rhodes intentaba establecer una vía férrea del Cabo al Cairo.

  • Egipto
  • El Sudán Anglosa-jón
  • África del Este Inglesa
  • Kenia
  • Uganda
  • Somalia Inglesa
  • Rodesia del Sur
  • Rodesia del Norte
  • Bechuanalandia
  • El Estado Libre Anaranjado
  • Sudáfrica Inglesa
  • Gambia
  • Sierra Leona
  • Nigeria
  • La Costa Inglesa de Oro
  • Francia
  • Argelia
  • Marruecos
  • África del Oeste Francesa
  • Mauritana
  • Senegal
  • El Sudán Francés (ahora Mali)
  • Guinea
  • Costa de Marfil
  • Níger
  • Volta Alta (ahora Burkina Faso)
  • Dahomey (ahora Benín)
  • África Equatorial Francesa
  • Gabón
  • Congo Central (ahora la República del Congo)
  • Oubangi-Chari (ahora la República Centroafricana )
  • Chad
  • Somalia Francesa
  • Madagascar
  • Alemania
  • Kamerun Alemán
  • África del Este Alemana
  • África del Suroeste Alemana
  • Togolandia Alemana
  • Portugal
  • Angola
  • África del Este Portuguesa
  • Cabinda Portuguesa
  • Guinea Portuguesa
  • Italia
  • África del Norte Italiana
  • Eritrea
  • Somalia Italiana
  • Bélgica
  • Congo Belga
  • España
  • Sahara Español
  • Río de Oro
  • Rio Muni
  • Naciones Independientes
  • Liberia
  • Abysinia (ahora Etiopía)

Conclusiones

Entre 1885 y 1914 Gran Bretaña obtuvo casi 30 por ciento de la población de África bajo su control; Francia obtuvo 15 por ciento, Alemania 9 por ciento, Bélgica 7 por ciento y solo uno por Italia. Nigeria si mismo tenía una población de 15 millónes, más que la de África del Oeste Francesa o el imperio colonial alemán entero.

Es una paradoja que Inglaterra, el defensor incondicional del comercio libre, entró en el año 1914 con no solo el imperio extranjero más grande (gracias a su presencia de hace mucho tiempo en India, pero también los beneficios más grandes de la “rebatiña para África”, el cual reflejó su posición ventajosa cuando la rebatiña empezó.

Fuente: Wikipedia