Religión en Bolivia

La religión mayoritaria es la católica, con un crecimiento de protestantes, aunque hoy en día encontramos también religiones indígenas como el ayllu en la región andina, y otras creencias indígenas del trópico.

Con la inmigración de la raza negra se conservan también sus costumbres, aunque todo ello se ha ido mezclando junto con el cristianismo, con un mestizaje de culturas y pensamientos entre las europeas y las indígenas.

A este mestizaje es lo que se ha dado en llamar sincretismo, ya que los nombres de los “santos” católicos han ido reemplazando a los nombres de las deidades indígenas originarias; así tenemos por ejemplo, que la Pachamama (literalmente Madre-Tierra, Diosa de la tierra y de la fertilidad de los campos) terminó asociada con la imagen de La “virgen” María, a quien en fechas de carnaval se debe dar una ofrenda consistente en una “mesa” (compuesta de lanas de colores o blancas, dulces en forma de los objetos que se desea tener y en los que desea ser prosperada la persona y feto de llama).

También se mantiene el ritual de sacrificar un animal para rociar con su sangre la tierra “hambrienta y sedienta” para hacerla mas fértil durante el año.

Estas tradiciones se han mantenido casi sin cambios desde la colonización hasta nuestros días. La religión evangélica está empezando a romper con estos ritos y sincretismos y está teniendo una aceptación por parte de la población cada vez mayor.

El estado boliviano no ha generado una separación entre estado y religión por lo que la religión oficial es la católica, lo que se traduce en ventajas frente a cualquier otra religión, aún cuando existe libertad de culto consagrada en la Constitución política del estado.

Por ejemplo, la iglesia no paga ningún impuesto y en contrapartida recibe ayuda financiera de parte del Estado (a través de los impuestos de todos los ciudadanos) y permite la influencia política del orden episcopal, mientras que el resto de religiones deben pagar impuestos, tener personalidad jurídica para ejercer su culto, y solicitar permisos especiales para realizar ciertos actos públicos (si bien las reuniones privadas no están prohibidas).

Fuente: Wikipedia