Templo de Jerusalén

El Templo de Jerusalén es el santuario histórico del pueblo hebreo situada en su explanada del monte Moriah (por donde está actualmente las mezquitas de La Roca y de Al Qadsa), en la ciudad de Jerusalén.

El Primer Templo

El Primer Templo, fue edificado en tiempos del rey Salomón entre el 969 adC y el 962 adC. Siguiendo un parecido (y también sustituyendo) al Tabernáculo que por siglos, desde el Éxodo se venía utilizando como lugar de reunión y de culto para Yahvéh. Contó para esta empresa con la ayuda del rey de Tiro, Hiram.

La decoración en el interior, era de carácter fastuosa y tenía a su dependencia, varios edificios complementarios en la época de los reyes judíos como el Palacio Real, los almacenes y el Salón del Trono.

Como la vida religiosa del pueblo hebreo se centraba en el Templo, las dimensiones de éste eran rectangulares ( 50 m de largo por 30 m de ancho). Se componía de un Pórtico (Ulam), precedido de un par de columnas de bronce (de 12 m . de alto) (Iajin y Booz), enseguida de el Lugar Santo (Hekal) (de 20 m de largo, 10 m de ancho y 15 m de altura) y finalmente se tiene el Santo de los Santos (En latín: Sancta sanctorum, en hebreo: Debir), de forma cúbica (de 10 m de lado) sólo de acceso para el Sumo Sacerdote en el día de Yom Kippur.

Después de la muerte de Salomón, el templo sufrió profanaciones no sólo con las invasiones sino con la introducción de deidades siro-fenicias en ciertos periodos y sólo se restauró en varias ocasiones como en los reinados de Ezequías y Josías. Finalmente fue destruido por el rey babilónico Nabucodonosor en 587 adC, que además llevó cautiva a una gran parte de los habitantes del Reino de Judá hacia tierras caldeas.

El Segundo Templo

Después del cautiverio en Babilonia, en 517 adC los persas autorizaron a los judíos a reconstruir el templo, no exento de problemas políticos y étnicos los cuales poco después se solucionaron. Aunque se trajeron de vuelta los tesoros del Templo, éste ya no volvió a gozar de la anterior faustosidad.

Con las influencias helenísticas posteriores a Alejandro Magno, el Templo entró en riesgo de ser profanado de esas influencias hasta que Antioco IV, Epífanes tomó Jerusalén y su Templo para poner allí una estatua del dios griego Zeus. Esto condujo a la revuelta de los Macabeos liderada por Judas Macabeo, hasta que se devolvió la libertad del país y se restauró el templo a mediados de 150 adC.

Con la ascensión de la familia Asmonea y la llegada de los romanos por Pompeyo hasta su destrucción, el Templo estuvo nuevamente amenazado de profanación, hasta que en 20 adC el rey Herodes el Grande decidió su restauración respetando la planta física del edificio, ampliando los patios y añadiendo los muros exteriores dándole a éstos, ocho entradas. El muro que actualmente queda es el occidental o también el Muro de las Lamentaciones. Posteriormente se añadió al norte la célebre Torre Antonia, fortaleza militar de construcción romana y al sur, un edificio destinado para la purificación de los sacerdotes (Cahanim).

En los primeros años del cristianismo, Jesús de Nazaret y sus apóstoles estuvieron predicando en el Atrio de los Gentiles, denunciando la corrupción que imperaba en el Templo y a la clase clerical judía. Para entonces Jesús profetizó la destrucción del edificio, que ocurriría años después de su muerte y resurrección. En el momento de culminar labores de restauración, el templo no sobreviviría por mucho tiempo a causa de la rebelión de los Zelotes, que llevó a la guerra con el Imperio Romano y que culminaría con la destrucción de la ciudad y el Templo en el año 70 por las legiones de Tito.

Después de su destrucción se intentó reconstruir el Templo, pero esta vez para convertirlo en templo de Júpiter, lo que ocasionó una nueva rebelión en 132-135 hasta que ésta fue reprimida con severidad y provocó la prohibición de los judíos a vivir en Jerusalén hasta el siglo VII, en tiempos del Imperio Bizantino.

El Culto judío en el Templo

Cristianismo, Islam y el Templo

Otros aspectos a considerar.

Fuente: Wikipedia