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Toluquilla Sierra Gorda Querétaro

En un pueblecito perdido en las montañas había un hombre muy viejo, de esos que siempre andan en busca de algún despistado para pescarlo y hacerlo que escuche sus historias, esas que relatan tiempos mejores, de cuando eran jóvenes. Pues bien, aquel hombre me pescó y me contó una historia, la misma que quiero compartir con ustedes.

Mis tierras se llaman Sierra Gorda, y en ellas existían unos quinientos pueblos, cada uno de diferente tamaño; los había muy grandes, muy pocas verdaderas ciudades y muchos pueblecitos de apenas tres o cuatro casas.

En ese lugar disponemos de una gran cantidad de recursos, en las partes altas de las montañas, que pasan buena parte del año coronadas por las nubes que vienen del norte y que se detienen a visitarnos con mucha frecuencia; el clima es templado con fuertes heladas, tan fuertes como nevadas, mientras que al norte de la sierra se encuentran valles cálidos, que al estar rodeados de montañas hacen que las nubes no bajen y hacen invernaderos cálidos donde hoy los españoles han sembrado muchas plantas, ya que se dan muy bien.

Pero cuando todavía los blancos no habían llegado las cosas eran diferentes. Donde hoy se asientan las casas de los curas, que llaman misiones, antes hubo pueblos, unos, los que salen a Río Verde, donde se encuentra la hacienda de Concá, estaban gobernados por una gran ciudad, que hoy llaman San Rafael. Ahí los pueblos vivían abajo, en los valles, cerca de los ríos. De donde estamos hoy, llamado Jalpan, y hasta la salida a Xilitla, no hubo grandes ciudades, más bien pueblos medianos de gente huasteca, que fueron famosas por sus cultivos de algodón, que vivieron alrededor de grandes señoríos. Nosotros rendíamos tributo a los señores mexicas a través de uno de esos señoríos. Vivían en las laderas, ahí donde puedes bajar fácilmente, rodeados por sus cultivos, pero también emprender camino a las montañas.

Es de esas montañas de donde yo vengo, donde yo nací; pero antes de contarte de mi pueblo, déjame decirte, todos los pueblos que hoy ves se fundaron con los que quedamos, los que no pudimos irnos, y a los que no nos quedó más remedio que quedarnos, o sí lo eligieron, ya que la mayoría de los que vivían aquí los mataron cuando no permitieron que los dominaran. Se llamaban jonaces. Eran grupos de personas que vivían organizados en bandas, muy diestros en el manejo del arco y la flecha; andaban desnudos, a veces vivían en cuevas porque no tenían pueblos fijos, ya que vagaban por toda la sierra, principalmente cerca del cerro de la Media Luna –donde, por cierto, los mataron a todos–, en Xichu y hasta en Zimapán y Cadereyta; a ellos todos les teníamos miedo, ya que les gustaba asaltar a los que tenían pueblos fijos.

Pero no todos eran guerreros, también hubo grupos de gente pacífica, como los huastecos, de quienes ya te hablé, y los pames, todos gente que vivía de sus cultivos y que fueron controlados por los misioneros, primero por los agustinos, después por los dominicos, y finalmente por los franciscanos, que construyeron las misiones más grandes y más bonitas.

Pero déjame contarte del pueblo de mis abuelos, allá al sur de la sierra, arriba, en las montañas. Ese lugar estaba gobernado por dos ciudades al mismo tiempo, esas que los españoles llamaron Ranas y Toluquilla, y de las que no se guardó en la memoria el nombre original, ya que se encontraban abandonadas cuando llegaron los primeros conquistadores.

Toluquilla era el pueblo de mis abuelos, se trata de un cerro alargado donde hubo habitantes desde hace mucho tiempo, pero que tomó fuerza y lustre después del año 500 de la cuenta española. Para hacer crecer el pueblo primero se niveló el terreno haciendo muros de contención con piedras del mismo lugar. Ya nivelado, construyeron los edificios principales, esto es, cuatro canchas de juego de pelota, y altos templos rematados por cuartos con altares, que estaban dedicados a nuestros dioses, pero que también sirvieron para depositar a nuestros muertos, o a los que tenían enfermedades graves, y para dejar a los sacrificados, a los muertos dedicados a los dioses. Todos eran rodeados por ofrendas, esto es, obsidiana, conchas en su ajuar de collares, cuentas, pendientes y orejeras, instrumentos de piedra y pectorales hechos con huesos de animales, vasijas que contenían cinabrio y el alimento necesario para llegar al otro mundo.

Y hacia el fondo del cerro, ahí donde la ciudad es más cálida, se hicieron nivelaciones para pequeñas milpas y para las habitaciones de gente importante, los gobernantes y los sacerdotes. En total, cuando la ciudad se terminó, completaron hasta 120 construcciones para el año de 900 en la cuenta de los españoles. Si tú vas a visitarla, verás cómo el tiempo no la ha derrumbado totalmente y aún se puede observar la avenida principal que pasaba por el centro, con su calle mayor que cruzaba pequeños patios y algunos de los callejones que servían para pasar a las construcciones de los lados, y las dos avenidas laterales, las que van por cada lado. Siempre fue un lugar reservado, no se construyeron grandes plazas para reunir grupos numerosos de personas. Ahí se necesitaba invitación, pues en ese lugar se reunían para hacer ceremonias, ya que era un santuario donde se celebraba el juego de pelota.

El juego que ahí se practicaba era uno de los conocidos entre el 900 y años posteriores; tenía marcas en el piso que dejaban ver cuál era la cancha, y no contaba con marcadores en los muros de los paramentos, como en otros lugares.

La otra ciudad, la que llamaron Ranas, es la más grande, con unas 150 construcciones. Ocupaba dos cerros completos y tenía tres secciones, una como en Toluquilla, que además era reservada, donde se construyeron tres canchas de juego de pelota; la otra tenía los edificios que reunían y organizaban la producción de alimentos y de cinabrio, uno de los productos que mi gente sacaba de la tierra, que fue de gran valor en nuestra época y que logró que nuestro pueblo conociera tierras lejanas y por el cual se pagaban grandes riquezas. Además, ahí vivían los encargados, los gobernantes.

En ese lugar se construyeron plazas donde se reunían todas las personas que vivían cerca, que además eran muchas; por ejemplo, ahí donde hoy es San Joaquín hubo un gran pueblo de productores de alimentos, cerca de las tierras de cultivo y de los manantiales.

Las dos ciudades fueron muy antiguas, tuvieron su primer esplendor en tiempos teotihuacanos, justo cuando se inició la habilitación de las minas, entre los años 100 y 200 después de nuestra era, es decir cuando surgió el comercio con Teotihuacan. Al parecer su relación con ese gran centro era sólo de intercambio, de forma que nunca hubo población teotihuacana en la Sierra Gorda y por ello los objetos que los teotihuacanos enviaron fueron como pago, que al paso del tiempo acabaron en basureros. En todo ese tiempo el comercio del cinabrio hizo que estas ciudades también se relacionaran con otros lugares, como la costa del golfo y la zona de San Rafael, todos huastecos, y cuya influencia se nota en la fabricación de vasijas negras pero con barro local. Otra de las grandes ciudades con las que la sierra tenía contacto era Tula, que tomó fuerte impulso en los años 600, y posteriormente fue la época en que Toluquilla vivió un gran crecimiento, alrededor del año 900.

Entre los dos pueblos, Ranas y Toluquilla, controlaron toda la región sur de la sierra y con ello una de las zonas más ricas de mineralización de mercurio y cinabrio, lo que les permitió comerciar por un lapso muy prolongado, y en ese periodo nunca perdieron su identidad, hasta que alrededor del año 1400 la ciudad de Toluquilla inició su abandono gradual, hasta quedar totalmente desierta; mientras que Ranas fue invadida por grupos de nómadas que reocuparon las zonas habitacionales. Pero ello no significó que la región quedara desierta, ya que algunos poblados siguieron funcionando, como el pueblo donde se encuentra San Joaquín, que incluso conocieron a los españoles.

Al llegar a este punto de la plática, el hombre se tomó un respiro para seguir recordando, y aprovechando la pausa le hice varias preguntas al mismo tiempo: ¿qué tipo de riquezas se obtenían del cinabrio?, ¿para qué se usaba el cinabrio?, ¿cómo era ese juego de pelota?, ¿era realmente un juego? Me miró, yo creo que pensando que de plano era yo o muy joven o muy ignorante, así que sólo suspiró y me dijo:

El cinabrio o granate es un polvo rojo que se encuentra entre las rocas como venas, el cual, usado como pintura, sirvió para que nuestro pueblo lograra comunicarse, pero también para comerciarlo desde la época de los teotihuacanos; de esta manera, se enviaba este pigmento y a cambio se recibían conchas, obsidiana y varios otros que en nuestras tierras no se obtenían.

Ah, y ¿qué otra cosa querías saber?, ¿lo del juego, verdad? Bueno, el juego de pelota es un ritual tan viejo como nuestro pueblo, ya que se pierde en la memoria de quienes lo inventaron, pero con los años ha tenido cambios; primero fue un ritual sagrado, ya que nuestro pueblo cree que el mundo tiene varios planos: arriba moran en varios niveles los dioses, en medio estamos nosotros y por debajo, en el inframundo, se encuentran las semillas esperando a ser germinadas, las aguas subterráneas, los muertos, los animales que viven de noche y otros dioses. A este mundo se llega a través de las cuevas, que son las entradas a la madre Tierra. Pero, a veces, el mundo sufre de desajustes, y para lograr el equilibrio es necesario que aquí en la Tierra se hagan ritos para reordenarlo. Uno de los ritos que tienen la finalidad de volver a equilibrar el mundo es el juego de pelota.

Los jugadores eran entrenados con mucho cuidado, se vestían como dioses, se preparaban con ayunos y con baños rituales; al final del juego se ofrecían sacrificios para que nuestros dioses estuvieran otra vez en paz. A los sacrificados se les sacaba el corazón o se les decapitaba. Pero al paso de los años, y cuando se vieron las glorias del mundo mexica, el juego de pelota se transformó en un deporte, e incluso se hacían apuestas. El juego lo realizaban dos equipos; los jugadores se protegían con prendas especiales, ya que la pelota era golpeada con caderas y muslos para hacerla pasar por un aro y así lograr una anotación. A veces eran los prisioneros los que jugaban, y toda ciudad que fuera importante tenía por lo menos una cancha y templos para exhibir las cabezas de los decapitados, el tzompantli.

Cuando el hombre me decía esto, vinieron a buscarme, por lo que, con mucha pena, me despedí de él, no sin antes comprometerme a regresar y seguir escuchando más de las historias de estas tierras.

Fuente: Pasajes de la Historia No. 9 Los guerreros de las llanuras norteñas / febrero 2000

Escuela de Frankfurt

Bajo el rótulo de Escuela de Frankfurt se engloban las investigaciones de varios sociólogos, psicólogos, economistas y filósofos neo-marxista asociados al Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Frankfurt.

El proyecto del Instituto consistía en renover la teoría marxista de la época, haciendo hincapié en el desarrollo interdisciplinario y en la reflexión filosófica sobre la práctica científica, y agrupó a estudiosos por lo demás muy diferentes.

Fue la primera institución académica de Alemania que abrazó abiertamente el marxismo; se trasladó al exilio americano durante el régimen nazi, para regresar a Frankfurt tras la victoria aliada.

Aunque el Instituto continúa activo hoy bajo la dirección de Axel Honneth, habitualmente se considera a Jürgen Habermas el último miembro de la escuela de Frankfurt propiamente dicha.

Adorno y Horkheimer, exponentes de la EscuelaMax Horkheimer se convirtió en el director del Instituto en 1930. La Escuela de Frankfurt reunió marxistas disidentes, críticos severos del capitalismo que creían que algunos de los denominados seguidores de las ideas de Karl Marx sólo utilizaban una pequeña porción de las ideas de éste, usualmente en defensa de los partidos comunistas más ortodoxos.

Influenciados además por los fracasos de las revoluciones obreras en Europa Occidental luego de la Segunda Guerra Mundial y por el surgimiento del nazismo en una nación tecnológica, cultural y económicamente avanzada como Alemania, tomaron como tarea encontrar las partes del pensamiento marxista que pudieran servir para clarificar condiciones sociales que Marx no podía haber visto o predicho.

Para lograr esto, se apoyaron en la obra de otros autores para enriquecer la teoría marxista y darle un carácter más explicativo.

Max Weber ejerció una notable influencia, así como Sigmund Freud (particularmente en la obra de Herbert Marcuse). El énfasis de la Escuela en el componente crítico de la teoría se derivaba de su intento por sobrepasar los límites del positivismo, el materialismo vulgar, y la fenomenología, a través de un retorno a la filosofía crítica de Kant y sus sucesores en el idealismo alemán, principalmente Hegel.

Una influencia clave también vino de la publicación en 1930 de las obras de Marx Manuscritos económico-filosóficos o Cuadernos de París y la Ideología alemana, obras que mostraron una continuidad de ciertos temas hegelianos en la obra de Marx.

Principales pensadores de Escuela de Frankfurt

  • Theodor Adorno
  • Max Horkheimer
  • Walter Benjamin
  • Herbert Marcuse
  • Alfred Sohn-Rethel
  • Leo Löwenthal
  • Franz Neumann
  • Friedrich Pollock
  • Erich Fromm
  • Jürgen Habermas
  • Oskar Negt
  • Karl A. Wittfogel
  • Susan Buck-Morss.

Fuente: Wikipedia

Escolástica

El escolasticismo es el movimiento teológico que intentó utilizar la filosofía grecolatina clásica para comprender la revelación religiosa del Cristianismo.

Dominó en las escuelas (scholae) catedralicias y en los estudios generales que dieron lugar a las universidades medievales europeas, en especial entre mediados del siglo XI y mediados del siglo XV.

Su formación fue, sin embargo, heterogénea, ya que acogió en su seno corrientes filosóficas no sólo grecolatinas, sino árabes y judaicas.

Esto causó en este movimiento una fundamental preocupación por consolidar y crear grandes sistemas sin contradicción interna que asimilasen toda la tradición filosófica antigua.

Por otra parte, se ha achacado al Escolasticismo una excesiva dependencia del argumento de autoridad y el abandono de las ciencias naturales y la experiencia empírica.

Evolución

La evolución del escolasticismo pasó, sin embargo, desde una inicial identificación entre razón y fe (el mismo Dios era la fuente de ambos tipos de conocimiento y la verdad era uno de Sus principales atributos, pues no podía contradecirse a Sí mismo en estos dos caminos hacia la verdad y, en último caso, si había conflicto, la fe prevalecía sobre la razón y la Teología sobre la Filosofía ) a la conciencia de que tenían sólo una zona en común y, por último, ya en el siglo XIII, a una separación y divorcio absolutos entre ambos criterios y entre Teología y Filosofía.

Alta escolástica

Se denomina alta escolástica la que tuvo lugar durante los siglos XI y XV, período caracterizado por las grandes cruzadas, el resurgimiento de las ciudades y por un centralismo del poder papal que desembocó en una lucha por las investiduras. La figura más descollante de esta época fue San Anselmo de Canterbury (1033-1109)

Considerado el primer escolástico, sus obras Monologion y Proslogion tendrán una gran repercusión posterior, centrada sobre todo en su tan debatido argumento ontológico, refutado por Kant.

Pedro Abelardo (1079-1142) renovará la lógica y la dialéctica y creará el método escolástico de la quaestio, un problema dialecticum con su obra Sic et Non. En el siglo XII, la escuela de Chartres se renueva con las figuras de San Bernardo (muerto en 1124),

Thierry de Chartres, Bernardo Silvestre y Juan de Salisbury. Influenciados por el platonismo, el estoicismo y la ciencia árabe y judía, su interés se centró fundamentalmente en el estudio de la naturaleza y en el desarrollo de un humanismo que entrará en conflicto con las tendencias místicas de la época representadas por Bernardo de Claraval (1091-1153).

Hugo de San Victor, sin embargo, llevará a cabo una conciliación entre misticismo y escolasticismo, siendo además el primero que escribió una Summa teológica en la Edad Media.

El apogeo de la escolástica coincide con el siglo XIII, se fundan las universidades y surgen las órdenes mendicantes (dominicos y franciscanos), de donde procederán la mayoría de los teólogos y filósofos de la época.

Los dominicos asimilaron la filosofía de Aristóteles a partir de las traducciones e interpretaciones árabes de Avicena y Averroes.

Los franciscanos seguirán la línea abierta por la patrística, y asimilarán el platonismo, que era mucho más armonizable con los dogmas cristianos.

Entre los franciscanos destacan Alejandro de Hales, San Buenaventura (1221-1274) y Roberto Grosseteste, aunque este último perteneció también a la Escuela de Oxford, mucho más centrada en investigaciones científicas y en el estudio de la naturaleza y una de cuyas principales figuras fue Roger Bacon (1210-1292), defensor de la ciencia experimental y de la matemática

El máximo representante de la teología dominica y en general de la escolástica es sin duda santo Tomás de Aquino (1225-1274). En su magna obra Summa teológica aceptó el empirismo aristotélico, su teoría hilemórfica y la distinción entre dos clases de intelectos.

De la filosofía árabe tomó la distinción ajena a los griegos entre la esencia y la existencia, a partir de la cual elaboró sus argumentos cosmológicos para demostrar la existencia de Dios: las cinco vías tomistas. La demarcación entre filosofía y creencia religiosa llevada a cabo por Tomás de Aquino iniciará el proceso de independización de la razón a partir del siglo siguiente y representará el fin de la filosofía medieval y el comienzo de la filosofía moderna

En efecto, en el siglo siguiente los franciscanos empiezan a cuestionar la escolástica y esta entra en decadencia. Sus máximos representantes son J. Duns Scoto (1266-1308) y Guillermo de Ockham (1290-1349).

Duns Escoto, franciscano de origen escocés, sustituye la idea de Dios por la idea del ser en cuanto ente (ens) y se produce una ruptura entre la fe y la razón para permitir la independización de la filosofia y la ciencia de la teología. Pero será Guillermo de Ockham el que lleve más lejos esta evolución.

Su famoso principio de economía, denominado “la navaja de Ockham”, postulaba que era necesario eliminar todo aquello que no fuera evidente y dado en la intuición sensible: “El número de entes no debe ser multiplicado sin necesidad”.

En el acto de conocer hemos de dar prioridad a la experiencia empírica o “conocimiento intuitivo”, que es un conocimiento inmediato de la realidad (particular), ya que si todo lo que existe es singular y concreto, no existen entidades abstractas (formas, esencias) separadas de las cosas o inherentes a ellas. Los universales son únicamente nombres (nomen) y existen sólo en el alma (in ánima).

Esta postura, conocida como nominalismo, se opone a la tradición aristotélico-escolástica, que era fundamentalmente realista. Los conceptos universales, para Ockham, no son más que procesos mentales mediante los cuales el entendimiento aúna una multiplicidad de individuos semejantes mediante un término.

El nominalismo conduce a afirmar el primado de la voluntad sobre la inteligencia. La voluntad de Dios no está limitada por nada (voluntarismo), ni siquiera las ideas divinas pueden interferir la omnipotencia de Dios.

El mundo es absolutamente contingente y no ha de adecuarse a orden racional alguno. El único conocimiento posible ha de basarse en la experiencia (intuición sensible). La teología no es una ciencia, ya que sobrepasa los límites de la razón: la experiencia. Después de Ockham, la filosofía se liberará de la teología y la ciencia comenzará su andadura autónoma.

La escolástica jesuita. Francisco Suárez

Todavía, sin embargo, dará el escolasticismo una gran figura, pero ya en el siglo XVI, en la figura del jesuita español Francisco Suárez (1548-1617).

En su obra más importante, las Disputas metafísicas (1597), escrita en latín, resume y moderniza toda la tradición escolástica anterior y sienta las bases del iusnaturalismo o derecho natural de Hugo Grocio

Su obra, fecunda en inspiraciones ulteriores, fue muy influyente a lo largo del siglo XVII y XVIII y todavía se pueden encontrar ecos de ella en Hegel e incluso en Heidegger. Si bien continúa la tradición aristotélica de la filosofía española, añade elementos del nominalismo.

Así, para Suárez la distinción entre esencia y existencia es solamente una distinción de razón y de hecho cada existencia tiene su propia esencia. Sólo Dios, en tanto que ser en sí, es capaz de percibir la distinción en el ser en otro, es decir, las criaturas

El cogito de René Descartes surge de la noción suareciana de sustancia espiritual creada, que razona por intuición; también la monada de Godofredo Guillermo Leibnitz surje de esta noción, así como la distinción entre esencia y existencia como distinción de razón; el concepto de sustancia de Baruch Spinoza tiene su origen en la filosofía de Suárez y asimismo el sujeto trascendental de Kant se inspira en la noción de analogía de atribución manejada en esta tradición escolástica.

Neoescolástica

En el siglo XIX se produce un resurgimiento de la escolástica denominado Neoescolástica y en el XX surgirá un “neotomismo”, cuyas figuras más representativas fueron Jacques Maritain y Etienne Gilson.

Fuente: Wikipedia

Escepticismo

El escepticismo es una corriente filosófica basada en la duda. Al contrario que los cínicos que eran muy extremistas, su doctrina no está basada tanto como en la negación de la filosofía o el saber como en la duda como meta para conocer la verdad.

El primer escéptico fue Pirrón, gran viajero que conoció muchas culturas con los ejércitos de Alejandro y le permitió dudar de las verdades evidentes y tradiciones de su cultura.

Timón continuó la tradición escéptica poniendo en duda las ideas aristotélicas dudando incluso de los primeros principios de la deducción aristotélica.

Sin embargo, el sistema socrático de hipótesis y deducciones nunca fue puesto en duda por los escépticos, aunque se ganaron merecida fama de desbaratadores y perdieron popularidad al luchar contra los ritos, leyendas y supersticiones arraigadas.

Durante el siglo I a.C. el escepticismo volvió a cobrar importancia paulatinamente hasta Luciano y Sexto Empírico que representan a los últimos escépticos clásicos.

No es hasta el renacimiento y concretamente hasta Descartes y su duda metódica donde el escepticismo vuelve paulatinamente a cobrar importancia hasta el siglo de las luces donde impregna todo el pensamiento ilustrado.

A mediados del siglo XIX, el romanticismo ya domina la sociedad y reclama para sí todo un modo de vida menos analítico, más evocativo donde se pueda mezclar realidad, y fantasía.

Fuente: Wikipedia

Epistemología

La epistemología o gnoseología es una disciplina filosófica que busca determinar el alcance, naturaleza, y origen del conocimiento.

Mientras la psicología (especialmente con la llamada psicologia rationalis o antropología filosófica) se ocupa de los procesos mentales que llevan a la formación de una idea o creencia, y la lógica y la filosofía de la ciencia tratan de la ilación categórica entre proposiciones cognitivas que permite el desarrollo de teorías consistentes y fundadas, la epistemología investiga el origen, los medios y las diferencias entre los distintos tipos de conocimiento posible.

La naturaleza y condiciones de las formas de conocimiento consideradas poco fiables —como la opinión, la fe o la sensación— pertenecen también al objeto de la epistemología.

Problemas típicos en la disciplina son, entre otros:

  1. ¿Sobre qué fundamentos se asienta el proceso de conocimiento?
  2. ¿Qué motiva el acto de conocimiento? ¿Cuál es su propósito?
  3. ¿Qué operaciones intelectuales se llevan a cabo para conocer algo? ¿Cómo están relacionadas entre sí?
  4. ¿Cuál es la relación entre las impresiones sensoriales y el conocimiento intelectual? ¿Cómo formamos ideas a partir del conocimiento sensorial?
  5. ¿Cuál es la relación entre conocimiento y verdad?
  6. ¿Qué objetos son cognoscibles? ¿De qué manera o maneras?
  7. ¿Cómo es la relación entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido?
  8. ¿De qué manera la naturaleza del sujeto cognoscente afecta al acto de conocimiento?

Saberes prácticos y teóricos

Las investigaciones contemporáneas en epistemología distinguen, a instancias de Gilbert Ryle, dos tipos principales de conocimiento:

El saber-qué, es decir, el saber que algo es el caso; saber que la luna orbita alrededor de la Tierra , que el texto que tenemos delante de los ojos está en español, o que padecemos de dolor de muelas son ejemplos de saber-qué. Tienen notables diferencias entre sí, pero poseen un aspecto común: que un determinado hecho o regla es el caso.

El saber-cómo, es decir, disponer de los medios prácticos para llevar a cabo una acción; saber cómo redactar una carta comercial, cómo amamantar a un niño o cómo conducir un coche son ejemplos de saber-cómo.

A diferencia del saber-qué, el saber cómo no se corresponde con la identificación de lo que es el caso —puedo saber cómo redactar una carta sin que efectivamente esa carta exista—, sino con las reglas para producir el caso.

Es frecuente la suposición de que la mayor parte de la epistemología “clásica” —es decir, aquella anterior al siglo XX, se ocupa principalmente del saber-qué. Sin embargo, el problema del saber práctico (te??? en griego, o ars en latín) goza de una extensa historia en la filosofía occidental.

Justificación

Uno de los problemas centrales dentro de la epistemología es el llamado problema de la justificación, la determinación de en qué circunstancias una creencia —es decir, un determinado juicio o proposición con la que asentimos— puede llamarse realmente conocimiento.

El planteo clásico de esta cuestión se encuentra en un diálogo platónico, el Teeteto; en él, Sócrates defiende que la denominación de “conocimiento” debe restringirse a las creencias verdaderas y justificadas.

De acuerdo a esta definición, no basta con afirmar algo verdadero para considerar que eso constitye conocimiento; las razones por las cuales se afirma deben ser fundadas y suficientes.

Cuando no se dispone de una justificación semejante, se habla de fe, opinión o convicción, pero no de conocimiento en sentido estricto.

Evidencia

La epistemología también estudia los criterios para reconocer y estar seguros de la verdad, principalmente la evidencia, el sentimiento de seguridad acerca de la certeza de una proposición; otro criterio, la intersubjetividad, se define como la idea de que una creencia ha de ser aceptable para cualquier sujeto racional para ser admitida como verdadero conocimiento.

Doctrinas

Ante la posibilidad del conocimiento existen distintas actitudes:

  • el dogmatismo es una doctrina filosófica defendida por Descartes según la cual podemos adquirir conocimientos seguros y universales, y tener absoluta certeza de ello.
  • el escepticismoes una doctrina filosófica opuesta al dogmatismo la cual duda de que sea posible un conocimiento firme y seguro, esta postura fue defendida por Pirrón.
  • el criticismo es una doctrina filosófica intermedia entre el dogmatismo y el escepticismo, que admite la posibilidad de encontrar la verdad, pero esta verdad no es definitiva sino que es una verdad criticable, esta postura fue defendida por Immanuel Kant.
  • el relativismo es una doctrina filosófica defendida por los sofistas que niega la existencia de una verdad absoluta y defiende la idea de que cada individuo posee su propia verdad. Ésta verdad depende del espacio y el tiempo.
  • el perspectivismo es una doctrina filosófica que defiende la existencia de una verdad absoluta pero piensa que ninguno de nosotros podemos llegar a ella sino que llegamos a una pe pequeña parte. Cada ser humano tiene una vista de la verdad. Esta postura fue defendida por José Ortega y Gasset.

Fuente: Wikipedia

Empirismo

Empirismo deriva del término griego empeiría, textualmente, experiencia. Con empirismo señalamos al conocimiento que se basa en la experiencia para validarse como tal. Parte del mundo sensible para formar los conceptos: lo que uno ha experimentado, lo ha experimentado (Whitehead).

La filosofía empirista evoluciona a lo largo de los siglos XVII y XVIII.

Propugna que el origen del conocimiento es la experiencia, lo que implica la negación de las ideas del racionalismo, y que el conocimiento humano no es ilimitado; la experiencia es también su límite; la consecuencia filosófica de esta afirmación lleva a la negación de la metafísica (conocimiento de realidades metaempíricas como dios o el alma). Todo conocimiento es, el conocimiento de las ideas y no de las cosas; pensar se reduce a relacionar ideas entre sí.

Fuente: Wikipedia

El mito de Sísifo

El mito de Sísifo es un extenso ensayo de Albert Camus, originalmente publicado en francés en 1942 como Le Mythe de Sisyphe. El título del ensayo viene de una historia de la mitología griega. En él, Camus discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida, usando el mito de Sísifo como una metáfora de la propia vida. De esta forma plantea la filosofía del absurdo, que mantiene que nuestras vidas son insignificantes y no tienen más valor que el de lo que creamos. Siendo el mundo tan fútil, Camus pregunta, ¿qué alternativa hay al suicidio?

Sísifo era un personaje de la mitología griega que hizo enfadar a los dioses con su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado a perder la vista y empujar perpetuamente un pedrusco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que inevitablemente volviese a caer rodando hasta el valle.

Camus desarrolla la idea del “hombre absurdo”, aquél que es perpetuamente consciente de la completa inutilidad de su vida. Ésta, afirma, es la única alternativa aceptable al injustificable salto de fe que constituye la base de todas las religiones (e incluso del existencialismo, que por tanto Camus no aceptaba completamente). Aprovechándose de numerosas fuentes filosóficas y literarias, y particularmente de Dostoievski, Camus describe el progreso histórico de la conciencia del absurdo y concluye que Sísifo es el héroe absurdo definitivo.

En su ensayo, Camus afirma que Sísifo experimenta la libertad durante un breve instante, cuando ha terminado de empujar el peñasco y aún no tiene que comenzar de nuevo abajo. En ese punto, Camus sentía que Sísifo, a pesar de ser ciego, sabía que las vistas del paisaje estaban ahí y debía haberlo encontrado edificante: “Uno debe imaginar feliz a Sísifo”, declara. Volviendo a su pregunta original, concluye que el suicidio nunca está justificado.

Camus presenta el esfuerzo inútil e incesante de Sísifo como una metáfora de las vidas modernas consumidas en inútiles trabajos en fábricas y oficinas. Algunos encuentran esta metáfora reconfortante, pues les hace sentir que no están solos, y pueden de hecho trazar un paralelismo entre sus vidas y la de un personaje del amanecer de los tiempos.

Fuente: Wikipedia